Karl Von Clausewitz en su libro ``De la Guerra'' afirmó que la guerra aparece, es delimitada y se vuelve visible con el acto de defensa. En efecto, para que haya guerra es necesaria la acción militar de dos bandos; entretanto existirá una provocación, un avasallamiento, etc., más no guerra.
Los medios de difusión contemporáneos, particularmente en Occidente, parecen haber asumido este paradigma clausewitiano con ``un entusiasmo textual'', ya que es prácticamente una tarea titánica encontrar aunque sea una escasa línea dedicada a informar (aunque sea con la deshonestidad y parcialidad que caracteriza a la mayoría de ellos) acerca de la agresión cotidiana que sufre el Estado de Israel por parte de las bandas criminales que lo acosan desde hace casi 61 años.
El 17 de enero de 2009, luego de casi un mes de combates en la Franja de Gaza, Israel declaró un cese de fuego unilateral y nuevamente retiró completamente sus tropas de la región. Desde ese momento y hasta el 24 de marzo pasado Israel recibió sobre su territorio casi un centenar de misiles Kasam y 56 disparos de mortero lanzados desde Gaza (1). En el gráfico adjunto se ve el detalle semanal de las agresiones.
Asimismo, el día 21 de marzo se evitó una tragedia dado que en la playa de estacionamiento de un centro comercial en Lev Hamifratz, en Haifa, se pudo identificar un coche-bomba listo para explotar. Quien conoce ese lugar sabe que se podría haber producido una tragedia debido a que en las afueras de ese shopping center, justo al lado del estacionamiento existen paradas de diversas líneas de ómnibus de pasajeros y dentro del Shopping está la estación de trenes de Lev Hamifratz que es utilizada por miles de personas diariamente.
Pero estas noticias no parecen conmover a los medios ni tampoco a la conciencia de tantos intelectuales y hombres del humanismo que no
Quienes callan ante esta situación son moralmente responsables tanto de las víctimas israelíes de tales ataques cuanto de las futuras víctimas de las inevitables e incuestionables acciones de represalia que el Estado agredido lance sobre los agresores (cuando es público y notorio que las agresiones son lanzadas desde atrás de un paraguas humano para incrementar artificialmente el número de ``mártires'').
Luego se los verá desfilar por las calles desgarrándose las vestimentas y llorando lágrimas de cocodrilo con pancartas en sus manos que dirán ``Israel asesino'' donde debería decir ``Perdón Palestina e Israel por nuestro silencio''.
No se puede callar esta información pues lo que se hace de esta forma es simplemente desinformar. Se virtualiza el conflicto y se crea una imagen falaz de que Israel cada tanto tiene una explosión ``beligerante'' y se lanza a asesinar árabes ``por deporte''.
Si se calla ya no se es imparcial, claramente se está tomando partido por el bando agresor intentándolo hacer pasar por el bando agredido. Quien así se comporte, luego no se queje cuando se lo denuncia de parcialidad y, en muchos casos, de judeofobia desembozada (sólo basta ver cuales son los adjetivos que utilizan contra Israel).
No pretendemos simpatía, sólo un poco de justicia y objetividad; valores, estos, que a la mayoría de los medios de difusión occidentales (en particular a los españoles), cuando ``informan'' sobre Israel, simplemente parece que se les han agotado.
(1) Fuente: News of Terrorism and the Israeli-Palestinian Conflict, March 17-24, 2009. Intelligence and Terrorism Information Center. Israel Intelligence Heritage and Commemoration Center.

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