“El día que conocí a Hitler”, un documental sobre los niños que miraron a los ojos al tirano nazi

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“El día que conocí a Hitler” es un documental sobre el Holocausto y la Segunda Guerra Mundial a través de los ojos de niños que conocieron directamente a Adolf Hitler. El proyecto, basado en una campaña de financiación colectiva, está impulsado por Ronen Israelski, judío israelí e hijo de Menachem Israelski, que se encontró cara a cara con el dictador alemán en 1934, un encuentro que cambiaría para siempre el destino de su vida. En una conversación con Aurora, el director, que ahora reside en Canadá y en el pasado trabajó como productor y director en programas y películas en Israel, explicó en profundidad su proyecto.

 

Existen infinitas películas sobre el nazismo y el Holocausto. ¿Qué le incentivó a empezar a filmar otra?

Crecí en una casa donde a mi padre, como a tantos otros judíos, su vida buena y tranquila cambió en un día en los años 30 de Berlín con la llegada de Hitler. Con tan solo 11 años, fue de los pocos judíos que vio a Hitler con sus ojos, exactamente el 20 septiembre 1934. Estaba en camino a un evento frente a la industria de tabaco en Berlín, y se topó con una comitiva del partido nazi.

Hitler le dio un funeral oficial de estado a un gran donante del partido, y quería que ocurriera frente a la fábrica de tabaco de mi abuelo. Mi padre no fue al colegio, porqué se les avisó que ya no podría seguir en la escuela pública, debía apuntarse a uno judío. Las leyes antijudías empezaron lentamente a prevalecer.

 

¿Su padre era consciente del tipo a quien estaba viendo?

En el mismo momento en que salió del coche ya entendió de quien se trataba. Hitler ya era canciller, era el líder del partido Nacional Socialista. En el símbolo de su tienda ya tuvo que poner la estrella de David, aunque nadie sabía entonces el desenlace de la Shoá.

Estaba lleno de gente en la calle. Hitler salió, dio una vuelta, y se plantó frente a mi padre, le miró, habló con la mujer que sostenía un bebé a su lado, y mi padre dice que le dio mucho miedo. Se terminó en unos minutos, y fue un factor que influyó mucho a mi abuelo para salir de Alemania. Unos meses después, tras la olimpiada de Munich de 1936, llegaron a Haifa, entonces bajo el mandato británico de Palestina. Yo crecí con esta historia… que lo vio de frente, y le tuvo que decir ¡Heil Hitler!

 

¿Lograron huir todos y desembarcar en Haifa?

Hubo una boda unos días antes del encuentro de mi padre con Hitler, y tengo una foto donde aparecen unas 52 personas, todos judíos berlineses con vestidos elegantes. De los 52, menos de 10 se salvaron. Sus abuelos, tíos, primos… más de 40 de la familia cercana asesinados en los campos de exterminio, y tengo una lista recopilada de los campos, y salen todos.

Gracias al encuentro con Hitler, él se salvó, porqué su padre decidió marchar, no como el resto. Siempre le pregunté a mi padre: ¿Qué hubiera ocurrido sino hubieras marcado?

 

¿En qué momento te decidiste a llevar su historia a las pantallas?

Tras la muerte de mi padre, con 92 años, pensé más profundamente de manera filosófica, y me pregunté si hay más gente que se encontraron de frente con Hitler. Y si la hay, ¿quiénes son, y como los encuentro? ¿Por dónde empiezo? Tienen más de 75 años, y no están en internet. Empecé un proceso, por primera vez como cineasta, de hacer una película en que no sabía quién saldría. Sin programa de trabajo: era como meterme en una sala oscura, en que lo único que tengo es el sentimiento mío y una entrevista.

 

Ronen Israelski filmando en Austria.


Un proceso de investigación largo y difícil, sin duda.

Durante los últimos cuatro años, con muchas organizaciones que me apoyan, logré llegar a parte de gente que fueron los más cercanos a Hitler antes de la guerra. Llegué a altos rangos nazis en tiempo de guerra, y que hoy explican por primera vez su testimonio, porqué entienden que Hitler los manipuló y les provocó como a otros tantos millones a seguir su ideología asesina. Richard Reiter, que era un vecino de Hitler y protegido suyo, recibió pasteles cada mañana del führer, paseó con sus perros, fue comandante de la SS, estuvo en campos de exterminio, y luego fue juzgado en Núremberg por crímenes contra la humanidad. Estuvo en prisión 2 años, huyó con identificación falsa a Canadá, y vive todavía aquí y ejerce como profe de historia. Y la mayoría de sus alumnos eran judíos, algo que él no sabía.

Lo encontré cuando tenía 88 años, y reconoció que apenas conocía judíos en Alemania, solo se dejaban llevar por la propaganda. En Canadá aprendió a amar al judaísmo. Le pregunté que si hubiera encontrado hoy a Hitler que le diría, y respondió que a pesar de todo el amor que tuvo por Hitler, el tiempo le mostró quien era verdaderamente, y estaría dispuesto de matarlo.

 

No fue al único ex nazi a quien conoció en persona.

Me encontré también con Gerard Bartels, quien diseñó un poster que marcó un antes y un después en toda la propaganda del partido nazi de Hitler: la icónica foto de Hitler sentado junto a un niño lindo, que le ayudó a mostrarse como un amante de la familia, la naturaleza, como un tipo amable.

La mítica foto de Hitler con un niño, que contribuyó enormemente en su campaña.


Lo encontré en su casa de los Alpes, en la frontera entre Austria y Alemania, en el mismo lugar donde vivió toda su vida, incluso durante la guerra.

 

Cuéntennos sobre la filmación y producción de la película. ¿En qué punto se encuentra?

La película fue filmada en diferentes lugares del mundo: Alemania, Austria, Canadá, Israel…Gente buena que creen que guardar el recuerdo de la Shoá es la lección que deben transmitir, y me apoyaron en todos los pasos. Yo de esto no gano dinero, es una misión. Ahora intentamos recoger donaciones para completar el film, tanto en la edición como para recibir más materiales, y por ello abrimos una plataforma de financiación colectiva, y espero que hasta abril 2020 lo terminemos.

 

Si no pretende ganar dinero con el proyecto, ¿cuál es su finalidad?

Mi objetivo es enviar esta lección al mundo para que no nos encontremos de nuevo con una Shoá. No solo el pueblo judío: nadie más. No podemos avanzar al futuro sin saber bien sobre el pasado. Este es nuestro compromiso como descendientes y víctimas de la Shoá, conectarnos al relato y enviarlo a las próximas generaciones, para mantener el recuerdo y estar seguros que esto no ocurra de nuevo.

Ronen Israelski con el protagonista del poster con Hitler.


 

Por tanto, ¿su intención es mostrar la película fuera de entornos judíos?

Mataron a 6 millones de judíos en la Shoá, pero en toda la guerra mataron 60 millones de personas entre rusos, americanos, europeos… Por ello lo explico en colegios, frente a niños americanos, dentro de un mes en Alemania, también me invitaron a Suiza, México, China… Es un relato que afecta a todo residente del mundo, y todos debemos aprender de ello.

Los judíos siempre fuimos or lagoim (luz para el resto de la humanidad), somos un pueblo que sufrió y todo el mundo aprende de nosotros, y esa es mi misión, llevarlo a próximas generaciones. Si cerramos los ojos ante las injusticias, pasará lo mismo, y no estoy dispuesto a decir que no tiene que ver conmigo.

 

Enlace a la campaña de financiación colectiva:
https://www.gofundme.com/the-day-i-met-hitler

Para más información o preguntas respecto al proyecto, pueden contactar al director: 

[email protected]