Se que este blog no nacio para mis devaneos literarios pero....
Hace unos dias alguien querido entrañablemente por mi, tuvo a bien sugerirme hacer unos cambios en mn i apariencia fisica, para el que esta conforme con la escencia pero que le disgusta el envase escribo este cuento. Tomenlo, usenlo y que sirva para muchos....
Existia en la ciudad francesa de Grasse, un hombre conocido por ser el mas genial de llos perfumistas, su talento era mundialmente conocido y a el y a su magia acudian principes y reyes, nobles y acaudalados señores, aun principes de la Iglesia solicitanddo sus extraordinarios dones.
Era de hecho un hombre no muy mayor, pues rondaba los 40, de amplia fortuna si, pero no de agrciada figura. Una tarde mientras paseaba escogiendo brotes de verbena para el guardapelo de una noble señora, noto a lo lejos a una hermosisima joven, tan gracil y delicada era ella, que el corazon de nuestro perfumero se prendo inmediatamente de ella. La joven por un instante le miro con sus hermosos ojos negros desapareciendo entre los campesinos que cuidaban el campo.
El perfumero se enamoro de ella de inmediato y sabedor de su increible talento, decidio conquistarla, creando para ella la mas bella escencia. Una que pudiese reproducir el fabuloso aroma de ese primer instante e amor. Empeñado en hacerlo, olvido por completo todos los demas encargos que lo esperaban y con el empeño de un pintor renacentista y la paciencia de Job reunio durante dias todos los ingrediente.
Puso en enbases de alabbastro el primer rocio de la mañana y en botelllas de onix las suaves lloviznas de la tarde, paso horas interminables recolectando solo aquellos capullos de rosas y gardenias que estuviesen a punto de abrirse, busco incluso captar el aroma que los jazmines desprendes con el primer rayo de sol y las tonos amargos de los azahares cuando empiezan a se limones.
Paso horas interminables aplicando todos y cada de sus extraordinarios conocimientos, volvio a sus mas guardados secretos, consulto y eleboro ensalmos, hechizos, toda clase de formulas magicas. Lavo, trituro, macero, extrajo, diluyo, destilo y cocio sin cesar todos los elementos y cuando al fin obtuvo su tan preciado regalo de amor como ultimo toque en un franco despliege de soberbia, puso en ella solo 3 gotas de elixir de nardo, para que como lo hizo la magdalena con Jesus, esta tuviese la mistica escencia del amor incondicional y eterno..
Tan contento estaba con lo logrado que no habia reparado en el envase que contendria tan increiblemente especial escencia. Revisando su laboratorio taller, encontro el increible frasco de oro y perlas que el que el rey de Francia habia pedido se le enviara la escencia de flor de Lys. Habia tambien un elaborado frasco de cristal de roca, enviado por un perfumista turco para envasar en el aroma de Rosas de Jerico que era todo lo que queria respirar en su haren el sultan. Habia porcela china, del tipo grano de arroz, tan delicada y trasparente que parecia incluso respirar.
Cristal de Bohemia y vidrio rojo de Murano, alabastro, onix, jade, cuarzo e incluso algo extraño jamas visto por el translucido y nacarado que parecia piel de mujer. Pero al perfumero nada absolutamente le parecia digno de su amada y mucho menos de su creacion.
Sabia que en algo debia envasarlo, pues conocedor de los misterios del aroma, conocia del prceso de evaporacion. No habiendo decidido cual seria su definitivo envase, momentaneamente lo coloco en una vieja botella verde oscuro y sin gracia de esas que se usan para envasar mal vino que mas debia ser vinagre y que con tan facil costumbre consumen los pobres de groceros modales.
Pasaban los dias y el perfumero no hayaba en que envasar su amor por aquella mujer. Sucedio entonces una terrible calamidad en el pueblo y tras una terrible tempestad y la consecuent riada el perfumero y el taller arrastrados por esta desaparecieron de la faz de la Tierra. La joven moza contrajo nupcias con alquien como ella para quien la extraordinaria belleza de la joven estaba no en su cabello, hermosa mirada o gracil figura sino en su capacidad de engendras pequeños, salar carne y cocer mantas.
Muchos años pasaron y un farmaceutico que llego al pueblo procedente Londres victoriano encontro todos aquellos maravillosos frascos que poseia el perfumero. Tambien encontro la fea y rustica botella. Con laboriosa tranquilidad fue limpiando y destapando todos y cada uno de los maravillosos frascos, pero para su sorpresa, las escencias contenidas en ellos o bien se habian evaporado, o bien contamidas con agua y tierra habian perdido su gracia o se habian corrompido en escencia.
Al final decidio abrir la rustica botella.
Admirado por lo que el concideraba una extraordinaria obra de la artesania antigua, lavo con cuidado y esmero la botella, limpio la tierra acumulada en torno a la boca y con esmero de relojero, fue lentamente, despegando el corcho. Como buen coleccionista, queria conocer el contenido de la botella, pero mas bien deciaba lavarla para poder observar al detalle la rustica forma de elaborarla.
Cuando por fin el farmacuetico pudo liberar el corcho y con ello destapar la botella, de ella surgio, con la misma intensidad y magia que cuando el perfumero lo eleboro, el exquisito perfume que evocaba el instante en que el perfumero se enamoro.
¿Por que sucedio esto? Penso el farmacietico y duro algunos dias reflexionandolo.
Al final concluyo que, todos y cada uno de los hermosos frascos eran en si mismo obras tan bellamente elaboradas por habiles manos artesanas, que no eran capaces de contener escencias que pudieran rivalizar con su belleza, asi que envidiosos unos de otros, terminaron por corromperse.
Mientras tanto la fea, rustica y sin gracia botella, con su vidio oscuro y su muy ajustado corcho, habia sido creada para contener los exquisitos sabores del vino, a la calida y suave viscosidad del aciete. Tal vez, solo tal vez, habia sido concebida para con la magia ejercida por su oscuro colos el vinagre combinado con tantas yerbas se volviera un balsamo de exquisito sabor y cuando, sin razon alguna, su extraña y comun forma y su poco atractivo color pudo contener algo tan hermosos como el perfume del perfumero, fue tal su sencilla felicidad careente de orgullo la que le permitio, proteger su magico cntenido haciendo de el algo cercano al "amor Perfecto".
En este cuento, sin valor literario alguno, que fue lo mas importante.
¿El amor del perfumero? ¿La Belleza de los frascos? o ¡la aceptacion de que todo es mundo, aun las cosas inanomadas estan hechas exactamente para la escencia que contiene.
No siempre, un hermosos frasco puede contener el mas exquisito perfume, ni una escencia exquistia puede vivir en una botella de vino.
Piensalo, tal vez, tienes la escencia perfecta en el frasco correcto y cambiarla de frasco solo hara que pierda su frescura.
Se que el mundo actual no ha sido diseñado para nosotros los feos y lo unico que nos queda es la cirugia, solo que una parte de mi se revela a creer que el valor que me dan las personas solo pueda depender de ser bella.
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