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Publicado 04/01/2010
Testimonios
Israel:La Luz Reveladora

Israel: la luz reveladora

Ha sido difícil parar de preguntarse, ¿por qué?, ¿de dónde viene esto? pero es ahora cuando estoy empezando a encontrar las respuestas a través de la experiencia. Siento que el lenguaje es un vehículo bastante limitado para poder transportarnos a esa otra dimensión que no se puede ver, oír o tocar pero sí que se puede sentir. No obstante, la palabra escrita es el único método que tengo para poder describirles una de las sensaciones más bellas y espirituales que jamás he vivido. Como el propio título de este articulo indica se trata de un camino espiritual que tiene como especial protagonista a Israel. Espiritual es así como yo lo llamo, quizás ustedes encuentren otra palabra para nombrar mi experiencia. Da igual, lo importante es que sientan.

Tengo 27 años y soy español. Cuando era niño, era bastante solitario y hasta la fecha de hoy conservo ese carácter. No vengo de una familia religiosa ni he sido practicante pero desde el colegio he sentido una especial conexión con la espiritualidad. Fui el único niño que haya conocido en España que no hizo la primera comunión. Mis padres me dieron la elección de hacerla o no pero yo decidí no realizarla, no entendía que significaba el rito. La primera comunión es un rito cristiano en el cual los niños de entre 8 y 10 años reciben por primera vez a Jesús en su corazón a través del cáliz y la hostia.

Ya desde pequeño, me di cuenta que era diferente al resto, sin sentirme superior o inferior, me costaba socializarme con el resto de niños, estaba en otra dimensión, muy sensible, por cierto. Tuve algunas épocas de mayor socialización pero en general, era eso, un niño solitario. Siempre recordare como mi abuela, que desafortunadamente falleció el pasado mes de junio, me hablaba del primer día que me fue a ver al jardín de infantes durante el recreo. Ahí me encontró, jugando solito en una esquina. Según mi abuela, me acerqué a ella corriendo y la dije: “¡pero mira abuela que solito estoy! sin avergonzarme de ello. Por alguna extraña razón desde mi niñez hacia mi adolescencia tenía unas vibraciones que me hacían sentir que mi vida adulta no iba a ser convencional. Ya desde esa etapa, sentía que la noción de sacrificio en mi vida iba a tomar un papel importante. De la misma manera, recuerdo que cuando nuestra profesora de religión nos hablaba de la tierra de Israel, de la historia del pueblo judío, de Jesucristo sentía algo especial. Al mismo tiempo, todavía tengo grabadas en la mente las imagines que podía ver por televisión de los atentados terroristas cometidos en Israel. Tan solo era un niño, pero aparte del impacto de ver las caras de sufrimiento de los afectados por los atentados y de los operarios de las ambulancias trasladando a los fallecidos o a los heridos en camilla, sentía una especial conexión con ese país. Era una sensación, algo difícil de poner en palabras, pero era algo que iba más allá de la curiosidad.

Durante mi adolescencia, tuve la fortuna de descubrir un tipo de música que realmente abrió una serie de canales de comunicación con aquel mundo de sensaciones que habitaba dentro de mí. Era la música instrumental de un músico llamado Mike Oldfield. Por aquel entonces corrían mis dieciséis años y deseaba que cada viernes tarde llegara para por la noche ponerme a escuchar el universo de sonidos de ese músico magnífico. Literalmente me transportaba a otro mundo. Sentía mucha paz y harmonía. No había palabras, solo sonidos y algunos coros. Calaron muy dentro de mí. Otra señal que me indicaba que algo que tenía en mi alma me iba a mostrar el camino finalmente.

Pasada mi adolescencia y ya entrado en mi juventud empecé a viajar por el mundo con un interés cultural, es decir, a cada país que iba, trabajaba, estudiaba o colaboraba como voluntario para mezclarme con sus gentes. Viajaba por el mundo pero en el fondo era un viaje personal, un viaje que intentaba explorar el enriquecimiento humano que en los años más recientes se ha convertido en una búsqueda espiritual. Durante los últimos 3 años estuve estudiando y trabajando en Inglaterra. La llamada se hacía más fuerte gracias a una gran persona que conocí quien me ayudó a entender de manera más clara el mensaje de la llamada. La llamada en sí, era como una especie de artista sin rostro, sin nombre y sin voz que dibujaba en mi alma y mente la imagen de Israel.

Recién terminaba mis estudios en Inglaterra. Se me había hecho una oferta bastante sugerente para trabajar y vivir en Moscú. Rusia era un país que me atraía y dicha oferta hubiera podido satisfacer mi interés de seguir conociendo mundo pero di prioridad a esa llamada sin voz. Las dudas se iban disipando al observar que el pintor cada vez daba más detalle a su obra, pintaba a Israel. Decidí entonces buscar oportunidades en Israel que me ofrecieran estar en el país durante una estancia larga. No quería viajar como turista. Buscaba y buscaba por Internet pero nada salía, me encontraba con obstáculos. Iba a instituciones de Madrid, de donde soy, que quizás me pudieran ofrecer alguna posibilidad respecto a mi interés de estar en Israel, pero tampoco, no cuajó. Los días pasaban, las semanas pasaban e incluso los meses pasaban. Todas las alternativas que me había planteado parecían no funcionar pero en ningún momento desistí. Una fuerza interior me empujaba a seguir con mi esfuerzo. Es entonces cuando me centré en la alternativa de ir a Israel como voluntario para un kibutz. Descubrí que ese plan sí que podía funcionar. Me dio mucha esperanza. Ahora tocaba convencer a mi familia de mi decisión. No fue fácil tampoco. Ellos sufrieron por los lazos emocionales familiares y yo también me llevé mi parte. No quería “asustarles” con la llamada espiritual, ¡qué iban a pensar! ¡Pensarían que había “perdido el norte” completamente! Les hablé de mí otro interés, y que es cierto, mi interés por conocer Israel más allá de las noticias que solo recibimos sobre el conflicto y de la imagen negativa que en muchas ocasiones se cierne sobre él. Un país que había convertido un desierto en un lugar habitable, moderno, con gran desarrollo tecnológico, con gran diversidad de gentes.

Antes de dejar España, recé para que mi familia fuera protegida, ellos son lo que más quiero. Me afligía mucho ponerme en su situación, cuando un hijo/ hermano/sobrino se te marcha a un país sin un motivo aparentemente claro, además un país que se ve “tan peligroso” desde fuera como Israel. Ustedes saben a lo que me refiero. En todo momento, sentía que lo que me iba a encontrar en Israel no me iba a dejar indiferente a un nivel espiritual. Deseaba y aun deseo profundamente que algún día mi familia pueda ver la luz de este camino y encontrar paz por el sufrimiento que les estoy causando.

A mi llegada a Israel, una de las primeras palabras, por no decir la primera, que se me enseñó fue “Savlanut” paciencia. Aquel fantástico profesor de universidad tan entrañable que me habló del significado de esa palabra, me dijo que uno tiene que tener iniciativa pero que en Israel, las cosas acaban por ponerse en su sitio de manera natural. Entendí la dimensión del significado: sé activo pero el destino hará su parte también.

Después de estar unos pocos días esperando en Tel Aviv a que me dieran una plaza en un kibutz, ahí me encontraba, en un autobús de camino al kibutz Ein Hashlosha en el desierto del Negev. En mis próximos artículos describiré con más detalle lo que ha sido mi experiencia en el Kibutz y fuera de él. Lo que me gustaría adelantar desde ya es que como había presentido, la experiencia en Israel no me ha dejado indiferente. Ha ido más allá del enriquecimiento cultural. He sentido profundamente una unión con Israel. Una unión que quizás revele una posible vinculación con antepasados judíos en mi familia ya que según se me informó en Israel, mis apellidos tienen raíces judías.

Ahora mismo me encuentro en España pasando la Navidad con mi familia. Estoy deseando volver a Israel para continuar mi viaje espiritual y contribuir en la medida de mis posibilidades a exportar al mundo la imagen que se merece Israel, es decir, la de un país fascinante.

Le doy las gracias por haberme leído.


 



Comentarios
1. HOLA
Autor: MOSHE
2. Feliz año en Israel
Autor: Diana
3. ESPIRITUAL
Autor: Vicente
4. despierta
Autor: roberto r. j.
5. Me siento identificado
Autor: Guillermo Mayol
6. hacia adelante
Autor: maihomi
7. cierto
Autor: Jorge
8. Presencia de Hashem
Autor: Lourdes
9. esperanza
Autor: nico gutierrez
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Israel: La Luz Reveladora
Sobre el Autor

Javier Carrasco

Alguien que está caminado por una senda espiritual que le ha llevado hasta Israel.

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