En el presupuesto familiar se acostumbra a diferenciar entre lo urgente y lo importante. Lo urgente es aquello sin lo cual no se puede vivir, lo importante es aquello que da sentido a la vida. El dinero es siempre urgente; alguien a quien amar, es lo importante
En el presupuesto nacional también hay rubros urgentes y otros importantes.
En el preciso instante en que se pronuncia la palabra “Seguridad” o “Defensa”, todos no ponemos de pie y hacemos la venia. Quién esta dispuesto a arriesgar el futuro del país, que no siempre es tan claro como se supone a primera vista del Presupuesto.
Es evidente que para adquirir un buen avión, son necesarios los millones que se les adjudica. Pero un buen avión necesita un piloto. Setecientos mil ciclos, son necesarios para llevar a un chico a la madurez. Cuántos más son necesarios para que sea un buen piloto o un buen experto en informaciones, que nos ahorre las aberraciones de la flotilla.
No se puede asegurar educación a partir del primer o segundo año de vida. Quien esto escribe sabe que a veces también los padres y maestros fallan en la educación. Pero alguien debe hacer la cuenta de cuantos buenos maestros -y maestras - ahorran una celda y un carcelero.
Es decir, el Presupuesto debe ser un presupuesto a largo plazo, que asegure no solamente la seguridad en nuestros días, sino en los próximos años.
Los rubros importantes son los que aseguran el desarrollo óptimo de cada uno de los habitantes. Si el Estado de Israel de hoy, tiene una presencia y una potencia que sobrepasan en mucho a sus siete millones y medio de habitantes, es por que alguien se ocupó de desarrollar su potencial humano.
Es hora de revelar la contribución oculta de la Unión Soviética al Estado de Israel. Precisamente porque el régimen soviético se propuso trasformar una nación de mujiks (campesinos) en una potencia industrial, invirtió los capitales necesarios para formar a los técnicos e ingenieros que crean la potencia industrial. Los ingenieros, técnicos y expertos que formaban la aliá de la Unión Soviética (digo URSS y no Rusia porque fue el régimen y no el país) no son producto únicamente del “genio judío” -que también existe- sino de la inversión cuantiosa en la educación. Israel tiene que llenar los claros que crea la interrupción de la alía soviética, con los cuadros de las universidades israelíes.
El desarrollo de la capacidad individual, es el desarrollo igualitario de las potencialidades, sin exclusión. Judíos ashkenazíes, sefardíes, árabes, drusos.… La educación es la ponencia que pone la sociedad a cada habitante. El potencial nacional no es la aritmética de los habitantes, sino el producto de sus ponencias.
Como alguna vez escribimos, no hay diferenciarías genéticas entre los israelíes y los demás semitas de la zona. Estoy dispuesto a apostar por la genética judía de los pobladores árabes de Sajnín o Nablus (Shjem). La superioridad científica y tecnológica de Israel viene de
“Estudioso es el judío, es estudioso y debe estudiar, por que es judío”; hoy en la realidad israelí, todos deben estudiar, incluso los árabes de Sajnín, para asegurar la potencia y la presencia científica de Israel
Es decir, si la seguridad es el presente, la educación es el futuro y la solidaridad social la condición.
Si alguien necesitaba una demostración evidente, la recibió con las manifestaciones en favor de la liberación de Guilad Shalit, condicionadas por la liberación de 1.000 palestinos.
A pesar de que el kibutz, como estructura, está en retirada, los valores básicos siguieron en el sustrato de la conciencia pública. Un tercio de los niños de Israel están por debajo del nivel mínimo de existencia. Pero el israelí, por lo menos, se siente incómodo. Se puede atropellar a un transeúnte. Lo que realmente indigna a los israelíes es que, después del accidente, el conductor no se queda a prestar la ayuda necesaria.
Con la ayuda de sectores del Laborismo, el Socialismo se transformo en un paño descolorido, sin vigencia, en contraposición al capitalismo antropófago y exitoso, “Made in USA” (Todo para unos). Hasta el colapso de la economía norteamericana, el afro-americano Obama y el judío Bernanky afrontaron la crisis, descubriendo que la intervención del Estado en la economía no es perjudicial, sino necesaria y que la mejor manera de cubrir los problemas del individuo es mediante el seguro social. Varios decenios luego de su descubrimiento en Palestina (Eretz Israel), llegó Kupat Jolim a Estados Unidos.
Si bien la propiedad social de los medios de producción está parcialmente en descrédito, todos entienden ahora la necesidad y la utilidad del seguro social.
La economía israelí sigue empantanada en los territorios. Una parte considerable del Presupuesto está siendo invertida en los territorios. Pese a la distorsión en la opinión pública, los territorios no son el centro de interés de la población. Un ejemplo dramático fue la retirada de Gaza. Decenas de poblados fueron evacuados, con la protesta airada y justificada de sus habitantes, que no por ser iracundos, dejaron de ser minoría.
El Gobierno, a través de decenios, ha invertido recursos en un plan colonizador que era el sueño de una minoría mesiánica pero minoritaria. Como si alguien invirtiera todos sus ahorros en un terreno que está en litigio o en arenas movedizas. El dinero de la colonización en los territorios puede pasar a la educación (el futuro), o la asistencia social.
Si de colonización se trata, la presencia judía, que es irrelevante en Judea y Samaria, es urgente en la Galilea. Hay que cambiar los énfasis. Más en Educación, más en solidaridad, más en la Galilea, menos en seguridad y en los territorios.
Tal vez la coalición actual no pueda hacer los cambios.

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