Coronavirus y el tanque Merkavá

Post thumbnail Foto: Michael Shvadron Ejército de Defensa de Israel Wikimedia CC BY 2.0
Es ampliamente sabido que las grandes epidemias han provocado cambios trascendentales en la historia de la humanidad. Eso puede notarse más ahora que nunca, debido a que la revolución tecnológica, que afecta los sistemas de comunicación y el transporte, ha convertido al mundo en una especie de “aldea global”.

También puede observarse que, como sostenía el filósofo canadiense Herbert Marshal McLuhan, que cuando más complejos son los sistemas, más vulnerables resultan.

De todas maneras, ya no hay marcha atrás; y no hay prácticamente dudas de que la pandemia acelerará aún más la interconexión virtual, que está modificando las pautas laborales, académicas, empresarias e incluso las relaciones interpersonales.

Los antropólogos sugieren que cuando los límites se desdibujan y el contexto desaparece, se ha entrado en una situación liminal, es decir donde uno no está ni acá ni allá. No se puede regresar a lo que era antes y el futuro todavía no ha llegado. La incertidumbre se apodera de todo el ambiente. Un poco lo que nos está pasando a todos.

Tal vez, la ventaja de Israel es que tanto el aparato estatal como la sociedad civil, básicamente los individuos y las empresas, están acostumbrados, debido a los conflictos militares regionales, a sobrellevar frecuentemente situaciones de emergencia. Y en los momentos álgidos se compenetran en una aceitada maquinaria, que responde con gran flexibilidad y creatividad.

De hecho, la dirección política ha mostrado, más allá de las críticas -porque a pesar del estancamiento político estamos en una democracia con medios independientes-, que está un paso adelante en comparación con Europa y Estados Unidos, y que existe la capacidad para corregir errores y defectos durante la marcha.

Cada país responde en base a sus capacidades tecnológicas, económicas y de infraestructura, etc. Pero también, de acuerdo con su cultura. En este sentido, uno de los factores que está guiando al liderazgo nacional es el valor central que se le confieren a los recursos humanos. Esto se refleja en el hecho de que, hasta el momento, no se hayan registrado víctimas fatales y el número de enfermos sea relativamente bajo.

En esta misma sintonía, uno no puede dejar de evocar como metáfora el conocido detalle de que los tanques israelíes Merkava, a diferencia del resto de los blindados del mundo, tienen el motor adelante para que sirva como protección a la tripulación, porque lo más importante son los soldados.