Paso a comentar los artículos publicados recientemente en Aurora, de Hilel Resnizky y de Samuel Auerbach. Me extraña mucho vuestra preocupación por los hijos de parejas mixtas; ustedes parecen muy versados en Torá y Halajá, han de saber que quien se casa fuera de la religión “se fue” y lo que menos le preocupa es que sus hijos sean judíos.
Es realmente triste que tan ardientes sionistas se esmeren tanto en convertir a goim en judíos, cuando lo que debería preocuparnos es que los judíos permanezcan judíos. Cuando vine a Israel mi ilusión fue darle a mis hijos un ambiente y educación judía. Lo conseguí. Tuve que encerrarme en un gueto al estilo europeo.
¿Qué hubiera sido de mi y de mis hijos de haber caído en un kibutz de Hashomer Hatzair o algo parecido?
La apología de los casamientos mixtos llega a gente que no sabe lo elemental del judaísmo y puede tener efectos nefastos. ¿Esta es vuestra intención? Para nosotros el casamiento mixto nunca fue un motivo de orgullo.
Esta carta no será publicada porque ustedes determinan lo que es sensibilidad o lo que no les gusta. Yo nunca fui a una escuela de diplomacia. Por eso deberían ser más respetuosos con el judaísmo
Para el Dr. Kliksberg: “Los hijos de madre judía son judíos `per jure' y muy rara vez se convierten en de facto”. Yo conozco algunos casos excepcionales, la halajá deja una hendija abierta.
Otro detalle interesante: el estudio y discusión de los mandamientos y halajot son para quienes los cumplen y quienes los discuten son ignorantes o quieren burlarse.
El Sr. Resnizky dice que el Estado judío cuida nuestros derechos. ¿Será por eso que lanza a los homosexuales a las calles de Jerusalén protegidos por 1.000 policías, provocando a la inmensa mayoría de la población y profanando la Ciudad Santa? O presionando a los rabinos a falsear la halajá y aceptar conversos de teatro para que nuestros hijos se casen con no judíos. O exponiendo la más repugnante pornografía o encarcelando a los padres por educar a sus hijos en la tradición judía.
Referente a los reformistas con quien ustedes tanto simpatizan, los de hace 50 años atrás ya han desaparecido y los de hoy que son hijos de hogares tradicionales pronto han de desaparecer del mapa judío. No estoy revelando ningún secreto y ustedes lo saben muy bien.
Me despido con la esperanza de que en estos días de Rosh Hashaná y Iom Kupur, recapaciten. La teshuvá (arrepentimiento) es un regalo de Dios.
Shaná Tová y metuká

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