¿Son nuestros éxitos humanos, nuestros éxitos como cristianos?
Cuantificamos el éxito, en la cantidad de aprobación y desaprobación de los hombres, un error.
El éxito o fracaso, está determinado en: “si estoy agradando a Dios o no”.
Pablo estaba en cárceles, azotes, naufragios, persecuciones, hambre, desnudez, apedreado, humilladlo, etc.
Ante todo esto, el no consideraba que estaba fracasando en la misión que el Señor de Gloria le había encomendado.
Por el contrario, consideraba que eran puertas abiertas, y muchos eran los adversarios.
la consecuencia lógica de cumplir con el mandato de Señor era, “puerta abierta”, y todas las oposiciones que recibía por realizarlas, Eran, adversarios.
¿Pueden considerarse las puertas que abre el Señor éxito? “SI”
¿Puede considerarse “muchos son los adversarios”, fracaso? No.
Pensemos la escena: acompañemos a pablo (no en un crucero de lujo) pablo en el naufragio, agarrado a una tabla, con el agua hasta el cuello, los músculos entumecidos, sin comer, sin beber, peligro de ataque de tiburones, sin la esperanza de que nadie este buscándole.
Nosotros al perder el aparcamiento, decimos “Dios no está con migo”, necesitamos coger el lugar deseado, como señal de que Dios me está escucha a cada paso que doy, necesito éxito y que se cumpla mi deseo para saber que Dios está con migo.
Estar de náufragos en alta mar, seria señal más que suficiente, para pensar que algo anda mal, Dios no me escucha, debo de estar en pecado.
Pablo estuvo en alta mar, y a pesar de todo, el dice: ante todas estas cosas, somos más que vencedores, por medio de aquel que nos amo.
La victoria estaba cuantificada, no en las circunstancias que le rodeaban, sino en la victoria alcanzada en la Cruz del calvario.
Aquí está la clave, no son nuestras obras, sino la suya en la Cruz del calvario, la que me dio la victoria total, sobre el pecado, la ley y la muerte.
No necesitamos estar en la seguridad de la tierra, para saber que soy más que vencedor, puedo estar de naufrago tres días en alta mar, y sigo siendo más que vencedor, por medio de Jesucristo, mi Señor.
Los telepredicadores de fama, arengan a la audiencia, proclamando éxitos, riquezas, fama.
Multitudes suspira queriendo ser como ellos (hasta ellos mismos lo dicen, queréis fama, glamur, viajar, etc., pero no pagáis el precio, de predicar en las puertas de prostíbulos, dar chaquetas a los pobres, etc. Cash luna).
Cuantifican el éxito, en las riquezas terrenales, fama y aprobación personales, argumentando que si no tienen nada de eso, es que no están pagando el precio.
Cuan diferente de pablo, persecuciones, cárceles, azotes, naufragios, persecuciones, hambre y desnudez, y a pesar, eran más que vencedores, por medio de Aquel que los Amo.
Evidenciando así, que estos predicadores del humanismo, son falsos voceros de Dios, hijos de su padre el diablo.
No es la fama ni el éxito personal, el éxito en la obra del Señor.
Tu éxito, fue dando, el la Cruz del calvario por el que dijo:” CONSUMADO ES”, y todas las circunstancias temporales que me acompañen en mi pelegrinar sobre esta tierra, no es, sino, puertas abiertas que el Señor me abre, sabiendo que las puertas abiertas en el Señor, conllevan “MUCHOS ADVERSARIOS.
Nosotros los que no somos de este mundo, no podemos contar como los de este mundo, nuestro punto de referencia, es totalmente diferente, nosotros tenemos la Cruz, ellos tienen el palacio.
Lo que para el mundo es locura, para mostros es sabiduría de Dios, lo que para ellos es debilidad, para nosotros es poder, lo que para ellos es muerte, para nosotros es vida, para ellos de maldición, para nosotros, de bendición.
Para nosotros, Cristo, para ello, el anticristo.
Entonces, como queremos contar los éxitos o fracasos, de la misma manera que ellos?


