Aunque aún no se vislumbran las elecciones generales, la fractura de Avodá provocó debates y comentarios en otros partidos, si bien algunos de ellos prefieren no salir con declaraciones públicas que puedan alejar a potenciales votantes provenientes del desmembrado Laborismo.
El sitio oficial de Kadima, por ejemplo, comenta: “Si el partido Avodá consigue recuperarse, está perfecto. El interés estratégico de Kadima es un partido Avodá fuerte a su izquierda y su existencia permitirá a Kadima y sus dirigentes concentrarse en basar su poderío entre los votantes de la derecha moderada y pragmática que constituyeron su poderío central en el Gobierno de Ehud Olmert y luego lo abandonaron en las elecciones de 2006.
“La ida de Ehud Barak solamente trajo beneficios al partido Avodá”, afirmó el secretario general de Avodá, Jilik Bar, en su último discurso frente a la convención partidaria. Rara vez frases entusiastas como ésta pronunciadas por personalidades politicas resultan verdaderas y el secretario general Bar no miente.
La tendencia a despertarse el partido Avodá un día después de fundarse Atzmaut, es identificable en un gran número de parámetros y desde el punto de vista nuestro, los integrantes de Kadima, alcanza con hablar con activistas principales de Avodá que hasta hace algunas semanas comenzaron el camino hacia Kadima para, ahora, dar marcha atrás y regresar al Laborismo.
Otra señal que es necesario observar es el hecho que el grupo de jóvenes de Avodá, está vivo. Los jóvenes de Kadima sólo pueden envidiarlos. No es de preocuparse. En
A propósito, nunca hubo en Kadima un espíritu joven y con una base de apenas cinco años es difícil que lo tenga.
Lo principal es que un partido Avodá a la izquierda de Kadima es importante e imprescindible desde el punto de vista estratégico.
El partido Avodá a la izquierda de Kadima es algo que contribuye últimamente a concentrar hacia Kadima una masa electoral amplia, la que perdió en las últimas elecciones. Sin la derecha moderada y pragmática que creyó en la ruta de Ariel Sharón, Kadima nunca podrá formar el Gobierno. Solamente un gobierno que incluya la derecha moderada y el partido Avodá a su izquierda puede concretar lo que Kadima promete al público. Toda opción diferente a esta es contraproducente.
Más aún, cuando el Likud está a nuestra derecha, no podemos menos que llenar el espacio de la izquierda, cuando el público entiende que somos el verdadero partido de centro. A la derecha moderada le resulta más fácil dar el paso a la izquierda.
Es por ello que no debemos temer al fortalecimiento de Avodá. A corto plazo pueden sacarnos algunos diputados pero si sabemos destacar que representamos un marco político amplio y pragmático en Israel, podremos formar un Gobierno de Unidad Nacional con tres partidos grandes y determinar, por primera vez, un orden del día civil, cuerdo, que rechaza extorsiones sectoriales.

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