El jefe de la Comisión Electoral rechaza el pedido de Netanyahu de reunión para discutir un presunto “fraude”

Post thumbnailHanan Melcer Foto: Sistema judicial de Israel Wikimedia CC BY-SA 4.0
El juez de la Corte Suprema de Justicia, Hanan Melcer, que preside la Comisión Electoral Central, encargada de asegurar la transparencia de los comicios, rechazó el pedido del primer ministro, Benjamín Netanyahu, de un encuentro de “emergencia” para discutir las denuncias del mandatario sobre un supuesto fraude entre los votantes de la comunidad árabe de Israel.

Melcer aseguró que no se reunirá ni con Netanyahu ni con ningún  líder de otro partido, indicando que tiene su “agenda llena”, a dos días de las elecciones, previstas para el 17 de septiembre. Melcer agregó que su comisión “no es un organismo investigador y no tiene ninguna autoridad concreta para darle órdenes a la policía”.

La comisión y su presidente, Melcer, “han actuado sin cansancio con la Policía y la Fiscalía del Estado para acelerar las investigaciones” sobre denuncias de fraudes, apuntó en un comunicado.

“El primer ministro y el líder de cualquier otro partido pueden dirigirse a la comisión por escrito”, recalcó.

El líder de la alianza opositoria Azul y Blanco (Kajol Labán), Benny Gantz, acusó a Netanyahu de estar tratando de destruir la democracia al atacar a Melcer, alegando que ha habido fraude en las elecciones.

“Tras pisotear la imagen de la Policía, los fiscales y la Corte Suprema, Netanyahu está perpetrando un asesinato selectivo del Comité Central de Elecciones. Está liderando un proceso de deslegitimación contra el proceso democrático más básico”, denunció Gantz.

El partido Likud de Netanyahu argumenta que el pedido se hizo "para garantizar que no haya más robos de votos en estas elecciones".

Ayer, un informe en el diario Maariv alegó que la policía había interrogado a solo dos de los 82 funcionarios electorales que informaron irregularidades en sus mesas de votación, durante las elecciones de abril pasado.

El Likud sostiene que la alianza de dos partidos árabes Raam-Balad, que superó el umbral electoral del 3,25 % de los votos emitidos por un margen de unos pocos cientos de sufragios, había llegado a la Knéset (Parlamento) gracias a votos fraudulentos. El partido gobernante afirma que el supuesto fraude de Raam-Balad había privado al Likud de una coalición mayoritaria en la Kneset de 120 miembros, y obligó a Netanyahu a convocar a nuevas elecciones para el 17 de septiembre.

La denuncia del partido de Netanyahu no se basa en ninguna evidencia y una investigación policial sobre el fraude electoral ha encontrado una manipulación mínima, con algunos casos conocidos de fraude que benefician al propio Likud o al partido ultraortodoxo sefaradí Shas.

La policía encontró evidencia suficiente para abrir una investigación criminal en uno solo de los 140 colegios electorales marcados por el Likud por presunta actividad fraudulenta de la minoría árabe israelí, informó el canal estatal Kan.

El líder del Partido Laborista, Amir Peretz, subrayó que el pedido de Netanyahu de mantener una reunión de urgencia es “una desgracia” para Israel. “Lo único que le interesa a Netanyahu son una pocas mesas electorales que no cambian nada, y todo para incitar y dividir”.