Elecciones a la sombra del coronavirus

Post thumbnailFoto ilustración: Pete Linforth Pixabay
El responsable de la Cancillería para las elecciones en las delegaciones  de Israel en el exterior, Isaac Bachmann, le dijo a la radio estatal Kan que la decisión del Ministerio de Salud de exigir la auto-reclusión de ciudadanos israelíes provenientes de países del sudeste asiático suma problemas logísticos para el regreso de las urnas desde Asia a Israel, en el plazo que fija la ley.

Bachmann relató que, hace apenas unos días, la idea era que todas las urnas de Asia se concentraran en Bangkok y de allí fueran transferidas al país. Pero la decisión de la cartera de Salud de requerir a los viajeros provenientes de Tailandia auto-recluirse obliga a encontrar rutas alternativas.

Mientras tanto, los doce israelíes, que viajaban en el crucero Diamond Princess, anclado en Tokio, y que no han sido diagnosticados con coronavirus serán regresados a Israel el jueves en un vuelo chárter especial privado, organizado por  las compañías aseguradoras Clal, Harel y Migdal.

Una vez que aterricen en suelo israelí serán trasladados a una instalación especialmente preparada del Hospital Sheba Tel Hashomer, cerca de Tel Aviv, donde permanecerán en cuarentena durante dos semanas.

Los tres ciudadanos israelíes que estaban a bordo de la nave y fueron diagnosticados con coronavirus permanecerán en Japón hasta que finalice el tratamiento.

De hecho, a raíz de los relativamente frecuentes conflictos de carácter militar, los líderes del país parecieran contar que los ciudadanos en general, los organismos privados y la burocracia estatal están aparentemente acostumbrados a pasar rápidamente de la rutina a situaciones de emergencia. No obstante, Bachmann reconoció el carácter fluido e inestable del contexto.

Mientras que las encuestas sugieren que el bloqueo político podría permanecer aún después de las elecciones, el 2 de marzo; es muy temprano, para vaticinar si la epidemia, que se teme que se aproxima, tendrá algún tipo influencia.

Otro foco potencial de seria inestabilidad lo representa la frontera norte, particularmente Siria, donde la conflagración entre el régimen del presidente, Bashar al Assad, y la insurgencia, que ya lleva nueve años, parece estar convirtiéndose lenta y peligrosamente en una guerra entre ejércitos. Mientras que las fuerzas armadas de Damasco y Ankara se enfrentan abiertamente en la provincia norteña de Idleb; los intentos iraníes de afianzarse militarmente en el país árabe se ven saboteados, de alguna forma, con ataques  aéreos atribuidos por la prensa extranjera a la aviación israelí.