A principios de mayo, asistiendo el presidente Shimon Peres a las ceremonias en Moscú conmemorando el 65° aniversario de la derrota de los nazis, la prensa mundial reportó que se reunió con el presidente ruso Dimitri Medvedev y le pidió “que transmitiera un mensaje de paz a su homólogo sirio, insistiendo en que Israel no está interesado en el calentamiento de la frontera y otra guerra es la última cosa que quisiéramos”.
Un par de días después, los titulares recogían manifestaciones del primer ministro Netaniahu que “lamentaba los intentos iraníes de complicar las cosas entre Israel y Siria y que estaba dispuesto a reiniciar de inmediato las conversaciones con el país limítrofe del norte, sin condiciones previas”. Esto se decía estando Medvedev en Damasco, recalcando que “son imprescindibles prontas soluciones a los problemas del Medio Oriente pues la situación puede resultar incontrolable”.
¿Nos hallamos nuevamente ante un período de conversaciones de paz entre los dos países?
Antecedentes históricos
En los años '50 se daba por seguro que Israel podría firmar su segundo acuerdo de paz con el Líbano. Se argumentaba que este país no se atrevería a ser el primero, pero luego de romperse el hielo ellos de inmediato se agregarían a los acuerdos de paz dado que son un país moderado, dominado por los cristianos, con intereses propios de mantener relaciones pacíficas con el Estado de Israel.
Pero esto no ocurrió. Hoy es difícil suponer que el Líbano será el tercer firmante después de los acuerdos de paz con Egipto y con Jordania. El Líbano es un país débil con un gobierno que no alcanza a imponer su autoridad en todo el territorio nacional, con una serie de organizaciones armadas anárquicas que no responden a los reclamos del gobierno central.
Durante los años '40, antes de la proclamación de la Independencia de Israel, había diálogo constante entre el Departamento Político de la Agencia Judía y el Gobierno libanés, que se había expresado favorablemente frente a la Resolución 181 de las Naciones Unidas que determinó en 1947 la Partición de Palestina y la creación de dos Estados, uno judío y otro árabe. Pero llegado el momento, se sumaron a la guerra contra el naciente Israel.
A partir de entonces las opiniones estuvieron siempre divididas, e intentos de conversaciones y ayuda a los sectores cristianos, como los propuestos por David Ben Gurión al iniciarse la década de los '50, fueron rechazados por desconfianza a la capacidad del gobierno libanés de cumplir sus compromisos dados los desequilibrios étnicos internos, que siempre condujeron al Líbano a situaciones de conflicto arrasador. Esta debilidad, permitió que los palestinos, al ser echados de Jordania en 1970, instalen en el sur del Líbano una base militar, política, territorial, que conduce a una guerra civil unos años después, y que atrae la fallida intervención israelí del año 1982.
El Líbano bajo dominio sirio
Traemos todos estos elementos, para explicar que ello ocurre mientras que en Siria había un gobierno débil. El 22.2.71 Hafez El-Assad, padre del actual presidente sirio, toma el poder y convierte a Siria en un país fuerte y firme. Esta fortaleza se manifiesta también en la posición siria en cuanto a sus reclamaciones de soberanía sobre el Líbano, considerado por los sirios un Estado artificial resultado de intrigas colonialistas.
Recordemos que Siria siempre reclamó que su territorio, el del Líbano y ambas márgenes del Jordán, incluyendo lo que hoy es Israel, constituían el territorio de la Gran Siria, cuyas aspiraciones fueron truncadas por los arreglos políticos de 1920 entre ingleses y franceses al desmoronarse el Imperio Turco. Sólo recientemente Siria designó formalmente un embajador sirio ante el gobierno libanés, para congraciarse con las presiones políticas de Occidente, pero prácticamente Siria es la que determina la estrategia libanesa.
Basta con observar la conducta del actual primer ministro libanés, Saad Hariri. Se trata de un cristiano maronita cuyo padre, Rafik Hariri, que había sido primer ministro libanés y que llevó a su país a un período de prosperidad, fue asesinado el 14.2.2005 por instrucciones de Damasco. A pesar de ello, el hijo, apenas asumido el poder el 9.11.2009, viaja a la capital siria y se abraza con Bashar Assad reafirmando el pacto de colaboración entre los dos países y el reconocimiento de la legitimidad de Hezbollah.
La revolución iraní y sus aspiraciones hegemónicas
En 1979 se suma otro factor: la Revolución Islámica en Irán, que pretende extender su mensaje a los sectores shiítas de la región. En el Líbano estalla la burbuja demográfica, y resulta evidente que los shiítas, siempre desplazados políticamente, constituyen la mayoría.
Así se estructura el pacto entre la revolución iraní y los shiítas libaneses, esta vez ya no por intermedio del radiado sector “Amal” sino directamente con Hezbollah, organización originada en Irán en 1979. Israel trata de intervenir en ayuda de los cristianos y los drusos, y se lanza en 1982 a su primera guerra “no impuesta”, guerra orientada a influir políticamente en el manejo del vecino país.
Esa guerra resulta trágica para Israel, y a pesar de los daños físicos y humanos que sufre la población libanesa, el resultado central es el establecimiento de Hizbollah en el Líbano y su transformación en el factor político de más trascendencia del país, que
Siria, como abastecedor de los equipos iraníes y como la fuerza inmediata a la frontera libanesa, se convierte en el instrumento protector de la guerrilla que responde a las directivas de Teherán, enalteciendo su posición internacional.
Tratativas de paz
En la década de los '90 el presidente Hafez Assad se convence que debe llegar a un acuerdo con Israel. Esta idea se basa en la convicción que el ejército sirio no podrá enfrentar a Tzáhal, el Ejército de Defensa de Israel; internacionalmente, el conflicto entre Irak y Kuwait había alterado profundamente la situación pre existente en la región, convulsionando a todo el mundo árabe; Siria había quedado completamente aislada.
A principios del 2000, el entonces canciller sirio, Farouk A-Shara, se presenta ante una Convención de la Asociación Libanesa de Escritores y expone la doctrina de paz regional del país dirigido por Hafez El-Assad. Sorprende el lugar de la declaración, pero resulta claro que los sirios estaban interesados en algún arreglo, en especial por estar muy aislados de la comunidad internacional y con dificultades de diálogo con la Administración americana. El texto de sus declaraciones resalta también que la capacidad militar de Israel es muy superior, y no queda más remedio que buscar soluciones por la vía diplomática.
Meses después, el 10.6.2000, falleció el presidente sirio y un mes después lo reemplazó su hijo el Dr. Bashar Assad, estancándose los intentos de entendimiento. Bashar, personaje desconocido e impredecible, necesitó de algunos años para reafirmar su poder, y mientras tanto llega la Guerra del 2006 que es analizada por ellos en forma muy distinta a lo que se interpreta en Israel.
Cambios de personajes y nuevas estrategias
Ante las proclamas de victoria de Hezbollah. Siria decide protegerlo, en cierta medida para mejorar su prestigio en el mundo árabe y gozar también de los multimillonarios aportes iraníes, en dinero y combustible, por la protección, la ayuda, el apoyo logístico al transporte de armas por su territorio, etc.
Bashar no conoció la derrota de 1967. El cree que podrá cumplir un papel histórico en la lucha contra Israel y procura medios nucleares. Goza de dos aliados inmediatos, Irán a su derecha y Hezbolla a su izquierda, y así Siria se convence que Israel se verá obligado a devolver la meseta del Golán según las condiciones sirias, pues de lo contrario Hezbollah y Siria, con respaldo iraní -incluso nuclear- podrán repetir su ataque a Israel con proyectiles y misiles, que esta vez son de mayor alcance y cuentan con una cantidad suficiente para hacer sufrir a toda la población de Israel, en especial la zona de Tel Aviv y todo el centro superpoblado de Israel.
Pero el 6.9.2007 sucede algo importante: aviones no identificados, israelíes según la prensa mundial, destruyen unas instalaciones al norte de Siria destinadas a convertirse en una base nuclear con ayuda de medios, tecnologías, equipos y expertos de Corea del Norte.
Las proclamas sirias disminuyen el tono agresivo, pero sigue la convicción que las cosas cambiaron, que Siria no tiene por qué entregar nada a Israel a cambio de la meseta del Golán; cuando mucho será suficiente un compromiso de tregua a cambio de una total retirada hasta las líneas del 4.6.1967.
La conexión Siria-Hezbollah se fortalece y se traduce en todas las áreas de acción: espionaje, estrategias comunes, entrenamiento militar, abastecimiento de armamento, etc. Alegan que “Israel está desprestigiado, que perdió el apoyo incondicional de Occidente, que paulatinamente cada vez más países apoyan a los árabes y a los palestinos en sus llamados de compasión por las barbaries sionistas contra mujeres y niños en los territorios ocupados, sus aliados tradicionales ya no le apoyan”.
Iniciativas y creatividad
Son los mismos lemas que se repiten en los discursos de Ahmadineyad e incluso en los del primer ministro de Turquía. Según los sirios, “el tiempo avanza perjudicando a Israel; cada vez el odio contra él es mayor y más extendido, nadie le quiere y ya nadie teme por él, los árabes se renuevan y fortalecen mientras que los sionistas envejecen y se debilitan”. Esta es la actual retórica siria: “el acuerdo de paz no es urgente, el tiempo transcurre a favor de los intereses sirios”.
¿Son éstos anuncios de una nueva guerra? Si así ocurriera, sería esta una guerra muy difícil, con muchos daños y víctimas en todo el territorio israelí. Israel se encuentra con un ejército renovado, bien equipado, que ha sabido absorber las difíciles lecciones del año 2006 y corregir lo que exigía cambio. Pero nadie está interesado en un nuevo conflicto.
Lo más importante, será la habilidad diplomática israelí de desconectar a Siria de sus aliados, de limitar el aumento de sus depósitos de misiles, de debilitar las aspiraciones hegemónicas de Irán, etc. Será necesario desplegar esfuerzos diplomáticos que planteen iniciativas inteligentes apoyadas en una creatividad sin límites. ¿Será suficiente esta diplomacia?
(Basado en una reciente jornada de análisis organizada por la Escuela de Historia del Medio Oriente y África de la Universidad de Tel Aviv, con la participación del profesor Itamar Rabinovich, del INSS, Instituto Israelí de Estudios de la Seguridad Nacional; del profesor Eyal Sisser, director del Instituto Moshé Dayán de Estudios del Medio Oriente, y el general (R) Amos Guilad, director de la Sección Política del Ministerio de Defensa de Israel.

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