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Publicado 15/01/2012
Política
Crisis y populismo

 ¿Por qué tenemos tanta prisa? Para volver a empezar constantemente desde el mismo error… eso es lo que permite que las cosas sigan igual. ¡Cómo voy a perder el tiempo en pensar!
Tenemos un conflicto sencillo entre nuestro beneficio y el del otro, por eso somos pobres. ¿Cómo se desarrollan los empresarios? Pues a través de la colaboración con otros buscando el beneficio común. Nosotros somos malos empresarios, ahí radica todo.
Seguimos con otro conflicto: la propia responsabilidad. La libertad a la hora de buscar oportunidades o por el contrario, la generosidad de poner en manos ajenas lo que nos sucede. El empresario sólo tiene buenas relaciones con empresarios sensatos que le causan beneficios, sabe que los demás están en el juego equivocado.
Nos encontramos con dos escalones: en el primero el bien de uno perjudica al otro, y en el segundo: se trabaja con beneficios mutuos. Hay que acceder al segundo escalón, ¿no?
Si se quiere entrar en el selecto grupo de la riqueza hay que buscar relaciones de beneficio mutuo. Las personas que ya pertenecen a él son desconfiadas (suelen mentir), y cuando alguien les dice verdad sufre castigo (orgullo del superior). Por tanto, uno se acerca a las personas que le respetan. Lejos de aquellos que pretenden mantenerte en el gueto del conflicto para conservar su posición de privilegio.
Los que no tienen interés en causarnos beneficio nos tratan desde el pedestal de su poder. Además, en su educación han aprendido que el bien se desprecia si está asociado a una situación que ofende, por tanto, la humillación o la ofensa que nos muestran trata de provocar la ira, el encono y el resentimiento, con lo que han conseguido que el buen uso de esos bienes sea difícil. Cualquier empleado de una mala empresa sabe a lo que me refiero (en España andamos sobrados de ejemplos).
¿Dónde tienes tu centro? Tu autoestima depende de la opinión que tienen los demás o de tu propia opinión. Pones en sus manos (criterios ajenos) tu valor y te quejas... No podemos culpar a los demás de aprovecharse de la decisión que hemos tomado.
En el nivel superior se sabe la verdad, en el nivel inferior se consume la mentira. Para entrar en el nivel superior se ha de adquirir la verdad. No con el ideal de comerciar con ella sino de extenderla para mejorar la sociedad.
Puesto que centras tu atención en el exterior, los mensajes, las pasiones, etc., no te conducen a la gloria. Si tú eliges tu futuro, comienzas a desarrollar un proyecto serio sobre el uso de tu tiempo. Cambias tu alimentación.
- “Mi padre no está en casa”
- “¿Cómo lo sabes?”
- “La televisión no está encendida.”
Las ideas que nos vienen proceden de nuestro consumo, y como no hacemos nada por seleccionar bien nuestra alimentación los frutos no pueden ser favorables. Además, nos abandonamos a ese no hacer nada…, y dejarnos entrar esas intuiciones (el inconsciente que hemos elegido) que respetamos porque surgen de manera natural en nuestra mente.
Los deseos son otro fuerte condicionante de la percepción. Si uno quiere una cosa, lo lógico es despreciar las demás, aunque puedan ser (objetivamente) más valiosas. Pero uno prefiere…
Reducir el consumo equivale a disfrutar de lo verdaderamente valioso: la vida, la salud, la alegría compartida… Uno puede realizar una buena acción y conseguir buenos resultados. Lo que no tiene nada que ver con adquirir o perder bienes materiales. Se trata de ser en relación con los demás: Ser sincero, amable, educado, útil, responsable.
¿Quién se propone todos los días el noble trabajo de mejorarse a sí mismo?
Los poderosos necesitan tu colaboración extenuante para alcanzar sus fines (se hacen importantes gracias a la atención que les concedes…, escuchar sus palabras o mensajes en los medios de comunicación). Si te lanzas a construir tu criterio te conviertes en una persona influyente. ¿No ves la razón de por qué las cosas son así? Y me pregunto: ¿Por qué no pueden ser de otro modo?
Donde estás mirando constantemente te entorpecen tus remordimientos, tus culpas (es el pasado). ¡Déjalo todo marchar, olvídalo! (con acciones reparadoras que se anclan en el futuro).
Llena tu vida con palabras llenas de fuerza, belleza y profundidad... (¡La felicidad las sigue!)
Con el objetivo de hablar bien uno consigue pensar mejor.
Si decides poner tu atención en el pasado, al menos que sea en la comprensión de lo sucedido, y no en el desasosiego de los sentimientos negativos que te ha causado.
Comprender sirve para avanzar con la experiencia en el deseado camino de hacer las cosas mejor. La ilusión de no volver a cometer el mismo error sirve para curar las heridas de lo sufrido.
Como ves, en el comportamiento abocado al fracaso se enredan muchas creencias que se suman con un único objetivo: ¿Quién se pregunta seriamente sobre los principios que rigen su conducta?
En las personas honradas siempre tiene más fuerza la coherencia en sus acciones con unos valores muy apreciados (gratitud, sinceridad, belleza) que el interés económico, el observador puede entender sentimientos cercanos (amor, generosidad) o por el contrario, llenarse de incredulidad ante la fuerza de esas convicciones que ponen en evidencia la propia estructura.
El valor del compromiso con valores preciosos es tan decisivo que aporta en su conjunto el bien más deseado: la felicidad. Es raro que el hombre justo ande preocupado, difícil que la persona honrada se sienta avergonzada, que la tristeza por la verdad rompa el ánimo, que la belleza no sea un reflejo de su mirada, que su noble inteligencia se vea incapaz de vivir con abundancia.
Gestionar con pequeños pasos (cada día) un gran proyecto, se asienta en la verdad de lo que se cree en la experiencia cierta. Dejarse llevar por impulsos desaforados sin otra medida que la ansiedad por el logro, supone renunciar a la naturaleza esencial de las cosas: “Todo experiencia de éxito es la construcción de un innumerable entramado de aprendizajes, experiencias, relaciones, decisiones y circunstancias, que sólo adquieren su lógica a través de la minuciosa observación del pasado. El fruto es lo que se desea. Atender a plantar el árbol, regarlo y esperar que la luz del sol permita.”

Nos encontramos con el conocimiento que actúa del exterior enfrentado al propio desconocimiento del interior, así no hay solución. Aprender en cualquiera de ellos incrementa la sapiencia en ambos: uno mismo es naturaleza.
Existen dos maneras de enfrentarse a la vida: con la seguridad del amor o con el miedo. Como la cultura se basa en el temor la obediencia es el resultado que provoca seguridad. Incluso en el amor de pareja se impone la obediencia como demostración de amor (la obediencia provoca aburrimiento y la libertad odio). No se confía en el otro porque se desconfía del amor y de sí mismo (uno no ama).
Creemos que el reconocimiento de nuestro error por parte del prójimo es una realidad que nos hace indignos de amor. ¿Amamos la perfección o el esfuerzo por perfeccionarse?
…Esa sonrisa cómplice de quién ve, sabe y siente que ella no es perfecta y al tiempo reverencia su propia imperfección. Pero, volvamos al asunto.
La fuerza del propio sistema implica permanecer en él. Enfrentarse al conjunto es imposible. Elaborar triunfos en la gestión de nuestro poder en las pequeñas parcelas que abre nuestra inteligencia en cambio, asegura una transformación permanente en la estructura total. Por tanto, el empresario avezado tiene claro que hay que evitar el pensamiento y la dirección adecuada del esfuerzo individual.
Hay dos tipos de empresa: la que busca el beneficio y el progreso social (negocios sostenibles que incrementan el poder, la independencia, la salud y la inteligencia), y las que buscan incrementar la diferencia entre el primer escalón y el segundo, disminuyendo así el número de los que toman las decisiones importantes a nivel global. Otra decisión importante.
La percepción de la realidad se ve afectada por el estado de ánimo. Depresión, tristeza, etc., tienen el fin de no adquirir la verdad. El éxito, la felicidad o la alegría dan otro consecuencia: “Más de más, más de lo mismo”. El único medio de mantener los dos escalones es mantener la pobreza, que es para lo que sirve la crisis.

www.pazyanhelo.com

 

 



Comentarios
1. los enemigos
Autor: cristian
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Pablo Esteban Fernandez Calvillo

Espectador, consumidor, trabajador, caminante...

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