Gantz dice que no serán parte de un gobierno encabezado por un Netanyahu acusado de corrupción

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Tras el anuncio del presidente Rivlin, que decidió encargar al primer ministro Netanyahu la formación del próximo gobierno, el líder del partido Azul y Blanco, Benny Gantz, aclaró su posición respecto a la formación de un gobierno de unidad.

En un mensaje publicado en las redes sociales, Gantz resaltó que su partido no está de acuerdo con ser parte de un gobierno encabezado por alguien que tiene en su contra varias acusaciones graves.

Además, el líder de Azul y Blanco dijo que las condiciones impuestas por el equipo de negociación del Likud hacen imposible la formación de un gobierno de unidad: "Desde el comienzo de la reunión (de los equipos de negociación), el representante del primer ministro anunció que representa al bloque formado por el Likud con otros 3 partidos, los partidos de derecha y los partidos ortodoxos".

Gantz explicó que la composición de este bloque imposibilita "la formación de un gobierno amplio encabezado por mí que actúe por el bienestar de todos los ciudadanos de Israel. Especialmente esta formación hace imposible la conformación de un gobierno que represente a aquellos que eligieron en conjunto a los dos partidos más grandes".

"Azul y Blanco está comprometido con la idea de la unidad pero a nuestro parecer el orden correcto es la negociación entre los dos partidos más grandes, y solo ellos, para poder llegar a un acuerdo sobre los temas más significativos y la esencia del próximo gobierno. Temas que permitan rescatar al Estado de Israel de las dificultades en las que se encuentra".

"Si logramos llegar a un acuerdo sobre esto, entonces podremos conversar sobre la repartición de los cargos y un método para poder manejar el gobierno", explicó Gantz, que agradeció al presidente Rivlin por sus "grandes y sinceros esfuerzos de intentar evitar otras elecciones innecesarias".

Por su parte, Netanyahu, tras haber recibido el encargo del presidente Rivlin reiteró su intención de formar un gobierno de unidad que considera "necesario" ante la inminente amenaza iraní y las últimas dos campañas electorales, que exigen liderar un proceso de reconciliación en la sociedad israelí.