El arquitecto Libeskind vuelve a sus orígenes con una exposición en Auschwitz

Post thumbnailDaniel Libeskind Foto: REUTERS/Ralph Orlowski
El arquitecto judío israelí-estadounidense Daniel Libeskind volvió a sus orígenes, al lugar donde pereció su familia, para abordar a través de una perspectiva espiritual el drama colectivo que supuso el Holocausto con una exposición en el antiguo campo de concentración de Auschwitz.

La muestra se compone de 21 retratos en color de sobrevivientes de Auschwitz, en su mayoría judíos (18), pero también dos católicos polacos y un gitano cristiano, tomados por el fotógrafo Caryl Englander, explicó el portavoz del museo que hoy es este antiguo campo de concentración, ubicado en el sur de Polonia, Pawel Sawicki.

Esta exposición tiene la peculiaridad de abordar las historias de estos sobrevivientes desde la perspectiva de la fe y la religiosidad, para mostrar cómo la espiritualidad ayudó a vencer el drama humano del confinamiento y la muerte en masa, un enfoque que el Museo de Auschwitz nunca había tratado antes de manera separada.

La cuestión recuerda al conocido libro del psiquiatra austriaco-judío Viktor Frank, sobreviviente de Auschwitz, "El hombre en busca de sentido", donde precisamente se destaca que la perseverancia en la fe fue para muchos una de las armas para no derrumbarse en esos momentos oscuros dentro del "lager".

Libeskind nació en la localidad polaca de Lódz en 1946, en plena postguerra, después de que la mayoría de su familia muriese asesinada en la Polonia ocupada a manos de los nazis, un drama personal que no le ha impedido convertirse en uno de los arquitectos más laureados del mundo.

De hecho, Libeskind es una de las "vacas sagradas" de la arquitectura, con obras como el Museo Judío de Berlín, la ciudad de los museos de Osnabrück, también en Alemania, o el Imperial War Museum North en Inglaterra, además de ser el elegido para la reconstrucción de la Zona Cero en Nueva York.

"Precisamente podemos decir que esta exposición en Auschwitz es el trabajo más pequeño, de menores dimensiones, de este arquitecto y artista", recuerda Sawicki, ya que Libeskind es más conocido por construcciones de grandes dimensiones.

"No podemos entender que millones de personas fueran asesinadas en el Holocausto, pero sí podemos entender la historia individual de las personas", dijo Libeskind durante la inauguración de la exposición a comienzos de este julio, durante una visita relámpago a la localidad polaca de Oswiecim (Auschwitz, en alemán).

Las fotografías se tomaron durante tres años con la colaboración del curador del Museo Amud Aish Memorial de Brooklyn, Henri Lustiger, lo que ha permitido unas imágenes en las que sus protagonistas muestran su dimensión más íntima, a menudo con retratos tomados en su propia casa, en los que miran directamente a la cámara.

El diseño de esta muestra íntima y personal lleva el sello de Libeskind, quien ha creado para ello una estructura de paneles verticales de acero de tres metros de altura, que se alinean a ambos lados de un camino que se desvía de la ruta principal que conduce al Museo de Auschwitz.

El patrón repetitivo de los paneles recuerda a las rayas del uniforme de los prisioneros del campo, según el propio Libeskind, mientras que la superficie metálica reflectante refleja el paisaje circundante y evoca una cierta idea de libertad y la experiencia humana de la fe, explica Cywicki.

Cada fotografía está enmarcada y escondida tras un vidrio negro donde se puede leer la experiencia de cada uno de los protagonistas durante su estancia en Auschwitz, siempre desde la perspectiva de cómo la perseverancia en la fe permitió superar el drama humano del confinamiento.

La exposición, que permanecerá hasta el próximo octubre, se ubica a la entrada del Museo de Auschwitz, "lo que permite a los visitantes que antes o después de entrar tengan la oportunidad de recorrer estas historias de personas" y adentrarse en cómo la fe se convirtió en la razón para sobrevivir, añade Cywicki.

Los historiadores estiman que más de un millón de personas, en su mayoría judíos europeos, perdió la vida entre las alambradas de Auschwitz-Birkenau entre 1940 y 1945, un drama humano que voces como las de Libeskind quieren mantener en el recuerdo pese al paso del tiempo y al auge del antisemitismo en algunas regiones europeas. EFE y Aurora