Es hora de cerrar la UNRWA

Post thumbnailPierre Krahenbuhl Foto: REUTERS/Denis Balibouse
UNRWA, la agencia de la Organización de las Naciones Unidas para los refugiados palestinos, se creó en 1949 mediante la Resolución 302 (IV) de la ONU con un mandato de corto plazo. Se ha burlado de su misión original y se ha perpetuado, en lugar de aliviar el estatus de los palestinos como refugiados. Hace mucho que se ha corrompido y funciona esencialmente como una tapadera. La ONU debería cerrarla, y los refugiados palestinos deberían integrarse a los sistemas económicos de los países que los albergan.

En diciembre de 1949, tras la guerra árabe-israelí de 1948, la ONU estableció la Agencia de las Naciones Unidas para el Alivio y Asistencia (UNRWA) mediante la Resolución 302 (IV) para "brindar en colaboración con los gobiernos locales ayuda directa y programas de trabajo "para la rehabilitación de los refugiados árabes palestinos y para "consultar con los gobiernos interesados ​​del Cercano Oriente sobre las medidas que se deben tomar para ellos hacia el momento en que la asistencia internacional para proyectos de socorro y obras ya no exista". De hecho, no solo la agencia no ha logrado ese objetivo, sino que ha funcionado de facto como una tapadera anti-Israel y una cortina de humo para la intransigencia palestina.

UNWRA ha prolongado en lugar de resolver la difícil situación de los refugiados palestinos. Peor aún, al alentar la fijación palestina sobre el "derecho de retorno", el eufemismo estándar para la destrucción de Israel a través de la subversión demográfica, impide las negociaciones para un acuerdo de paz permanente. La agencia debe ser eliminada y la responsabilidad de los refugiados palestinos debe ser traspasada al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), al igual que otros grupos de refugiados luego de la Segunda Guerra Mundial en todo el mundo.

No es la primera vez que la Oficina de Servicios de Supervisión Interna de las Naciones Unidas está investigando a la dirección de UNRWA por abusos de poder, incluyendo conducta sexual inapropiada, nepotismo, intimidación y represalias. Los gobiernos de Suiza, Holanda y Bélgica han suspendido todos los pagos a UNRWA mientras la investigación siga en curso.

El alto funcionario de la UNRWA, el comisionado general Pierre Krähenbühl, fue acusado de nombrar como asesora a una mujer con la que estuvo involucrado sentimentalmente. La pareja viajó en vuelos de clase ejecutiva por todo el mundo. La comisionada general adjunta Sandra Mitchell fue acusada de intimidación y de manipular el sistema para encontrarle un trabajo bien remunerado a su esposo, Robert Langridge, quien fue ascendido. El jefe de gabinete Hakam Shahwan fue acusado de comportarse como un matón, de colocar a personas que le son leales en puestos de poder y de presionar para hacerse cargo de las operaciones de UNRWA en Jerusalén.

Quizás no sea sorprendente, en vista de lo anterior, que la agencia haya adoptado una cultura de secretismo. Emplea a unas 30.000 personas (en comparación con las 11.000 de ACNUR para el resto de los 17 millones de refugiados y desplazados de todo el mundo). La mayor parte de su personal son palestinos y muchos son conocidos miembros de Hamas (de hecho, pertenecer a Hamas le ayuda a uno a conseguir un trabajo de la ONU en Cisjordania). Peter Hansen, ex comisionado general de UNRWA (1996–2005), admitió en una entrevista ofrecida a la cadena CBS TV que hay miembros de Hamás en la nómina de UNRWA. Por ejemplo, el presidente del sindicato de trabajadores palestinos de UNRWA, Suhail al Hindi, es miembro de la nueva dirección política de Hamás.

El coronel retirado de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), Yoni Fighel, ex gobernador militar de los territorios, destaca que mientras los empleados de UNRWA sean miembros de Hamas, perseguirán los intereses de esa organización en el marco de su trabajo.

La agencia fue amenazada con el cierre luego que la Administración Trump implementara severos recortes tras los informes que demostraron que habían sido escondidos cohetes dentro de las escuelas de UNRWA. El secretario general de la ONU, António Guterres, quien ocultó los hallazgos sobre ética durante meses, afirma que está "comprometido a actuar rápidamente sobre las acusaciones de corrupción".

La ONU dejó originalmente en claro que el mandato de UNRWA sería de corto plazo, indicando que el problema de los refugiados debe resolverse sin demoras mediante la repatriación o el reasentamiento. En palabras del ex secretario general de la ONU, Trygve Lie, “Los refugiados llevarán una vida independiente en los países que les han dado cobijo. A excepción de los casos ‘graves’, los refugiados ya no serán mantenidos por una organización internacional como lo están actualmente. Se integrarán al sistema económico de los países de asilo y ellos mismos cubrirán sus propias necesidades y las de sus familias".

Los habitantes palestinos de los países árabes, todos los cuales son considerados como refugiados por UNRWA, deberían convertirse en ciudadanos de esos estados, como en Jordania.

El Dr. Frank Musmar es especialista en gestión financiera y de perfomance.

Fuente: Centro Begin-Sadat de Estudios Estratégicos.