Canciones judeoespañolas de hace 500 años sorprenden en Settle

Post thumbnailAntigua sinagoga sefaradí de Touro en Rohde Island EEUU Foto: National Park Service Digital Image Archives Wikimedia Dominio Público
La V Cumbre Erensya (Herencia, en ladino o judeoespañol), terminó tras cinco días en los que los judíos sefardíes de todo el mundo llevaron a Seattle (estado de Washington, EE.UU.) sus tradiciones y cultura, entre ellas canciones en lengua judeoespañola de hace más de 500 años.

Se produjo así un contraste poco habitual en el que una de las ciudades más jóvenes de Estados Unidos (Seattle no se fundó hasta 1869) y que constituye el segundo núcleo tecnológico del país sólo por detrás de Silicon Valley, fue el escenario de una tradición que ha sobrevivido durante medio millar de años.

"Lo que yo quiero es transmitir la cultura sefardí a través de las canciones, el tesoro que se llevaron de España y que pasaron de madres a hijas durante cinco siglos", explicó Linda Calvo Sixou, cantante de música sefardí residente en Niza (Francia) y profesora de castellano.

Aunque ella es de origen sefardí (su familia pasó por Italia y Túnez tras la expulsión de los judíos de España por parte de los Reyes Católicos en 1492), no creció hablando judeoespañol o ladino en casa, pero sí se animó a aprenderlo posteriormente para poder desenvolverse en la lengua cuyas canciones le habían fascinado.

"Lo que más me llama la atención de estas canciones es la dulzura, la nostalgia, la añoranza de España y el recuerdo que conservan de esa tierra pese a haber pasado tanto tiempo fuera de ella", apuntó Calvo Sixou.

Uno de los cantos favoritos de la sefardí residente en Francia es uno en que la letra se pregunta "dónde están las llaves de España", ya que muchos judíos se quedaron las llaves de sus casas tras la expulsión "porque esperaban regresar", explicó.

Las canciones se transmitieron por vía oral de generación en generación entre las comunidades sefardíes de Turquía, Grecia, el Magreb y todos aquellos lugares en los que recalaron los judíos que habían sido expulsados de España, y en su mayoría tratan sobre la vida de las mujeres.

"Hay una canción para cada momento de la vida: desde el embarazo, al momento de dar a luz, el hallazgo del amor, la muerte... Las letras son en judeoespañol, pero tienen también aportaciones musicales y lingüísticas de los países de acogida. Incluyen palabras de hebreo, turco, griego, árabe, francés...", indicó.

Calvo Sixou, que incluye las canciones sefardíes en sus clases de español, también ofrece conciertos, organiza talleres en los que se enseña el canto y la cultura sefardí y asegura que su deseo es que todo aquel quien le escuche, aunque no sea cantante profesional, se anime a aprender las letras y cantarlas en casa.

Los asistentes a la V Cumbre Erensya, organizada por el Centro Sefarad-Israel con la colaboración de la Fundación Tres Culturas, Turespaña, el Instituto Cervantes y la Red de Juderías, pudieron disfrutar en varios momentos improvisados de las canciones de Calvo Sixou, así como de un concierto formal ofrecido por su colega Liliana Benveniste.

"Uno sólo se da cuenta de la importancia que tiene la cultura sefardí cuando está fuera de España y habla con judíos sefardíes como ocurre aquí", explicó Germinal Gil, responsable de Diálogo de Culturas, Civilizaciones y Religiones Mediterráneas de la Fundación Tres Culturas (dependiente de la Junta de Andalucía).

Gil recordó que la fundación forma parte de Erensya desde el primer momento y que ha tenido presencia en todas las cumbres, y destacó que desde Tres Culturas ponen especial énfasis en la preservación y promoción del canto en judeoespañol.

"Son canciones que ellos han heredado y que mucha gente en España ha olvidado. Siempre recuerdo a una señora serbia que conocí en la cumbre de Erensya de Estambul que me cantaba canciones que me recordaban a las de mi abuela en España", explicó. EFE