Cientos de académicos israelíes protestan contra expulsión de africanos

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Cientos de académicos de universidades e instituciones de educación superior firmaron una carta abierta dirigida al primer ministro Biniamín Netanyahu, al presidente Reuven Rivlin y miembros de la Knéset pidiéndoles que no expulsen a los solicitantes de asilo de Sudán y Eritrea.
“Haz lo que el mundo debería haber hecho por nosotros”, suplicaron los signatarios. “Te pedimos que revoques la decisión del gobierno de detener la expulsión forzada de los solicitantes de asilo en Israel”.
“Debemos recordar que una vez fuimos perseguidos y victimizados. Nosotros también fuimos extranjeros y deberíamos abrazar con alegría a los refugiados que han huido de su patria para salvar a sus familias y a sus vidas”.
Más de 470 académicos han firmado la carta, una iniciativa del profesor Amit Bernstein del departamento de psicología de la Universidad de Haifa, y marcó solo una de una serie de medidas de protesta planeadas por educadores y estudiantes israelíes.
“La historia de nuestro pueblo exige que el Estado de Israel sirva de ejemplo para tratar a niños y adultos que buscan refugio contra la limpieza étnica, la persecución, la violencia política, la trata de personas, la violación y la tortura”, escribieron.

“El Estado de Israel es lo suficientemente grande y fuerte como para ofrecer refugio temporal a decenas de miles de solicitantes de asilo del este de África, hasta el momento en que puedan regresar a sus hogares en condiciones de seguridad y protección”.
En la carta, los firmantes también exigieron que “debemos dejar de llamar ´infiltrados´ a los refugiados. Los solicitantes de asilo son personas que fueron arrancadas a la fuerza de sus hogares en circunstancias trágicas”.
La petición continúa diciendo: “¿Qué les diremos a nuestros hijos y nietos cuando nos pregunten, '¿Qué hiciste por los solicitantes de asilo sudaneses y eritreos? ¿Cómo los protegiste? ¿Hiciste lo correcto? ¿Cuál fue su destino?”
La carta concluye con un alegato: “¡Haz lo correcto!”
 
El plan de expulsión

Israel recientemente notificó a miles de africanos que ingresaron ilegalmente al país que tienen tres meses para irse o enfrentar el encarcelamiento.
La Autoridad de Población e Inmigración, dependiente del Ministerio del Interior, pidió a los migrantes de Sudán y Eritrea que se vayan “a su país de origen o a un tercer país”, presumiblemente, Ruanda o Uganda.

Los que se vayan antes de finales de marzo recibirán 3.500 dólares, junto con pasajes aéreos y otros incentivos. Israel y Ruanda firmaron recientemente un acuerdo por el cual los solicitantes de asilo pueden ser enviados allí incluso sin su consentimiento. Los solicitantes de asilo han sido enviados a Ruanda durante los últimos tres años como parte de un plan que fomenta la inmigración voluntaria. Aquellos que no se vayan “voluntariamente” serán detenidos en la prisión de Saharonim.

Los empleadores de aquellos que no se van también enfrentarán un enjuiciamiento. Según los datos del Ministerio del Interior, 4.012 inmigrantes ilegales abandonaron Israel durante 2017, entre ellos 3.332 de países distintos de Sudán y Eritrea. Grupos de defensa humanitarios e inmigrantes han condenado la decisión del gobierno de que las expulsiones “ponen las vidas de refugiados en peligro”.