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Publicado 22/01/2010
Testimonios
La Milagrosa Historia de los Judíos de Zakinthos

Zakinthos, Grecia, necesitaba un descanso al finalizar un largo y agotador semestre. Mi familia se había ido a la punta sur de la península balcánica, a una desconocida isla de Grecia. Decidí reunirme con ellos... Volamos de Tel Aviv a Atenas, de Atenas hasta el famoso levante de las islas orientales, aterrizamos en la isla de Zakinthos, Flor del Este que es también conocida por su nombre italiano Zante. Durante el viaje, leí la guía turística y aprendí un poco acerca de su historia, la agricultura, el clima y finalmente sobre los poéticos orígenes del himno nacional. No leí nada acerca de lo que estaba por descubrir realmente en la isla... El viaje desde el aeropuerto hasta nuestra villa, duró unos pocos minutos, desde la planicie costera, condujimos por retorcidas curvas hasta nuestro destino. Una anciana dama, una típica vecina vestida de negro, nos dió la bienvenida a su casa, con una cálida sonrisa. Era obvio que ese lugar, era la fuente de su orgullo. La dueña de casa, nos dió un corto tour de sus dormitorios de viejo estilo, de los baños y del salón. En la cocina notamos los hermosos platos griegos, que colgaban sobre su cocina con aspecto de antiguedad, todo esto es para nuestro uso. Le explicamos que por razones religiosas, desafortunadamente no podríamos disfrutar de su vajilla y que habíamos traído la nuestra. Así es como todo comenzó. Parecía confundida, miró a mi padre, y de pronto sus ojos se iluminaron, notó su kippa, nos pidió que la siguiéramos al jardín. Desde el punto alto donde estabamos parados, vimos un fantástico panorama del océano y los barcos, pero ella señaló completamente hacia otro lado. ¡Miren hacia allá! dijo, quiso saber qué es lo que veíamos, árboles vegetación dijimos. ¡Miren nuevamente y concéntrence! exigió. Algo que parecen dientes, puntos blancos dijo mi padre. Nos miró fijamente por un largo momento y dijo... Ese es el cementerio judío. Yo estaba sacudida, todos estabamos estupefactos, aqui estabamos en una aislada isla de Grecia, ¿Quién oyó jamás de judíos aquí? Traté de rememorar historias y experiencias que había oído de amigos que habían visitado este lugar, pero nada me vino a mi mente. Desde ese momento y hasta que dejé Grecia, las relajantes vacaciones bebiendo ouzo en la playa, se convirtieron en un fascinate viaje. Para el final de él, yo había descubierto una inolvidable historia. A la mañana siguiente, monté sobre mi ciclomotor alquilado, y conduje hasta el cementerio. El estremecimiento que me atravesó comenzó cuando vi la Estrella de David en la pequeña entrada negra. El temblor creció cuando entré, era un enorme cementerio que contenía cientos de tumbas desde el siglo 16 hasta 1955. Los jardines estaban bien mantenidos, y había pequeñas piedras sobre muchas tumbas, como si hubiera sido visitado recientemente. Pensé por un momento, cualquiera que conozca la historia de Grecia y sus islas, sabe que no hubo lugar peor golpeado por los nazis. Rodas, Corfu, Salónica, Atenas, la pérdida de vidas judías en Grecia fue devastadora. Desde 1944, no quedaron judíos casi aún en las comunidades más grandes. No obstante, no entendía el significado de la tumba 1955 y decidí investigar. En una  pequeña casa que se encontraba en el corazón de la propiedad, encontré al cuidador del cementerio, tercera generación de cuidadores del cementerio judío de Zakinthos. Mi incapacidad de hablar su lengua, me impidió tener una profunda conversación con él. Traté de encontrar la forma de continuar mi búsqueda de la historia judía, de esta ciudad y en cinco minutos estaba en la municipalidad. Cuando le conté al empleado en la mesa de entrada lo que buscaba, me preguntó si ya había estado en la sinagoga. Me preguntó en forma casual, como si la formulara en forma frecuente. Pensé que no había oído bien. ¿Una sinagoga en esta isla? Me dió las indicaciones, la sinagoga estaba en una concurrida calle de la isla. Cerca de la calle principal, en un espacio entre dos edificios, había una puerta negra de hierro, como la que había visto en el cementerio, sobre ella, había un arco de piedra con un libro abierto. Se leía en una libre traducción del original hebreo. En este sagrado lugar, estaba la Sinagoga Shalom. Aquí en el momento del terremoto de 1953, los viejos rollos de la Torah, comprados antes que se estableciera la comunidad, se quemaron.

A través de la puerta cerrada, vi dos estatuas, a juzgar por sus largas barbas, me parecieron rabinos. Lo escrito en la pared, me demostró que estaba equivocada. Esta placa conmemora la gratitud de los judíos de Zakinthos, al Alcalde Karrer y al Obispo Chrysostomos. ¿Porqué era el reconocimiento? ¿quienes eran esas personas? Tenía un montón de preguntas, tenía que encontrar una pista, una respuesta. Volví a la municipalidad exitada y temblando. Me acerqué al empleado que ya me conocía y comencé a preguntarle acerca de lo que había ocurrido ahí. Él me derivó al vice alcalde en el tercer piso. Encontré su oficina, llamé a su puerta y le pedí si podía dedicarme unos minutos, aceptó de buena gana. Media hora después, salí con lo siguiente... El 9 de setiembre de 1943, el gobernador de la ocupación alemana, llamado Barenz, le había pedido al alcalde Loukas Karrer, la lista de los judíos en la isla. Depués de consultar con el Obispo Chrysostomos y rechazando la demanda alemana, decidieron ir juntos a la oficina del gobernador. Cuando Berenz insitío otra vez con la lista, el obispo explicó que que esos judíos no eran cristianos, pero habían vivido ahí en paz y tranquilamente durante cientos de años. Nunca habían molestado a nadie, eran griegos como todos los demás y ofenderían a todos los residentes de Zakinthos el que tuvieran que marcharse. Pero el gobernador insistió en que le dieran los nombres. entonces el obispo le entregó  una oja de papel conteniendo solo dos nombres. Obispo Chrysostomos y Alcalde Karrer. Adicionalmente el obispo le escribió una carta a Hitler, declarando que los judíos de Zakynthos estaban bajo su autoridad. El gobernador se quedó sin habla, tomo ambos documentos y los envvió al comandante militar nazi en berlín. Mientras tanto, sin saber lo que habría de ocurrir, los judíos locales, fueron enviados por los líderes de la isla, a esconderse dentro de las casas cristianas en las montañas. De cualquier modo una orden nazi, de reunir a los judíos, fue rápidamente revocada, gracias a los leales lideres que arriesgaron sus vidas para salvarlos. En octubre de 1944, los alemanes se retiraron de la isla dejando tras ellos, a 275 judíos. La completa población judía, había sobrevivido, cuando en muchas otras regiones, las comunidades judías fueron eliminadas. Esta historia única, esta descripta en el libro de Dionyssios Stravolemos. Un acto de Heroísmo Una Justificación. Y también en el corto de Tony Lykouressis, El Canto de la Vida. De acuerdo al guía turístico Hain Ischakis, en 1947 un gran número de judíos de Zakinthos, hicieron alia mientras otros se mudaron a Atenas. En 1948, en reconocimiento del heroísmo de Zakynthos durante  el Holocausto, la comunidad judía donó vitrales para las ventanas de la iglesia de San Dionyssios. En agosto de 1953, la isla fue golpeada por un fuerte terremoto y el barrio judío en su totalidad, incluyendo sus dos sinagogas, desaparecieron. No mucho después, los restantes judíos se mudaron a Atenas. En 1978, Yad Vashem, honró al obispo Chrysostomos y al alcalde Karrer, con el título de Justos entre las Naciones. En marzo de 1982, el último judío de la isla, Ermandos Mordos, murió en el lugar y fue sepultado en Atenas. De este modo, el círculo de la presencia judía se cerró después de cinco siglos. En 1992, en el lugar donde estaba la sinagoga sefaradí, antes del terremoto, la Junta de Comunidades Judías de Grecia, erigió dos monumentos de mármol recordatorios, como un tributo al obispo y al alcalde.

Unos pocos dias antes de que planeara dejar la isla y volver a casa, fui a un banco para convertir dólares en euros, pero aún en un simple banco, me arreglé para agregar otra pieza a este rompecabezas judío. Una empleada que había estado en el teléfono y comiendo un emparedado, me llamó al llegar mi turno. Le di mis dólares para cambiarlos, ella me entregó los euros en un sobre. Más tarde cuando lo abrí, me sorprendió ver tanto dinero. En lugar de darme el cambio de mil, me dió cambio por 10 mil. Realmente esto me sorprendió porque la empleada no me había prestado atención. Una vez el banco se diera cuenta del faltante, no habría manera de llegar a mi porque no se me pidió ninguna identificación. A la mañana siguiente, llamé al banco, y pedí ablar con el gerente, quería saber si había algún problema con las cuentas de la noche precedente. Usted debe ser la señora con los dólares, dijo... invitándome inmediatamente a su oficina. Una hora después, yo estaba en el banco. Cuando entré a la oficina, el hombre sentado frente al gerente, se cambió a otra silla y me dió su asiento. Compartí mi experiencia bancaria con él, me dijo cúan fácil habría sido para mí desaprecer con el dinero. Se disculpó por la forma poco profesional en que fuí tratada y me agradeció por devolver el dinero. Para expresar su gratitud, me invitó a mí y a mi familia, a cenar en un restaurante exclusivo. Le agradecí y le expliqué que comer fuera era muy complicado para nosotros, al hecho de que eramos judíos observantes. Me pidió mi dirección para podernos enviar un cajón de vino, Eso también es un problema le dije, le conté que había venido de Israel hace una semana para vacaciones, pero que había resultado diferente. Ustedes no me deben nada, en realidad ustedes me dieron a mi y a mi pueblo, un montón. Lo menos que puedo hacer como judía, para demostrar mi aprecio por lo que ustedes han hecho por los judíos de Zakinthos, es devolver este dinero que no me pertenece y decir gracias. Hubo un silencio por lo que pareció ser un largo minuto. El hombre que me había dado su asiento, y que no había dicho ni una palabra, se levantó con lágrimas en los ojos, se volvió hacia mi y me dijo... Soy el nieto del alcalde Karrer, estoy extremadamente abrumado y quiero agradecerle.

Este emocionante relato, pertenece a Leora Goldber.

Traducción del hebreo. José Blumenfeld.

Publicado por Enrique Alaluf



Comentarios
1. CON LAGRIMAS LEO ESTA PAG
Autor: RIVKA
2. grande el eterno
Autor: jose perez granados
4. judios griegos
Autor: fotio paraskevopoulos
7. judios de zakinthos
Autor: rosa linker-rubinsztejn
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Sobre el Autor

Enrique Alaluf

Soy de los que luchan por la libertad de prensa, la libertad de expresion... Pero sin descuidar y conservar la indispensable etica, sabiendo que llegamos a diferentes publicos y que todos no esperan lo mismo...

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