El olvido de la prensa

Post thumbnailFoto: Leticia Bertin Flickr
Luis Goren - Beer Sheva
La memoria humana individual es muy frágil; pero la colectiva no. Si el hombre no tuviera memoria colectiva, que le permite aprovechar los conocimientos de otros hombres que le precedieron, todo hombre que nace, tendría que empezar de nuevo y no se distinguiría del resto de los animales.
Por eso llama la atención, que la memoria colectiva (prensa oral, escrita y TV) se halla olvidado tan completamente del "pequeño problema" del nivel de pobreza en Israel, que solamente se mencionó antes de Pesaj, se me ocurre, que al sólo efecto de incrementar las donaciones para las mutuales, que tratan de paliar este drama.
El silencio casi total que impuso la prensa sobre este tema, hace pensar en cuales pueden haber sido las motivaciones para el mismo: ¿no hay gente buscando algo para comer en los tachos de basura? ¿A los viejos que no les alcanzaba para comprar los medicamentos necesarios para el mes, ahora les alcanza? ¿Los pensionados, que no podían acceder a una vivienda digna, ahora pueden? ¿Las parejas jóvenes, consiguen ahora comprar su casa gracias a los planes de vivienda (construcción e hipotecas al alcance de las mismas), o deben seguir soportando la limosna de vivir en la casa de los padres? Y para qué seguir con las preguntas; todos vemos que las preocupaciones de nuestros Gobernantes no pasan por ese terreno, y las preocupaciones de la mayoría de la prensa tampoco.
Salta a la vista que las inquietudes que preocupan a nuestro Primer Ministro y muchos de sus acólitos, son: como destruir los posibles adelantos para llegar a la Paz con nuestros vecinos Palestinos; incrementar en todo lo posible los planes de conquista de los territorios ocupados, volcando allí todos los recursos que tanto necesita el país para su desarrollo y progreso; incrementar la política de pauperización de los que menos tienen y aumentar en lo posible las ganancias de los que más tienen; destruir la medicina pública, en beneficio de la medicina pivada,  etcétera.
En donde se luce la prensa (en especial la TV) es en su política de estupidización de la gente, con sus programas imbecilizantes, sus noticieros catastróficos y plagados de propaganda encubierta (que le dicen), cosa de angustiar todo lo posible a la gente, y en fin, todo aquello que permita incrementar el consumo en esta sociedad consumidora a ultranza, que no se da cuenta que se está consumiendo a sí misma. Pero que le vamos a hacer; el hombre es un animal de costumbres (aunque algunos somos más animales que de costumbre), y cuesta mucho cambiar un hábito ya impuesto, especialmente cuando no se hace nada por cambiarlo. ■