Antigua ciudad costera, situada en el punto más septentrional de la bahía homónima, frente a Haifa y al Monte Carmelo. Acco era el único puerto natural el la costa meridional de Fenicia y uno de los mejores en el Mediterráneo oriental. Una fértil planicie se abre hacia el Valle de Jezrael, en la retaguardia. Gracias a sus excelentes condiciones naturales Acco conoció días de grandeza, pero también periodos de desolación.
Importante ciudad canaanea, ya fue mencionada en fuentes egipcias del siglo XVIII AEC. También la mencionaron cartas y nóminas de los siglos XV, XIV y XIII AEC, todo lo cual indica su papel central en la tierra de Canaán. El Antiguo Testamento dice poco sobre Acco. Señala que estaba situada en la heredad asignada a la tribu de Asher (Josué 19:30) y que los hijos de Israel no la ocuparon (Jueces 1:31), por lo menos no en las primeras etapas de la conquista. Excavaciones realizadas en la antigua Acco prueban que ya estaba habitada en el siglo XII AEC por una tribu del Pueblo del Mar, que probablemente se oponía a las embestidas de los hijos de Israel. Durante el periodo del Primero Templo era una ciudad fenicia y por la tanto se encontraba fuera de los límites de Israel. Pertenecía al territorio de Sidón y se sabe muy poco sobre su suerte.
Solo en los días de Alejandro Magno, en el año 333 AEC, Acco recuperó su importancia. Alejandro le concedió el privilegio de acuñar sus propias monedas y estableció una casa de acuñación que funcionó en Acco durante algunos años. Tolomeo II Filadelfio (285-246 AEC), de la dinastía tolomea helenística de Egipto, ensanchó los límites de Acco y le confirió el honor de llevar el nombre dinástico de Tolemaida. Ese período fue de gloria para la ciudad que, por su primera vez, se expandió más allá de sus confines naturales hacia la costa del mar. En esos días Acco-Tolemaida desempeñó un papel importante en la lucha por independencia de los judíos y de sus líderes, los macabeos, pero tal como ocurriera en el período del Primer Templo, no estaba situada dentro de los límites del Estado Judío. Tolemaida se convirtió en colonia de Roma, que asentó allí a veteranos de su ejército. En esa ciudad romana paso un día San Pablo, al retornar de su tercer viaje misionero (Hechos 21:7). Ya había una comunidad cristiana y el cristianismo se expandió con rapidez, indudablemente entre la población pagana. En el año 190 EC la ciudad contó con un obispo.
Durante los 450 años siguientes yació en ruinas, hasta transformarse en el centro de un pequeño feudo independiente de Daré al-Omar y Ahmed Pashá, en la segunda mitad del siglo XVIII. Las murallas actuales fueron construidas en esos días y resistieron el cerco de sesenta días impuesto por Napoleón en 1799.


Los principales sitios de interés histórico están dentro de la antigua ciudad circunvalada por los muros del siglo XVIII. La muralla es completa, tiene torres, puertas, un foso y contraescarpa. La mezquita de Ahmed Pashá, con su cúpula – conocida como la mezquita de Al-Jazzar (El Sanguinario) – sirve de mojón en el camino y, debajo suyo, se extiende la ciudad de los cruzados. El edificio más importante es el gran recinto-refectorio de los Caballeros Hospitalarios, delicado ejemplo de arquitectura cruzada del siglo XIII. La ciudad antigua es básicamente la de los cruzados. Aún es posible distinguir los barrios de ciudades-estados italianas y de los caballeros, visitar las muchas posadas reconstruidas en el siglo XVIII.











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