En el Museo Gutman “Mecánica de Fluidez”

Post thumbnailBordado de Nouli Omer
Nueva exposición colectiva femenina

En el Museo Nahum Gutman se abre en estos días una nueva muestra titulada “Mecánica de Fluidez” compuesta de pinturas descaradas, juveniles, sensuales y rudimentarias, creadas por un grupo de mujeres artistas entre ellas Rakefet Viner Omer, Efrat Rubinstein, Michal Bachi, Michal Orgil, Inbar Horkany y Nouli Omer. La curadora es Mónica Lavi quien nos explica: “Todas ellas exhiben obras que se basan en el período de la infancia, la juventud y la mayoría de edad. Sin embargo, al mostrar sus obras en el Museo de Arte de Nahum Gutman, es interesante notar que un mecanismo de interpelación social, tal como se aprovechó, precisamente, del talento de Nahum Gutman
para actuar sobre padres e hijos israelíes, apenas tuvo impacto en ellos. En la forma en que miran a la infancia, no queda mucho del “ethos” de los niños dóciles y adorables, como fue mostrado por Gutman a sus jóvenes lectores. Sin embargo, las obras revelan los signos de una actitud en la sociedad israelí que otorga gran importancia a la infancia en general”.

Oleo de Michal Orgil


Agrega “Las artistas de la exposición ponen en ridículo la autoridad, el orden y la hegemonía. Son groseras y descaradas; burlándose de la etiqueta y la respetabilidad, se saltan casualmente la obligación de “comportarse” y, en cambio, siguen los pasos de Max y Moritz, Huckelberry Finn y Pippi Langstrumpfen. Cantan bajo la lluvia, saltan en los charcos, bailan alrededor de los postes con atuendos picantes y, en general, no les importa nada. El influyente John Berger escribió que “los hombres actúan y las mujeres
aparecen”. Si bien muchas de las ideas machistas de Berger siguen siendo válidas, es bueno presenciar, hoy en día, un arte femenino que existe fuera del enredo de las miradas masculino o femeninas, en un espacio de cuerpos liberados y humor autocrítico”.

Autorretrato de Rakefet Viner


En los estudios de toda la ciudad de Tel Aviv- Iafo, en una sala de estar, un edificio industrial, sobre o debajo del suelo, abundan las buenas vibraciones. En las habitaciones que están maravillosamente ordenadas o desordenadas, en los auditorios y en los escenarios, las mujeres lo hacen: pintar, practicar karate, hacer yoga, amar a sus hijos, bailar alrededor de los postes. Las mujeres que participan echan una mirada directa sobre ellas mismas y los que las rodean, crean arte que está en sintonía con los demás, esencialmente, con las relaciones, las interacciones y los seres humanos. Son francos, poco  exigentes con sus cuerpos, llenos de humor y compasión con respecto a ellos
mismos y a las chicas que alguna vez fueron. Es un espectáculo de celebración, a pesar, de los ocasionales sombríos recovecos de la oscuridad.