El carnaval belga repite el episodio del antisemitismo nazi

Post thumbnailFoto: FJO

Durante el carnaval de este año en Aalst, cerca de Bruselas, la capital belga, se pudo observar en pleno desfile una carroza que mostraba perturbadoras y grotescas figuras que rememoraban la propaganda nazi antijudía de principios del siglo veinte.


Las figuras mostraban caricaturescos personajes con los típicos estereotipos usados en la campaña de descrédito de los judíos en la Alemania de Hitler: hombres de nariz ganchuda sentados sobre pilas de dinero y acompañados por una rata, mostrando además atuendos ortodoxos judíos (pero esta vez de color rosado).


La carroza se hizo acompañar en el desfile por personas con trajes similares a los de las figuras y cantando canciones alusivas al estereotipo acuñado por el nazismo en 1939.


El escandaloso hecho fue reportado por importantes medios israelíes y europeos como la BBC y fue denunciado en cuentas personales e institucionales de Twitter, que lo criticaron vehementemente.


La presencia de tales manifestaciones levantaron la repulsa, no solo de las comunidades judías nacionales e internacionales, sino de autoridades de la Comisión Europea cuyo vocero declaró a los medios que era impensable que 74 años después de la Shoah (Holocausto) figuras como estas desfilaran por las calles europeas.


La Comisión Europea se manifestó firme en contra de cualquier forma de antisemitismo y agregó que Europa no puede tomarse a la ligera el tema del antisemitismo porque ha tenido el privilegio de presenciar en primera fila las consecuencias de este flagelo.


El vocero citó las palabras del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, “[…] nuestra unión fue construida sobre las cenizas del Holocausto”.


Personeros de las comunidades judías belgas criticaron el hecho llamando la atención por la circulación libre de estos mensajes en las calles de una Europa que hoy en día observa renovadas manifestaciones de antisemitismo, que se extienden tanto en el ámbito continental como mundial. Declaran también que esta es una vergonzosa línea que rebasa el humor, al reproducir imágenes típicas de la era nazi.


Según reportes de la prensa belga, la intención del grupo promotor de la infame carroza y su comparsa, De Vismooil'n, no era ofender la fe de nadie sino referirse a lo costoso que resulta todo hoy en día y al “año sabático” que se tomarían obligadamente en los siguientes carnavales debido a los altos costos de la carrozas.


Alegan que sencillamente les resultó muy gracioso usar figuras estereotipadas de judíos sentados sobre dinero como alusión a sus intenciones. Sin embargo, tal como reportan los medios de Bélgica, como producto de esto recibieron amenazas de muerte, razón por la cual acudieron a la policía.


Otro hecho, igualmente vergonzoso, fue la defensa de la carroza que hizo el alcalde local, Christoph D’Haese, en contravía de las organizaciones judías nacionales e internacionales y de la misma Comisión Europea, al alegar que no era su trabajo prohibir este tipo de cosas, que deberían estar libremente permitidas en Aalst.


El espaldarazo del alcalde a la carroza racista incluye una oferta de pagar cualquier multa ocasionada por la ofensiva demostración y ha servido de estímulo a sus creadores, un grupo de ciudadanos adultos regulares de la ciudad (policías, funcionarios del Ministerio de Educación, padres de familia) quienes son incapaces de ver la ofensa en el uso de las figuras grotescas y sencillamente las califican como “graciosas”. Irónicamente piensan que tales manifestaciones deben ser libremente permitidas en su carnaval, ya que este fue declarado Patrimonio Intangible Cultural de la Humanidad por la UNESCO.


Este incidente ha servido para develar que el carnaval de esta ciudad es usado como una plataforma para la promoción de estereotipos racistas que incluyen carrozas difamatorias de la raza negra y alegóricas al Ku Klux Klan y a la SS nazis portando latas de gas Zyklon B, entre otros.