¿Está Washington cediendo a la influencia rusa?

Post thumbnail Un combatiente rebelde del Ejército de la Gloria lanza un misil TOW Foto: Qasioun News Agency Youtube Wikimedia CC BY 3.0
Jonathan Spyer

El programa de la CIA, llamado “Timber Sycamore” (Madera de Sicomoro), fue creado a principios de 2013 y tenía como objetivo apoyar a las unidades “moderadas” de los rebeldes sunitas sirios.

El presidente estadounidense, Donald Trump, parece confirmar algunos informes recientes aparecidos en los medios de comunicación en los que se sugiere que Estados Unidos ha desechado el programa secreto de la CIA para proporcionar armas y entrenamiento a los rebeldes de Siria.

Hubo posteriormente mucha fiesta con respecto a la supuesta "revelación" de Trump del programa a través de Twitter, su medio favorito. Ese comentario no era serio. La existencia del programa, si no sus detalles, ha sido un "secreto" a voces desde hace tiempo.

Sin embargo, la decisión de desechar el programa de la CIA, ahora confirmado por el general Raymond A. Thomas, jefe del Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos, es un hecho significativo.

Entonces, ¿está Estados Unidos abandonando el escenario sirio y cediendo el área en su totalidad como zona de influencia a Rusia? ¿Qué significará esto para Siria? ¿Implica el eclipse en su totalidad de las fuerzas anti-Assad y una victoria general para el dictador en la prolongada guerra civil en Siria?

Rebeldes sirios en Qaboun, Damasco con misil antitanque RPG-29 Foto: Qasioun News Agency Wikimedia CC BY 3.0 Rebeldes sirios en Qaboun, Damasco con misil antitanque RPG-29 Foto: Qasioun News Agency Wikimedia CC BY 3.0


La observación de los hechos disponibles sugiere que no es tan simple. El programa de la CIA, llamado “Timber Sycamore”, fue creado a principios de 2013 con el objetivo de apoyar a las unidades "moderadas" de los rebeldes sunitas sirios, en un momento en que las fuerzas islámicas y jihadistas ya se habían incrustado y predominaban entre ellos.

Los primeros grupos de combatientes armados por el “Timber Sycamore” comenzaron a aparecer en el sur de Siria, en septiembre de 2013. Operando desde los centros de operaciones militares en Jordania y Turquía, el programa involucraba el escrutinio y la capacitación de los rebeldes sirios por parte del personal estadounidense, y desde 2014, el suministro de armamento sofisticado.

Los primeros informes, por ejemplo, de misiles antitanques TOW en manos de los rebeldes, aparecieron en abril de 2014. Los informes de los medios sugirieron la participación de Arabia Saudita en el proyecto, con Riad proporcionando armas y dinero, y los estadounidenses haciéndose responsables del entrenamiento.

Rebeldes sirios combaten en Qaboun, Damasco Foto: Qasioun News Agency Wikimedia CC BY 3.0 Rebeldes sirios combaten en Qaboun, Damasco Foto: Qasioun News Agency Wikimedia CC BY 3.0


El alcance exacto de las armas suministradas, la lista de los grupos apoyados, el tipo de entrenamiento ofrecido y las afiliaciones del personal estadounidense que participaron en el entrenamiento siguen siendo clasificados. Sin embargo, el impacto del programa puede estimarse a partir de los resultados sobre el terreno.

En el norte de Siria, los grupos apoyados por Estados Unidos nunca lograron expulsar a los grupos salafistas-jihadistas dominantes, apoyados por Qatar y Turquía, y lo más importante, el grupo Ahrar al Sham y Jabhat al Nusra, afiliado al Qaeda (posteriormente rebautizado Hayat Tahrir al Sham, después de terminar formalmente su lealtad a Al Qaeda).

En cambio, los grupos apoyados por Estados Unidos se convirtieron en socios de facto de estas organizaciones.

En el sur de Siria, donde el islamismo jihadista salafista era más débil, el programa ha tenido un mayor impacto.

Las fuerzas apoyadas por Estados Unidos (también respaldadas por Jordania e Israel) han conseguido impedir en gran medida que el régimen de Assad y sus aliados reconquistaran las provincias de Deraa y Quneitra; con los efectivos estadounidenses responsables del entrenamiento, principalmente a través del Frente Sur del Ejército Libre de Siria.

Combatiente del Ejército Libre de Siria en el norte de Alepo Foto: Mada Media Youtube Wikimedia CC BY 3.0 Combatiente del Ejército Libre de Siria en el norte de Alepo Foto: Mada Media Youtube Wikimedia CC BY 3.0


Paralelamente al programa de la CIA, el Pentágono ha conducido su propia operación de entrenar y equipar para la guerra contra el Estado Islámico (ISIS). Este proyecto, después de algunos contratiempos iniciales, ha sido notablemente exitoso y está lenta e implacablemente haciendo retroceder al Estado Islámico dentro de la ciudad de Raqqa, su “capital”.

Sin embargo, los comienzos del éxito del programa del Pentágono coinciden con el inicio de la cooperación estadounidense, no con los rebeldes árabes sunitas, sino con las YPG (Unidades de Protección del Pueblo) kurdas.

Esta alianza improbable, que comenzó en octubre de 2014, permitió a EE.UU. trabajar con una fuerza coherente ya preparada sobre el terreno, en lugar de tratar de ayudar a establecer y formar una. Posteriormente, el programa del Departamento de Defensa ha rodeado a este núcleo kurdo con una variedad de fuerzas árabes adicionales, creando la fuerza multiétnica que ahora se conoce como Fuerzas Democráticas Sirias (FDS).

Este programa ha ofrecido además capacitación y apoyo a las fuerzas rebeldes en el sudeste de Siria que desean luchar contra el Estado Islámico. En la actualidad, dos milicias rebeldes árabes, Maghawir al Thawra y Shohada al Quartayn, reciben entrenamiento y ayuda de las fuerzas estadounidenses y aliadas (supuestamente británicas y noruegas) en el desierto del sudeste de Siria.

Este programa de entrenar y equipar no está siendo enfrascado. Es decir, Estados Unidos no está retirando su involucramiento en Siria en su totalidad. Más bien, un proyecto en particular está siendo terminado.

Entonces, ¿dónde es probable que esto tenga un impacto? Por razones obvias, en la zona al este del Éufrates, donde el programa de entrenar y equipar del Pentágono el proyecto es pertinente; la finalización de “Timber Sycamore” no tendrá ningún impacto en absoluto.

También tendrá poco efecto notable en los enclaves rebeldes restantes en el noroeste de Siria.

Allí, los grupos apoyados por Estados Unidos son en gran medida irrelevantes. La fuerza creciente en la provincia de Idleb es Hayat Tahrir al Sham, que recientemente expulsó a su rival Ahrar al Sham de 31 aldeas y consolidó su control en la ciudad de Idleb, el último gran centro urbano en manos de la rebelión.

El área donde el fin del Timber Sycamore puede tener el impacto más grande es en el sudoeste de Siria, en la región que colinda con las alturas de Golán y la frontera con Jordania.

Aquí la decisión de poner fin al programa parece seguir al cese del fuego concluido el 7 de julio y el posterior despliegue de la "policía militar" rusa (es decir, los soldados rusos designados con un nuevo nombre) para hacer cumplir la "reducción de la escalada". Israel se ha beneficiado del anterior equilibrio de fuerzas existente en el suroeste, que proporcionó una presencia rebelde como una especie de amortiguador contra el avance del régimen y sus milicias aliadas -iraníes, Hezbollah y chiíes-.

El final de “Timber Sycamore” y el acuerdo para reducir la escalada podrían ser un factor de desestabilización.

Sin embargo, esto no es una certeza incluso en el suroeste. En primer lugar, es posible que el vacío que deja el vacilante programa de la CIA pueda ser reemplazado por otro canal de apoyo estadounidense, suficiente para prevenir el colapso de los rebeldes en el suroeste.

En segundo lugar, el apoyo israelí, jordano y del Golfo a los rebeldes puede seguir desempeñando un papel similar.

Por lo tanto, el impacto de la desaparición del malogrado proyecto “Timber Sycamore” puede ser algo menor de lo que podría ser inmediatamente aparente. La principal pregunta que enfrenta Siria hoy en día es si el régimen (que en realidad significa Irán, Hezbollah y las milicias aliadas) seguirá ampliando su área de control bajo la cobertura del apoyo ruso y ante la confusión y falta de claridad estratégica de otras fuerzas.

El fin del programa encubierto de la CIA de apoyo a los rebeldes elimina una de las barreras menos significativas a eso, sin que sea inevitable.
Fuente: Jpost.com