Explosiva revelación: el lenguaje de odio de los textos para niños ultraortodoxos

Post thumbnailFoto: Protesta ultraortodoxa contra la conscripción militar en 2014 - Wikipedia
 Una investigación pionera hecha por el Instituto IMPACT-SE de la Universidad Hebrea de Jerusalén y el periódico Yediot Ajronot reveló el lenguaje de odio que transmiten los textos para niños de la comunidad ultraortodoxa.

En esos textos, los judíos reformistas son categorizados como “malvados” y los laicos como “vacíos”.

Eldad Pardo y Tehila Gamliel, investigadores de IMPACT-SE, analizan cómo los libros de texto describen a todos los sectores sociales del pueblo judío diferentes al ultraortodoxo. Los reformistas son vistos como un enemigo en todos los sentidos de la palabra, y también los laicos, los sionistas religiosos, los judíos orientales y los izquierdistas son objeto de duros epítetos.

El sionismo de Herzl es sometido a duras críticas: “El antisemitismo en el siglo 19 produjo la unidad de los asimilados, y establecieron sus propias organizaciones que promovieron la asimilación y no hubo poder que se les contraponga”.

“La asimilación de los individuos no puede hacer daño al pueblo de Israel en general... pero cuando la asimilación es el principio de toda una comunidad u organización y se promueven esos valores alienados. Esto es lo que ocurrió, por ejemplo, con la fundación de la Organización Sionista Mundial que se alejó de los valores del pueblo y dijo representar al pueblo judío”.
El Estado-Nación es descrito como un pecado contra el pueblo judío: “Cuando el estado se estableció, los funcionarios del partido, los enviados de la Federación de Trabajo y la Agencia Judía y otras autoridades han utilizado los poderes dados a ellos y les alejaron de la religión a los inmigrantes”. “Cortaron las patillas de los niños yemenitas. Cada centro comunitario para inmigrantes era una hermosa construcción mientras que las sinagogas eran chozas miserables habitadas sólo para ancianos y enfermos. Así alejaron a los niños de sus padres y de la religión de sus antepasados”.

El judaísmo reformista es un cristianismo
Uno de los mayores enemigos de los ultraortodoxos, como se refleja en los libros de texto, es Moses Mendelssohn, padre de la Ilustración judía en el siglo 18. “A partir de la Ilustración, fundada por Moses Mendelssohn., ésta se ramificó en dos vertientes: una forma llevó a la apostasía, y la segunda forma a la reforma, que corrompe el judaísmo y lo convierte en un nuevo cristianismo”.

El conflicto con los palestinos, ausente

A los estudiantes ultraortodoxos se les enseña que los judíos tienen derecho absoluto a la Tierra de Israel, como fue prometido por Dios a Abraham. En los textos se desprende que la administración militar del conflicto con los palestinos no es un acto injusto y que, al igual que los judíos laicos, los palestinos y los no-judíos en general deben ser tratados de forma justa y considerada, de acuerdo a las leyes religiosas de respeto de conducta, caso contrario deben exiliarse del país.
Los libros de texto ignoran casi por completo el conflicto palestino-israelí y la cuestión de la identidad nacional palestina.

“Mahoma estaba en contra de los judíos pero no del judaísmo”
Sin embargo, el profeta Mujamad (Mahoma) es alabado, ya que no criticó al judaísmo sino a los judíos, “que se burlaron de él y de su fe”.

“No todos los negros son primitivos y violentos”
En un libro de Geografía, dedicado a los “cushim” (bíblico para referirse a los afrodescendientes), hay un capítulo “Los cushim en Estados Unidos, la fuerza negra”, donde se destaca el progreso de la comunidad afroamericana, mencionando a los niños figuras famosas como “Colin Powell, Kofi Annan, el alcalde de Nueva York Rudi Giuliani (sic)”. Se les explica de este modo a los niños que “no todos los negros son primitivos y violentos”.

 Sillas vacías en lugar de mujeres
En los libros de texto donde se describe a la familia, el padre es visto como el líder del hogar, quien porta la “sabiduría y la inteligencia”, mientras que el rol de la madre es “lavar los platos, cocinar y colgar la ropa”. En los gráficos de la familia, no aparecen mujeres. En su lugar, hay sillas vacías.

 Los judíos de Etiopía no son mencionados
Otro punto interesante es la relación con los judíos de Etiopía, que casi nunca se mencionan en los libros de texto ortodoxos. Por cierto, estos libros de texto están expresando muchas críticas a la esclavitud americana, pero es probable que los libros de texto ortodoxos sólo en Israel todavía usan el término “negro”, como en la oración: “los esclavos negros vivían en las amenazas de pobreza extrema. Los trataban con crueldad como si no fueran seres humanos y dependían de sus amos a perpetuidad”.

Ausencia de los religiosos sefardíes y orientales
A pesar de que la comunidad ultraortodoxa también está compuesta demográficamente por judíos de origen sefardí o mizrají (oriental), no aparece en los libros ninguna foto con miembros de esa comunidad, ni con sus líderes. Sólo rabinos sefardíes famosos y antiguos como Ibn Gvirol o Yehuda Halevi aparecen en los libros, refiriéndose a la “Edad de Oro sefardí”, para concentrarse sólo en temas y figuras de la comunidad ashkenazí.

Incluso en las redes educativas sefardíes se enseña con estos libros ashkenazíes etnocéntricos que los excluyen. Un libro ilustra un cuento en el que un maestro que es ashkenazí ayuda a los padres de un alumno a conseguir trabajo. Braja, inmigrante de Yemen, llega a una casa ashkenazí para trabajar como mucama, y se presenta como una persona diligente: “nosotros los teimanim (yemenitas), no tenemos miedo de trabajar y somos responsables y diligentes”.