EL YODO Y EL CLORO.
A veces ciertos nombres de objetos, tienen una historia curiosa... que llama la atención. Pero en estos dos casos, el origen del nombre es muy sencillo. Resulta que en el siglo XVIII, el sueco Carl Scheele, descubrió el oxígeno, pero olvidó publicar el invento y dos años más tarde, su colega Joseph Prietsley, llegó por su cuenta al hallasgo y lo publicó de inmediato. Por lo cual es a él a quien se le atribuye ese logro científico. Aunque la historia reconozca la verdad, Scheele no se desanimó y halló muchos otros elementos, entre ellos el cloro. Lo llamó así porque simplemente era de color verdoso y el vocablo cloro, en griego significa justamente verde. Lo mismo ocurrió con el químico francés Bernard Courtois, quien en 1811, por accidente descubrió el yodo, cuyos gases son de color violeta. Yodo es el nombre griego del color violeta. Y así llamaron al nuevo elemento...
LA SACARINA.
Otra vez la casualidad como en tantos otros casos y descubrimientos, jugó un papel fundamental. El químico norteamericano Ira Remsen, junto a su discípulo Constantine, pasaban muchas horas en el laboratorio en busca de nuevos elementos... Era el año 1879 y por entonces se descubrían decenas de ellos por semana. Finalmente hallaron uno. El sulfobenzimida, pero no sabían su verdadera utilidad. Pero el joven Constantine, pasó una mano por sus labios, sin advertir que aún tenía en sus dedos, unos minúsculos granos de ese compuesto. Advirtió con sorpresa, que el sabor era muy dulce. Volvieron de inmediato a sus continuas pruebas, comprendiendo que acababan de inventar un elemento que podía reemplazar al azúcar, sin las consecuencias que ésta trae al organismo, en especial para los diabéticos. Lo llamaron sacarina, palabra que proviene del latín y que significa justamente dulce...
HOY HA SIDO UN DÍA PERDIDO.
El significado es obvio, hoy no hice nada que valiera la pena... Pero no sugió de la nada, tiene un origen muy antiguo, hasta simpático. Ocurre que Tito Flavio Vaspasiano, fue proclamado emperador de Roma, en el año 79 luego de haber demostrado mucho empeño, ferocidad y eficacia, en las guerras interminables del imperio. Con su nombramiento, se temía que siguiera con mano dura gobernando los destinos del pueblo... Pero Tito, se convirtió sabe Dios porque, en un hombre pacífico y amante de hacer favores a quien se le cruzara. La cosa llegó a tal punto, que en una ocación en la que dos patricios habían urdido un plan para asesinarlo, y fueron descubiertos, el emperador los invitó a comer, les expuso su punto de vista político y les dijo que había sido una idea errónea querer borrarlo del mapa y al terminar el ágape, les entregó a cada uno de ellos una espada colocándose entre ambosy a su merced, para demostrarles que volvía a confiar en ellos. Los dos asesinos, se arrepintieron y excusaron. Su pueblo lo amaba por esas cosas y él no se cansaba de hacer favores. Un día en que no lo hizo porque nadie le pidió nada, dijo aquella frase que quedó en la historia... Hoy ha sido un día perdido.
Por Enrique Alaluf


