El fiscal general entra en la ecuación del estancamiento político en Israel

Post thumbnailAvichai Mandelblit Foto: GPO
El fiscal general del Estado entra desde hoy en la ecuación política de Israel. Su inminente decisión de sentar o exonerar del banquillo por tres casos de corrupción al primer ministro en funciones, Benjamín Netanyahu, removerá las opciones tanto para formar Gobierno como ante una repetición de elecciones.

El mandato para crear Ejecutivo pasa desde hoy al Parlamento (Knéset), que contará con 21 días para evitar los comicios si uno de sus miembros consigue el apoyo de 61 diputados (de los 120 que tiene la Cámara), para intentar establecer una coalición gubernamental.

Y a la espera del anuncio formal, Netanyahu reforzaría su posición actual si no fuera acusado pero, de serlo, esto afectará su legitimidad para seguir negociando en este periodo un Ejecutivo liderado por él o presentarse como candidato en una repetición electoral.

SEGUIR O NO SEGUIR EN EL CARGO

La Ley Básica israelí, con rango constitucional, no fuerza a un primer ministro a dejar su posición hasta que no haya una condena firme. Además, un jefe de Gobierno tiene la opción de pedir inmunidad al Parlamento, algo que debe debatir un comité creado para ello.

Pero será determinante si el fiscal decide acusarle del delito de cohecho, que implica una "depravación moral" y tendría un impacto en su imagen pública.

El fiscal se pronunciará -este jueves o a inicios de semana que viene- sobre la formalización de la acusación en tres casos de corrupción. En ellos -los llamados casos 1000, 2000 y 4000- es sospechoso de los delitos de fraude y abuso de confianza y, además, en este último también de cohecho, el más grave.

"No compre la suposición predominante de que llegaremos a la próximas elecciones, si se celebran, con los mismos resultados (...). Porque el tren legal de Netanyahu podría llegar a su parada final en los próximos días", alertó hoy el analista Shimon Shiffer en el diario "Yediot Aharonot".

SU LIDERAZGO EN EL LIKUD

La acusación previsiblemente afectaría a su liderazgo dentro de su partido, Likud, tanto para negociar un Gobierno de unidad con la coalición centrista Azul y Blanco (Kajol Laván) en este periodo de 21 días, como para ser cabeza de lista en unas elecciones.

"A medida que aumentaron los problemas legales de Netanyahu, su partido Likud le respaldó firmemente. Pero eso podría cambiar si hay una acusación formal, y podría comenzar a enfrentarse a peticiones para echarse a un lado", se valoró hoy en un artículo del digital "Times of Israel".

El Instituto para la Democracia de Israel planteaba como un posible escenario la "rebelión interna" en el Likud, lo que facilitaría el acuerdo de unidad entre este y Azul y Blanco, liderado por el ex jefe del Estado Mayor Benny Gantz.

También en el caso de que once legisladores rompieran filas y se sumaran a una coalición con Azul y Blanco y sus socios, además del apoyo de Israel Beitenu (Israel Nuestro Hogar) de Avigdor Liberman, darían las cuentas para formar Ejecutivo.

Su principal rival en la formación, Gideón Saar, se atrevió a proponer hoy la posibilidad de primarias: "Creo que es lo correcto y necesario (...), esto es lo que requiere nuestra Constitución si estamos a punto de celebrar nuevas elecciones".

FRENTE AL BLOQUEO POLÍTICO

Para Gantz, el turno en la propuesta rotación de la jefatura del Gobierno ha sido uno de los escollos de las negociaciones, ya que rechazaba el liderazgo de Netanyahu en el caso de que fuera acusado y proponía que encabezara el Ejecutivo en el segundo término, con las dudas legales despejadas.

Además, en caso de celebrarse unas terceras elecciones y que Netanyahu saliera ganador, los analistas resaltan el dilema que tendrá el presidente del país, Reuvén Rivlin, a la hora de asignar a un candidato acusado la función de formar de un Gobierno.

En lo que no parece haber dudas es en que todos estos asuntos legales son los que probablemente cambiarán en los próximos días el calendario político de Israel. EFE