Esta oración de apertura, fue hecha en Kansas, durante la sesión de inauguración de la Kansas House of Representatives, por el religioso Joe Wright. El Senado, no se esperaba lo que Joe, con gran valentía... expresó. Señor, venimos delante de ti este día, para pedirte perdón y para pedirte tu dirección. Sabemos que tu palabra dice... Maldición a aquellos que llaman bien a lo que está mal y es exactamente lo que hemos hecho. Hemos perdido el equilibrio espiritual, hemos cambiado nuestros valores, hemos explotado al pobre y hemos llamado a eso suerte... Hemos recompensado la pereza y la hemos llamado... Agenda Social. Hemos matado a nuestros hijos que aun no han nacido y lo hemos llamado... La libre elección. Hemos abatido a nuestros condenados y lo hemos llamado... Justicia. Hemos sido negligentes al disciplinar a nuestros hijos y lo hemos llamado... Desarrollar su autoestima. Hemos abusado del poder y lo hemos llamado a eso... Política. Hemos codiciado los bienes de nuestros vecinos y lo hemos llamado... Ambición. Hemos contaminado las ondas de radio y televisión, con mucha grosería y pornografía y lo hemos llamado... Libertad de expresión.
Hemos ridiculizado los valores establecidos desde hace mucho tiempo, por nuestros ancestros, y a esto lo hemos llamado... Pasado obsoleto. ¡O Dios! mira en lo profundo de nuestros corazones, purifícanos y líbranos de nuestros pecados... Amén.
Los parlamentarios reaccionaron mal ante esta oración... algunos se levantaron antes de terminar, otros la calificaron como un mensaje de intolerancia. La Iglesia donde trabaja el párroco Wright, esta recibiendo peticiones de todas partes del mundo, India, África, Asia, para que el religioso ore por ellos.
Gente que verdaderamente lo necesita, que esta en la indigencia, que se mueren de sed, que no tienen comida, ni techo... Que sufren ante la indiferente mirada de sus gobiernos y de las Naciones Unidas... Nadie hace nada para terminar con la injusticia que vive gran parte del mundo... Sin duda amigos, que las palabras y la franqueza de tan rotunda realidad, dichas por este religioso, fueron demaciado para la clase poítica, que se sintío tocada por esta oración, como si el mismo blandiera una espada que sentían penetrar en su propia piel...
Enrique Alaluf


