Fuego cruzado Ramallah – Gaza - por Bryan Acuña

Post thumbnailFoto: Kobi Gideon / GPO
Por Bryan Acuña Obando – Analista Internacional

Mahmoud Abbas, presidente de la Autoridad Palestina (ANP), rechaza los acuerdos que se plantean para garantizar el alto al fuego entre Israel y Hamas. Esto viene a generar un conflicto de intereses tanto para el liderazgo egipcio como para los propios palestinos de Gaza ya que la oposición de Abu Mazen está encaminada a su proyecto de “unidad nacional”, promoviendo el desmantelamiento del aparato militar del Hamas y la unión de todos los clanes palestinos en un gobierno de unidad. Sin embargo, los grupos palestinos que lideran en Gaza en conjunto al Hamas se niegan a desarmarse.

El propio grupo islamista que gobierna Gaza, advirtió que no desistirá de la resistencia armada pese a cualquier acuerdo de alto al fuego que logre con los israelíes. Mahmoud Zahar cofundador y líder de la cúpula del Hamas manifestó que "no existen condiciones con respecto al derecho a continuar nuestra resistencia”. Esto asegura no solamente su rechazo a cumplir con las demandas de la ANP, sino que además muestra la intención de asegurar su sobrevivencia con el paso del tiempo en una eventual crisis militar contra Israel.

Mientras tanto el ministro de seguridad de Israel, Avigdor Liberman se habría reunido con el Ministro de Exteriores de Qatar, Mohammed bin Abdulrahman al-Thani, para hablar sobre la cuestión de Gaza. Entre los acuerdos que se discutieron se habrá planteado la posibilidad que el gobierno de Doha asuma los gastos energéticos del enclave en coordinación con Israel, mientras que el pago de funcionarios públicos gazatíes se plantearía junto a Egipto. Lo cual es solamente un proyecto inicial no comenzado.

A lo anterior se suma la propuesta de crear una isla artificial frente a las costas de Gaza; muy parecido al proyecto planteado por el Ministro de Transportes Israel Katz, para conformar un Hub de transportes que beneficie a los ciudadanos palestinos de Gaza. En el planteamiento negociado con Qatar incluiría una supervisión por parte de Chipre y una unión de comercio que beneficie a este país mediterráneo, Gaza por supuesto e Israel.

Lo anterior podría eventualmente alejar aún más a la Autoridad Nacional Palestina de lograr un gobierno de unidad con las regiones de Gaza y por el contrario gestar un cisma político palestino mucho más profundo del ya existente. sumando los enfrentamientos que se comienzan a hacer cada vez más manifiestos a lo interno de las cúpulas de la ANP que gobiernan desde Ramallah, haciendo esfuerzos por lograr heredar la silla del poder que eventualmente dejará vacante Abu Mazen.

PaRa Gaza, este impulso económico conversado entre Doha y Jerusalén es muy necesario, contemplando la crisis humanitaria que la población de la zona sufre por el bloqueo económico que les pesa desde hace más de una década, pero sin duda con alta responsabilidad del desvío de recursos que los altos funcionarios del Hamas realizan para mantener a la población en pobreza, con productos básicos controlados y además el uso de materiales para la beligerancia armada.

Se destaca lo interesante de la posición israelí de conversar nuevamente con el gobierno qatarí, contemplando que las relaciones se habían enfriado desde hace algunos años. Por otra parte se destaca que Israel ha tenido también conversaciones con países árabes que hoy tienen enfrentamientos contra Qatar, lo que llama la atención de que Israel no está contemplando poner todas sus “inversiones regionales” en acordar solo con una parte, sino que diversifica sus contactos, por indirectos que sean, pero que le son altamente útiles, así como acuerda hoy con Rusia y Estados Unidos en condiciones funcionales para sus intereses nacionales.

Esto sin duda deja dos elementos que deben ser motivo de análisis: primero que el Hamas saca del juego a Gaza del Acuerdo de Dos Estados con Israel, ya que la separación que experimenta con la Margen Occidental en temas políticos podría aislarlos de una solución bilateral. Sin embargo esto podría cambiar si el poder de los líderes de Gaza también llega a tomar fuerza en Ramallah ya que se conoce que además de la pugna interna de la ANP, el Hamas busca reactivar su activismo en la otra región palestina a través de clanes y células que podrían alinearse.

De darse esta lucha interna ampliada más allá que las diferencias de la ANP, sumando una participación activa del Hamas, metería en el juego también el liderazgo regional, ya que la agenda palestina es mediáticamente apetecida y habrá fuertes diferencias para hacerse con el control. Esto pondría en competencia a los países árabes, la República Islámica de Irán y Turquía en ser los propietarios de esa importante ficha geopolítica.

Israel sin duda quedará en el fuego cruzado de las posiciones beligerantes y conciliadoras palestinas, quienes jugarán la carta de las relaciones con el gobierno israelí para asegurar votos favorables, tanto entre los líderes de los principales clanes palestinos como de los poderes regionales, quienes vienen con un liderazgo hegemónico “bajo el brazo” que les dé un soporte político sustancial.