Paralelamente con el avance del tiempo, avanza el desarrollo nuclear de Irán. Frente al mismo, es evidente el repliegue y la indecisión de Estados Unidos y el mundo democrático. No quisiera -aunque la realidad lo contradice- asociar esta extremadamente peligrosa situación a la tragedia europea del siglo pasado, cuando el mundo permitió a la monstruosidad hitleriana sus iniciales agresiones a los Sudetes Austríacos, seguido de la ocupación de Checoslovaquia, coronado con el ignominioso y trágico Pacto de Munich.
Esta fatal permisividad del mundo del siglo XX abrió la compuerta de la tragedia que sufriera la humanidad, con la monstruosidad del Holocausto del pueblo judío.
La criminal carrera de Irán en pos de su nuclearización, conlleva una verdadera cuenta regresiva de la capacidad del mundo democrático para impedir su concreción. Esta conllevaría una seria amenaza para la seguridad de Israel que no excluye a la seguridad de todo Oriente Medio.
Esta verdadera cuenta regresiva todavía tiene margen, mediante una tajante acción política del mundo democrático -que no excluye la militar- de impedir la nuclearización de Irán. De allí que
Como judío, debo no obstante destacar: así como estuvimos solos frente a la monstruosidad del Holocausto, en el hipotético, aunque no deseado escenario, seguimos en primera línea solos, frente al inconciliable y sangriento enemigo iraní. Ahora con una abismal y sagrada diferencia. Israel es nuestro inexpugnable escudo cósmico.
Amenazarnos con “borrarnos” del mapa, como lo “ladrara” el dictadorzuelo de Irán, éste, aún nuclearizado, semi nuclearizado o semi medio nuclearizado, es indivisible y simultáneo con la “borratina” del mapa de Irán e inevitablemente de Medio Oriente.
pablosherson@yahoo.com.ar

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