Expertos opinan en Tel Aviv que la educación y regulación son básicas ante el vapeo de menores

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Ante el aumento en el consumo de productos derivados del tabaco en adolescentes, en especial de los cigarrillos electrónicos, un grupo de profesionales médicos abogó por emplear una educación "basada en hechos y no en emociones", así como revisar la regulación de su venta al por menor.

En el marco de la conferencia "Medicina 2040. Reescribiendo el futuro de la salud", celebrada del 4 al 5 de noviembre en Tel Aviv (Israel), los expertos coincidieron en que, "en cualquier aspecto relacionado con la salud pública", la información y la forma de transmitirla son esenciales para ayudar a la sociedad.

La directora de Políticas de Reducción de Daño del laboratorio de ideas "R Street", Carrie Wade, manifestó su disconformidad con las campañas que se están realizando en Estados Unidos, ya que para ella "hacen que estos productos parezcan divertidos".

El país norteamericano es uno de los puntos donde mayor controversia está generando este asunto, ya que cuentan con 37 muertos y más de 1.888 afectados, entre ellos un joven de 17 años del Bronx (Nueva York) que falleció el pasado octubre.

Sin bien la investigación de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC, en inglés) reveló que estos productos habían sido mezclados con tetrahidrocannabinol (THC), también muestra que el 80 % son pacientes de menos de 35 años y el 16 % menores de 18 años.

Además, la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA, en inglés) publicó hace un par de meses un informe que refleja que el 27,5 % de los estudiantes de escuela secundaria (o instituto) (de 15 a 18 años) usan cigarrillos electrónicos, sobre todo de sabores mentolados; registro superior al 20,8 % de 2018 y el 11,7 % de 2017.

Por ello, Carrie Wade cree que es necesario revisar la regulación federal y crear "una barrera mayor entre estudiantes y adultos", mediante la subida de la edad permitida para la adquisición de productos de tabaco de 18 a 21 años, limitar la venta al por menor y asegurar el control de los documentos de identidad en el momento de la compra.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, quien en un primer momento se planteó aplicar medidas restrictivas para reducir este fenómeno, ahora estaría estudiando la posibilidad de permitir la comercialización de algunos sabores, en contra de la recomendación del Departamento de Salud, debido a presiones electorales, según la información publicada por The Washington Post.

En el caso del Reino Unido, uno de los principales países con mayor control al tabaco, el Servicio Nacional de Salud (NHS, en inglés) explica en su sitio oficial que los cigarrillos electrónicos "pueden" ayudar a dejar de fumar, pero no son la solución para hacerlo "completamente".

El reto del Gobierno británico para 2022, en palabras de la doctora Vicki Myers-Gamliel durante su ponencia en Tel Aviv, es reducir las cifras de fumadores del 8 al 3 % para los menores y de 15,5 a 12 % en adultos.

Por el último, el doctor israelí Dov Gavish insistió en que para conseguir dicho objetivo "es mejor tener una regulación y estudios sobre lo que puede ser más o menos dañino, en vez de dejarlo todo en manos de la libre elección sin información".

Industria e instituciones se encuentran inmersos en una conversación sobre las alternativas al cigarrillo tradicional como los sistemas de calentamiento de tabaco, que, con base en varios estudios científicos, reducirían los niveles de los componentes tóxicos presentes en el humo generado por la combustión.

"Sabemos que algunas personas no quieren dejar de fumar, lo mejor sería que lo hicieran, pero si no es así debemos encontrar soluciones con menor riesgo", matizó Gavish. EFE