Hay varios cuestionarios que se emplean en las escuelas cuando es necesario determinar si algún alumno necesita algún tipo de ayuda pedagógica en especial; dentro de la tanda de preguntas a las que el chico es invitado a responder hay algunas que lo interrogan por los países vecinos al nuestro. Es tema de conversación entre colegas que una proporción enorme de chicos que cursan en la escuela primaria… o secundaria, no tienen idea de en que "vecindad" vivimos; pero hay un país que casi nunca falta en la respuesta: Estados Unidos… Algunas veces, naturalmente, se han tomado esos cuestionarios al tiempo que estábamos en guerra con algún Estado vecino y no hubo mejora significativa en la respuesta.
Los chicos no están solos, es que son reacios a recordar la geografía? son más despistados que sus padres? o es que los padres de los chicos tampoco saben dónde m… queda Israel? Bueno, no es que no saben no saben, los padres en verdad saben, pero no les gusta, les agarra como un síndrome desconocedor y viven, por ejemplo, en "un medio oriente de leche y miel" (espero que no sufran de diabetes o de alergia a la fructosa) Se me podrá decir "esa gente está cansada de las guerras, temen que van a tener que enviar a sus hijos al frente y no quieren ni recordar donde estamos". Vale, es cierto, pero como método educativo me inspira no pocas dudas.
Entiendo el cansancio por las guerras, entiendo la desesperación porque el proceso no avanza, entiendo que pensemos, y que nos enfurezcamos porque advertimos que aun nosotros lo torpedeamos (y por cierto lo hacemos) pero a la vez no puedo dejar de pensar que aunque nosotros nos portemos bien, aunque seamos todos buenos como Amos Oz, como David Grosman, como A. B Yehoshua, como el presidente Peres, el caso es que no nos perdonan que estemos acá y no se perdonan no habernos expulsado. Bueno, me podría preguntar un padre de un chico que no sabe nombrar los países que nos rodean: y donde sí nos quieren?
No le se responder al eventual padre de el hipotético alumno donde nos quieren, le diré en todo caso, que entre que no nos quieran, supongamos, en la Guyana Holandesa y que no nos quieran acá, hay una diferencia, acaso pequeña, consistente en el modo y las herramientas con que podemos enfrentar el que no nos quieran, sobre todo si el no querernos se traduce en violencia armada.
Si conviene, si es necesario que nuestros chicos tengan una idea aproximada del medio en el que les toca vivir, sería interesante que los adultos dejemos de jugar a escondernos en una ilusión y lo aceptemos con la mayor objetividad posible.
A modo de ayuda (para los padres de los chicos que sacan cero puntos en esa parte del cuestionario):
La distancia de T Aviv a El Cairo es de 403 km
La distancia de T Aviv a Atenas es de 1200 km
La distancia de T Aviv a N York es de 9135 km
psicobeersheva@gmail.com
Nota: Es bastante probable que usted pueda encontrar un post crítico y acaso degradante de este ( o de mi persona) en Aurora-Israel, en la dirección:
http://www.aurora-israel.co.il/blogs/LIF


