El futuro judío ¿Hacia dónde nos dirigimos?

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Gustavo F. Barck

El judaísmo, uno de los pueblos más antiguos de la humanidad, el pueblo elegido por Hashem, somos las bases de la civilización occidental y gran parte de la oriental. Llevamos 5778 años resistiendo ataques, amenazas, discriminación, persecuciones y aun así aquí estamos, invictos. Pero hay un problema que no nos deja avanzar, uno creado y patrocinado por quienes prefieren vivir en la era medieval antes que progresar y es la ortodoxia.

Al parecer los ortodoxos se creen con la potestad de decidir quién es judío y quien no, cuando bien sabemos (a pesar de los intentos de ocultarlo) que el judaísmo es tanto patrilineal como matrilineal.

En este triste aspecto estamos perdiendo cada año a miles de judíos, potenciales sabios, lideres, rabinos, emprendedores, etc.

Hay una clara desunión dentro del judaísmo que data de hace dos milenios, dividiéndonos en diferentes ramas y corrientes de pensamientos.

Nos hemos vuelto a mano de los ortodoxos un pueblo elitista, desunido y discriminatorio con nosotros mismos.
Pero los ortodoxos han olvidado que “Los celos entre los sabios lleva a una mayor sabiduría” creyéndose los dueños de una verdad absoluta en la cual no cabe lugar para debates ni diferencias.
Cada uno tanto en su individualidad como en la rama de judaísmo que pertenezca tiene el completo derecho a estar o no de acuerdo, discutir y debatir todas las costumbres y valores que fuimos adoptando a lo largo de estos 2000 años, pero nadie sea quien sea, ortodoxo, reformista, conservador, caraíta o incluso laico, tiene derecho a impartir juicios por sobre otro judío, nadie tiene el derecho ni el poder de decidir quién es más judío.

Podemos tener las costumbres que queramos pero no podemos permitir que nuestras costumbres invadan y ataquen la integridad de otro judío. Un verdadero judío no puede pretender imponer sus creencias por sobre las de otra persona y menos aún si esta persona es también un judío.
Actualmente no tenemos reyes y sacerdotes como los de antaño para que cuiden y regulen a nuestro pueblo y nadie puede pretender ocupar el lugar ni hoy ni nunca de los reyes que alguna vez nos gobernaron, ningún judío de ninguna rama tiene jurisdicción por sobre otro y mucho menos por sobre todo el pueblo judío.

Somos un pueblo libre, ya no estamos en Egipto, ya no estamos en Babilonia ni en la Europa nazi, rompamos las cadenas que atan nuestras mentes y corazones, rompamos con el totalitarismo que la ortodoxia nos quiere imponer, no nos quedemos en el pasado, progresemos.

¿Pero qué pasa con nuestra tierra patria? ¿Hacia dónde se dirige?

Uno de los grandes problemas que enfrenta el estado judío de Israel hoy es la gran brecha que hay entre la izquierda y la derecha.

Pero vamos por partes, comencemos por como la izquierda decide actuar al preferir regalar tierras soberanas judías a los palestinos por una ingenua esperanza de “paz”. Pero yo les pregunto ¿Puede haber paz con un grupo terrorista que evoca en su constitución la destrucción y el aniquilamiento del pueblo judío y que constantemente niega la Shoá izando banderas con esvásticas sin mencionar todo lo que sabemos respecto a los terribles actos terroristas cometidos constantemente por estos islamistas? Sabemos señores que el islam es el nuevo nazismo que esta arrasando con el mundo, dejen de ser tan ciegos. ¿Qué haríamos con la lógica que la izquierda israelí trata de fomentar, la de regalar la soberanía judía a los palestinos? ¿Volver a la diáspora? ¿A que nos discriminen y nos masacren? Esta gente es tan antisionista que me sorprende realmente que se hagan llamar judíos y que estén intentando manejar el único país judío del mundo integrando en la Knéset a parlamentarios árabes que van a consolar a los familiares de los terroristas abatidos. Algunos dicen que la “paz” es más importante que la tierra, pero yo pregunto ¿Dónde está la paz para nosotros, los judíos? Volvimos a nuestra milenaria tierra escapando del antisemitismo y ahora nos encontramos con un grupo de señores que arremete contra este sueño milenario, el de volver a la tierra de Sion argumentando que cometemos actos de lesa humanidad contra los terroristas palestinos. ¿Qué clase de gente tiene decidido gobernar un país que a la vez no quiere que exista? Dejemos una cosa en claro, no hay judío mas antisemita que un “judío” comunista, por más irónico que esto suene simplemente no es compatible. Marx, un “judío” y el padre del comunismo declaro y cito “¿Cuál es el fundamento secular del judaísmo? La necesidad práctica, el interés egoísta. ¿Cuál es el culto secular practicado por el judío? La usura. ¿Cuál su dios secular? El dinero.”

¿Realmente queremos que esta gente gobierne el estado de Israel?

Pero la derecha no se queda atrás.

El segundo gran problema es la derecha israelí, felicito realmente que defiendan la soberanía del estado judío pero es decepcionante y aberrante que se dejen manipular por los ortodoxos quienes cabe recordar que en los comienzos del sionismo se opusieron rotundamente a la creación del estado de Israel, alegando que solo el mashiaj tenía el poder y el derecho de volver a crearlo, pero aquí los vemos, aferrados al poder con tanto gozo que se dan el lujo de interferir en las políticas y de presionar al primer ministro y a la sociedad en general incluyendo a la diáspora ¿Con qué derecho esta gente tiene el poder de decidir si en el Kotel (Muro occidental) no está permitido que hombres y mujeres recen juntos? ¿Con qué derecho deciden que un hijo de matrimonio mixto no es judío? ¿Con qué derecho deciden si las conversiones por parte de los conservadores o los reformistas no son válidas? ¿Con qué derecho deciden no ir a servir a las FDI, cuando se sabe muy bien que es obligatorio? ¿Con qué derecho los ortodoxos se atreven a decir declaraciones homofóbicas? Ninguna de estas decisiones tomadas por los ortodoxos se basa en la halajá, simplemente no están en la Torá, son solo costumbres que ellos adquirieron e inventaron durante la diáspora en Europa y que no representa a todos los judíos.

¿Esto es lo que realmente queremos para nuestro pueblo, esta división, esta grieta, estas constantes auto-discriminaciones?

Estamos quedando pocos judíos, los valores se están perdiendo, las tradiciones se están ignorando, Hashem ya no es escuchado, la Torá y la halajá están siendo tergiversadas, los hijos de matrimonios mixtos están siendo despreciados.

Les invito a pensar y a reflexionar ¿Hacia dónde estamos yendo, es este el camino que nuestros ancestros querrían para nosotros?