¿Es inminente la decisión histórica sobre UNRWA?

Post thumbnailSede de UNRWA en Jerusalén oriental Foto: Rusticus80 Wikimedia Flickr CC BY-SA 2.0
Adi Schwartz

 Las próximas semanas podrían recordarse en los anales del conflicto israelí-palestino como históricas. El gobierno de Estados Unidos tiene previsto decidir a principios de septiembre si detiene sus fondos para la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos en el Cercano Oriente (UNRWA, por sus siglas en inglés). Tal decisión podría ser tan significativa como la decisión de Harry Truman de reconocer al Estado de Israel solo once minutos después de que el Estado judío declarara su independencia en mayo de 1948.

Los indicios preliminares sugieren que la Administración de Estados Unidos podría estar a punto de cesar su financiación de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos en el Cercano Oriente (UNRWA).

Hace dos semanas, la revista Foreign Policy informó que en la correspondencia de correo electrónico (email) interno, Jared Kushner, asesor y yerno del presidente de EEUU, Donald Trump, escribió a sus colegas: "Es importante tener un esfuerzo honesto y sincero para alterar a UNRWA. Esta perpetúa el status quo, es corrupta, ineficiente y no ayuda a la paz. Nuestro objetivo no puede ser mantener las cosas estables y como están... A veces hay que arriesgarse estratégicamente a romper cosas con el fin de llegar allí". A principios de este año, EE.UU. redujo su contribución a UNRWA a la mitad, lo que indica su descontento creciente con la agencia.

Estados Unidos aporta unos 350 millones de dólares anuales a UNRWA, que tiene un presupuesto de 1.200 millones de dólares. La retirada total de EE.UU. de UNRWA sería un paso importante, ya que sería una señal de que, por primera vez en décadas, Washington está dispuesto a tocar el tema central del conflicto: la cuestión de la existencia de Israel dentro de cualquier frontera.

UNRWA fue creada en 1950 para reasentar a los 600.000 palestinos que fueron desplazados durante la guerra árabe-israelí de 1948. Mientras que las potencias occidentales, hicieron, de hecho, todo lo posible para ayudar a los palestinos a reconstruir sus vidas; el mundo árabe usó a UNRWA para perpetuar el problema en lugar de resolverlo. Para el mundo árabe y los propios palestinos, reasentar a los refugiados significaría hacer las paces con Israel, y ellos no estaban dispuestos a hacerlo. Para los árabes, el Estado de Israel era una grave alteración del orden natural, y el único remedio podría ser la repatriación de los refugiados palestinos - convirtiendo así a Israel en un estado árabe.

EE.UU. apoyó a UNRWA durante décadas, a pesar de que sabía que la agencia era un órgano perturbador que daña las perspectivas de paz, mantiene a los palestinos encerrados en la trampa de la dependencia, y pone en peligro la seguridad de Israel. UNRWA cuenta a más de cinco millones de palestinos como "refugiados registrados" y durante mucho tiempo los ha alentado a soñar que algún día se reasentarán en Israel. Esta falsedad, el obstáculo más importante para lograr la paz, es un eufemismo del deseo árabe de deshacer por completo al Estado de Israel. Estados Unidos, junto con otras potencias occidentales, continuó apoyando a UNRWA todos estos años como un medio para apaciguar al mundo árabe. UNRWA es una reliquia de la era de la Guerra Fría.

Durante las últimas décadas, Occidente ha tratado el conflicto árabe-israelí como una disputa territorial. Desde la guerra de junio de 1967, el lema imperante era "tierra por paz", lo que significaba que a cambio de territorio, Israel recibiría la paz de sus vecinos. La decisión estadounidense de retirarse de UNRWA significaría que Estados Unidos considera que la disputa no es territorial sino existencial. Al abordar el ethos central de los palestinos -que toda la tierra es suya, y por lo tanto todos los "refugiados registrados" deberían tener derecho al "retorno"- la Administración Trump podría hacer una valiosa contribución a la seguridad de Israel, así como a las perspectivas de una futura paz. Sólo enfrentando directamente la visión del mundo intransigente de los palestinos, encarnado en el problema de los "refugiados" y en la demanda de los palestinos al “derecho de retorno”, la paz será posible en el futuro.

Esta sería la primera vez que los palestinos pagan un precio por su intransigencia. Hasta ahora, se les ha alentado a endurecer su posición cada vez que rechazan un acuerdo de paz que les ofrece Israel. Cuando dijeron no a la propuesta de paz de Ehud Barak, en Camp David en julio de 2000, recibieron una mejor oferta de Bill Clinton unos meses después. Cuando rechazaron esa oferta, Ehud Olmert les ofreció otra propuesta aún mejor en 2007-2008. Ellos rechazaron esa oferta también. La lógica interna del proceso de paz, hasta ahora, era que los palestinos también podrían seguir diciendo que no, ya que al hacerlo les traían mejores ofertas.

Si Trump retira todos los fondos de EE.UU. de UNRWA, romperá esa lógica retorcida. El mensaje será: si van a rechazar las propuestas de paz, no esperen que vengan mejores ofertas. La intransigencia genera menos poder de negociación, no más.

Al retirarse de UNRWA, la Administración Trump está tratando de sacar el problema de los refugiados de la mesa - una medida sensata, ya que nunca ha tenido una salida. Existe un amplio consenso en la sociedad israelí de no permitir que los "refugiados registrados" palestinos "regresen" a Israel, por lo que la demanda palestina al "derecho de retorno" –expresión en código que significa la destrucción de Israel mediante la subversión demográfica- ha bloqueado todos los intentos de negociaciones de paz en el pasado.

La decisión estadounidense de dejar de apoyar a UNWRA sería un anuncio de que EE.UU. entiende que el "problema de los refugiados" es un disfraz político del verdadero objetivo de los palestinos, que es desmantelar completamente al Estado de Israel. Eliminar este disfraz sería un gran servicio no solo a la causa de la paz sino también a la seguridad y al futuro del Estado judío.

Fuente: BESA Begin-Sadat Center for Strategic Studies