El despertar de un Nuevo Chile

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"Les perdimos el miedo, nuestro pueblo despertó", fue la frase profética que salió de una muy emocionada Alondra Carrillo, coordinadora de las organizaciones feministas, en una sala repleta de dirigentes de organizaciones sociales, el día 20 de octubre desde Londres 38, Santiago de Chile, hoy llamado Museo de la Memoria.

Dos días antes un grupo de estudiantes secundarios habían realizado un acto de protesta contra la nueva alza del precio del metro, una evasión masiva del pago del boleto. Estos muchachos no imaginaron que el salto que dieron al cruzar las máquinas de control llevaría a todo Chile a un salto en la brecha de lo posible.

Al viralizarse el video que registraba la evasión, otros mucho estudiantes imitaron el acto de protesta y el viernes 18 de octubre el gobierno decide cerrar el servicio en las estaciones de más concurrencia a la hora pick de uso, Carabineros abandona la jurisdicción de dichas estaciones y se desata una revuelta espontánea, pero previsible, a lo largo de todo Santiago que recordaba los momentos más álgidos de la lucha en dictadura, barricadas por doquier , enfrentamientos, balazos, lacrimógenas, masas incontrolables avanzaban en todas direcciones.

Ante la sensación de caos, el gobierno opta por una medida usada sólo para desastres naturales hasta ahora, la declaración del “Estado de Emergencia”, que limita las libertades de reunión y libre tránsito, y encarga la aplicación de esta medida a las Fuerzas Armadas. Carabineros es relevado de la dirección del orden público, la guarnición de Santiago primero se acuartela y luego se despliega por Santiago con armamento de guerra, un general reemplaza al poder político sobre la concentración más grande de población de Chile.

Este despliegue militar que en el inconsciente colectivo recuerda los peores años de la Dictadura, sólo aviva los ánimos. Y Surge un Chile creativo que explota mil formas artísticas de expresarse, sea a través de la música o la plástica. Chilenos a lo largo del mundo, también en Israel, salimos a prestar apoyo al nuevo Chile que se alza. También lo hacen movimientos indigenistas que toman un singular protagonismo en el movimiento.

La oposición, los partidos políticos en general y temporalmente la prensa, guardan un atónito silencio. Sin embargo, la gente no cede un milímetro y las protestas no disminuyen, sino aumentan.

Paralelo al movimiento social, el lumpen y los criminales desatan una ola de saqueos y vandalismo que golpea los grandes supermercados y tiendas, afectando a la sociedad toda de forma profunda, y a los pequeños y medianos empresarios que dependen del funcionamiento de sus emprendimientos. Aún estamos por ver las repercusiones económicas que tendrá esto en la clase media y baja del país.
En tanto, las denuncias ciudadanas mediante prensa y redes sociales, manifiestan que el ejército centra sus energías en la represión más que en el resguardo de dichos sitios, y el resultado son miles de millones en pérdidas materiales públicas y privadas.

Por días, el gobierno hizo oídos sordos a las decenas de denuncias de violaciones a los derechos humanos de chilenos, se registran miles de detenciones ilegales, cientos de heridos a bala, una docena de muertos por acción de agentes el Estado y un número indeterminado de secuestros, violaciones sexuales y torturas que aún se investigan.

El Instituto Nacional de Derechos Humanos se hace presente, in situ constata parte de estas denuncias y entabla acciones judiciales contra los responsables.

Los medios entonces, y parte de la clase política desvía la atención de las demandas sociales a un tema de vandalismo y pérdidas materiales, por un lado, y de violaciones de los derechos humanos por parte de agentes del Estado.

Las protestas siguen una dinámica diferente.

La antes mencionada Alondra Carrillo lo describe así:

"El estallido que vivimos es el balance de 30 años de democracia pactada, de 47 años de dictadura soterrada, no son 30 pesos son 30 años…la reacción del gobierno…activa la memoria del horror , pero activa también la memoria de la resistencia y no nos van a hacer creer que somos pocos, somos Todos , somos muchos , somos gente de distintas generaciones, territorios y realidades, que nos hemos encontrado en las calles y nos hemos organizado, no con rabia solamente, sino con un entusiasmo que no deja de crecer, decidimos saltar juntos las barreras de su democracia lacrimógena".

Y sigue diciendo:

"Hemos descubierto la posibilidad de imaginar, de si seguimos juntos y juntas, de si seguimos unidos y unidas, podemos vivir de una manera totalmente distinta. No vamos a volver a lo mismo de siempre. La normalidad no va a retornar a este país, este quiebre es irreversible"

El punto más álgido hasta el momento se da con la Manifestación del 25 de octubre que se registra como la más grande de la historia patria con más de 1.2 Millones de personas.

Esta evidencia empírica deja descartadas las teorías conspirativas que circulaban sobre el origen del movimiento, y no deja otra alternativa al gobierno que reaccionar políticamente poniendo fin al toque de queda y anunciando cambios en el gabinete ministerial y una lista de proyectos de ley enviados con urgencia al Congreso chileno, para levantar lo que ellos llaman una nueva agenda social.

Sin embargo, las organizaciones sociales, más los sindicatos y agrupaciones de trabajadores que se han sumado, declaran que no habrá negociaciones mientras los militares sigan en las calles.

Lo mismo hacen los partidos de izquierda, que tratan de tomar liderazgo en el movimiento, así el Partido Socialista, el Partido Comunista y el Frente Amplio avanzan en una serie de acciones en contra del gobierno y del presidente, el gabinete y los militares que violaron derechos humanos.

Sin embargo, la calle no responde a ningún partido político, sino tiene su propia dinámica, más bien al contrario, se identifica a TODOS los partidos políticos como parte del mismo sistema y como sostenedores de él.
La aprobación del presidente según las encuestas, cae a un histórico 13% y el rechazo al Congreso y sus parlamentarios ya supera el 80%.

Estos no es una revuelta de la izquierda contra la derecha, sino de los que están abajo contra los que están arriba, muy arriba.

Según el profesor de derecho civil de la Universidad de Chile, Mauricio Tapia, el producto que más se compra vía tarjetas de crédito, es la simple carne molida, con un sueldo base de 412 dólares y un costo de vida 70% superior al de Buenos Aires, Argentina. Cuando el promedio de costo mensual de una carrera universitaria supera con creces el sueldo mínimo y el promedio de pensiones para adultos mayores no supera la mitad de este. Y donde solo el 2018, cerca de 27.000 chilenos fallecieron en listas de espera para recibir tratamientos o cirugía en hospitales públicos.

Dicen los jóvenes de la CONFECH (Confederación de Estudiantes de Chile):

"Estamos cansados de que nos digan que nos levantemos más temprano para tener algún beneficio, de que nos digan que recemos para cuidarnos, cansados de ver morir a nuestros ancianos con pensiones miserables, de que nuestras niñas y niños mueran a causa de las empresas que los sacrifican, de que estamos sedientos, porque el agua es de unos pocos, de que nos suban el pasaje, pagando sueldos miserables, estamos cansados de que estemos endeudados para comer, para vivir, para estudiar, para tener salud,  este país está colapsado porque todo está privatizado, el privilegio es de unos pocos".

En Londres 38, antiguo centro de detención y tortura de Pinochet, hoy Museo de la Memoria, convergieron las luchas del pasado y las del presente. Mientras en el Congreso, sus Diputados y Senadores aprueban en solo horas, proyectos que se tramitaron por años, el gobierno realiza cambios de gabinete que no satisfacen, grupos vandálicos retoman el caos mediante la generación de incendios en estaciones de metro y un mar de ciudadanos se abalanza sobre la casa de gobierno para decir que no es suficiente, y que esto no va a parar hasta que la Dignidad sea una costumbre.

 

Gabriel Colodro – Presidente de Comunidad Chilena de Israel
Hernán López – Director Ejecutivo de Comunidad Chilena de Israel