Los avances que israelíes y palestinos alcanzaron durante el proceso de Anápolis, entre finales de 2007 y 2008, no comprometerán a las partes en las negociaciones indirectas anunciadas ayer y que se celebrarán a partir de hoy con la mediación de Estados Unidos.
El emisario de la Casa Blanca, George Mitchell (en la foto), informó ayer al primer ministro de Israel, Biniamín Netanyahu, y al presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, que cualquier acuerdo al que se llegase en aquel proceso no les compromete en las actuales negociaciones, denominadas "de proximidad".
El proceso de Anápolis, llamado así por la ciudad del estado de Maryland en la que se celebró la conferencia de lanzamiento, comenzó a finales de noviembre de 2007 cuando en la presidencia norteamericana estaba George W. Bush y en la jefatura del gobierno israelí Ehud Olmert. Por
Durante doce meses, hasta la operación militar israelí en la Franja de Gaza, Israel y la AP negociaron en busca de un acuerdo que no llegaron a conseguir pero en el que se registraron avances considerables en las cuestiones territoriales.
Netanyahu había advertido al llegar al poder en marzo de 2009 que no se vería comprometido por "las concesiones" que hubiera hecho su antecesor en un proceso al que desde el principio se le aplicó la fórmula de "todo acordado o nada acordado".
Mitchell anunció ayer, lunes, que ha comenzado a analizar con las partes la "estructura y el alcance" del diálogo, en el que ejercerá de mediador.
Según se ha informado, las conversaciones comenzarán hoy y durante los próximos cuatro meses, el mediador estará en la zona una semana al mes para desplazarse con las propuestas entre una y otra parte.

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