El ejército israelí implanta cursos para impulsar la carrera militar de las soldadas

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En los últimos años, el ejército israelí (FDI) ha impulsado cursos internos para impulsar la carrera militar de soldadas con pretensiones de consolidarse como capitanas y comandantes en distintas unidades. Ante el delicado debate sobre cómo combinar su rol de responsabilidad con su vida familiar y sus aspiraciones personales, las FDI decidieron impulsar el plan para intentar retener e impulsar el currículo de aquellas que apuestan por seguir sirviendo, más allá de los dos años obligatorios para las reclutas femeninas.

En conversación con este diario, la coronel Eti Mehani, jefa del departamento de investigación de la unidad de Ombudsman, explicó el carácter del proyecto: “se trata de oficiales más veteranas, que guían a reclutas más jóvenes para que se queden con nosotros en el sistema, y lograr un grupo de comandantes de calidad dentro de las FDI”. Mehani destacó el carácter valiente de las participantes, y añadió que “les cuento que pueden ser oficiales excelentes y a la vez tener familia y niños si quieren. Lo principal es aprender a creer en ellas, darles confianza”.

Para Mehani, la “revolución” dentro de las FDI ya empezó: “vi una calidad buenísima de chicas durante el curso. Yo también lo hice en su día, y puedo decir que para ser fuertes y victoriosos no solo debemos ser igualitarios, hay que poner a los mejores al frente”. Se trata, según cuenta, de “creer en sí mismas y en combinar los caminos”.

Para la teniente coronel Oshrat Bachar, que ejerce de comandante en la Policía en las zonas de Jerusalén y Cisjordania, así como Capitán Subasesora del Jefe del Estado Mayor General en Asuntos de Género, la principal carencia era “que vimos que una de las cosas que les faltan a las mujeres es que tengan a gente que les sirvan de ejemplo: que les muestren que es posible combinar la vida familiar con la carrera en el ejército”.

Además, Bachar puso en valor otro factor añadido: “esto genera una red comunitaria muy buena. Por eso levantamos un plan para potenciar a las oficiales. Vemos que pueden hacer un servicio largo en el ejército y los dividimos según especializaciones profesionales”. El programa, que tiene una duración de medio año, consiste en varios encuentros, que sirven para profundizar el conocimiento y la vinculación entre las participantes.

Ilustración: mujeres de las FDI posando para una foto. / Foto: Wikimedia


“Las mujeres que vinieron salieron con herramientas muy buenas, que las ayudaron a tomar las decisiones correctas”, prosiguió Bachar. Preguntada sobre si las mujeres necesitan de un apoyo especial, aclaró que “también los hombres que llegan a cargos relevantes necesitan la confianza de su entorno. El ejército se preocupa de buscar a las personas concretas para los puestos necesarios, sin vínculo a su sexo. Este programa es parte del gran sueño del ejército, que quiere lograr una combinación exitosa de las vidas familiares con un servicio relevante”. No obstante, quiso aclarar que desearía que en el futuro “no necesitemos estos planes, porque todo sea ya muy claro y normal”.

La capitán Daya Mordecay Maman, comandante en la policía en las zonas de Jerusalén y Cisjordania, dijo a este diario que durante el curso en el que participó “empezamos a levantar dilemas de nusetro día a día, y creamos un ambiente muy íntimo que nos hizo estar cómodas para hablar y compartir nuestros pensamientos”. La capitán reconoce que el sistema militar es muy exigente, y los cargos a los que aspiran exigen mucho esfuerzo y dedicación. “Y por nuestra edad –entre 25 a 30 años-, muchas estamos casadas y queremos también levantar una familia”.

“El plan me puso en proporción, y a ver a otras mujeres que lo lograron sin dañar a su familia ni a los soldados a su mando. Hoy dirijo una base en Jerusalén, y en ningún caso noté diferencias respecto a mis colegas hombres”, reconoció Mordecay. Y concluyó: “obviamente, no hay una solución mágica, pero si te lo propones, solo el cielo es la frontera”.