Llegamos a los 60. Unos con muchos de nuestros sueños realizados, otros con una gran deuda pendiente de cosas que quisimos hacer y no pudimos. Un momento difícil y especial en nuestras vidas donde debemos decidir que hacer con ella a partir de ahora, dependiendo de parámetros que no están definidos, como saber cuanto tiempo nos queda para realizar esas cosas, con cuanta salud podremos contar, cual será la cantidad de fuerza que dispondremos para llevarlos a cabo, como responderá nuestra memoria, nuestra mente y nuestros sentidos.
Dependemos del entorno que creamos por décadas
Tenemos amigos que se han ido, aun antes de los 60, tenemos otros que pisan gallardamente los 80 y hasta los 90, con diferente suerte y diferentes situaciones. Aun en estos casos está claro que nada es igual, que dependemos más del entorno, ese que hemos creado por décadas y que responderá o no a la forma en que lo hemos imaginado.
Puede haber una gran diferencia entre lo que queremos hacer y lo que podremos hacer. Por ello, es bueno poder parar la pelota por un instante y pensar en la próxima jugada, sabiendo que no podrá ser igual a la que hicimos cuando teníamos 20 años menos.
Es difícil aceptar esa situación, es difícil aceptar ese quiero pero no puedo, es difícil seguir integrado en forma total a un mundo que se presenta cambiante a cada momento, a una tecnología que se nos hace cada vez mas esquiva aunque nos ayuda (si podemos utilizarla en parte) a no quedar tan separados de la realidad de los demás.
Cada caso es un mundo, no somos todos iguales, no pensamos igual, no estamos físicamente iguales ni tampoco mentalmente iguales. Querer vivir como a los 30 puede resultar atractivo pero también puede ser un error muy grande ya que estamos sobre exigiendo todo el resto de nosotros, como un auto que todavía tiene motor suficiente pero cuya carrocería ha sufrido el paso del tiempo, el desgaste y hasta algunos choques que luego fueron reparados.
Sin embargo la vida es linda a los 30 y también después de los 60. Sólo hay que aceptar la realidad, cada uno a su manera, no pelear contra lo imposible y disfrutar todo lo que se hace como si fuera el ultimo día y también como si fuera el primer día, eso que debimos hacer siempre, también en nuestra juventud.
Una de las cosas que más nos cuesta a los seres humanos es saber reconocer cuando nos pasa algo bueno en la vida y darnos cuenta cuando somos felices, aunque sea en esos instantes especiales que a todos nos toca alguna vez. La vorágine de vivir corriendo detrás de los objetivos y las cosas que queremos lograr, no nos deja espacio a esa reflexión que nos permita disfrutar cuando debemos hacerlo.
La vida está compuesta por cosas buenas y cosas malas. Tenemos una tendencia natural a quejarnos de las ultimas y a no reconocer las primeras. Ahora, en esta etapa, podemos ser más serenos, detenernos en eso que nunca hemos notado para que empiece a ser importante para nosotros.
Un conflicto de todos
El conflicto que se siente al pasar los 60 es una realidad para casi todas las personas. Aun siendo el gran optimista, nadie puede creerse un niño, nadie puede pensar que tiene todo el tiempo del mundo por delante, nadie puede soñar a largo plazo salvo en lo que se refiere a cosas
Sin embargo la mayoría de nosotros estamos dejando un rastro, una estela que seguramente no podrá ser borrada con facilidad. No importa demasiado si se trata de los que creen que hay algo más allá de la vida o de quien piense que la muerte es el punto final de todo. En ambos casos lo que hemos hecho, lo que hacemos y lo que haremos quedará vigente cuando no estemos y vivirá en otras personas en forma permanente como una herencia no material, una herencia cultural, de ideas, de ejemplos, de estímulos, de referencia en cada cosa que nuestros descendientes deban afrontar.
Por eso quiero invitarlos y estimularlos a que hagan cosas, tantas cosas como le sea posible a cada uno. Por eso quiero hacerlos pensar sobre lo importante que es cada acción, cada decisión, cada obra que podamos llevar a cabo.
No estamos solos. No es que podamos esperar demasiado de un mundo que en general reconoce poco el valor de las personas mayores, que no utiliza demasiado sus experiencias ni sus enseñanzas, que no aprovecha todo lo bueno y no aprende todo lo malo para no repetirlo, para no volver a sufrir cosas que se pueden prever mirando hacia atrás. No estamos solos, no somos un cuerpo flotando en el medio de la nada, no somos una mente individual que no modifica a los demás y que solamente actúa para sí mismo, no somos un alma solitaria, no somos una masa sin sentimientos.
Cada uno tiene su entorno, simplemente el que le tocó en suerte o en algunos casos el que ha elegido. Somos capaces de generar en ese entorno infelicidad o felicidad, tristeza o alegría, esperanza o decepción, cosas negativas o positivas. Si transmitimos cosas positivas, felicidad, alegría y esperanza, eso nos hará sentir muy bien, dará mas fuerza y mejor sentido al tiempo que viene. Inyectar maldad, tristeza, infelicidad o decepción, nos regalará un camino muy feo, un tiempo lleno de dificultades y nos quitará todo el sentido por el cual seguir adelante.
Tenemos hijos. Los hemos hecho a nuestra imagen y semejanza aunque luego cada uno haya elegido su forma de vivir y su camino. Muchos tenemos nietos. Les dejaremos un mundo difícil, lleno de fanáticos y locos por la guerra, lleno de cosas de las que cuidarse. Tenemos que ocuparnos de transmitirles cómo manejarse, cómo defenderse, cómo cuidar las cosas que nos pertenecen y que hemos ganado durante generaciones, como ser nuestra forma de vida y nuestras convicciones. Tenemos que enseñarles algunas opciones que puedan conducirlos a reconocer la felicidad, darles bases y ejemplos de que se puede ser feliz aun en las difíciles circunstancias actuales y futuras.
Puede ser que 60 sean muchos o sean pocos años. Todo depende de nosotros. Todo lo que damos vuelve de alguna forma. Sentir que nuestra vida ha sido y es importante aunque sea para algunas personas nos brinda la satisfacción necesaria para continuar en la misma ruta. No importa donde esté el final del camino, ya sabemos que existe ese sitio. Importa que mientras estamos en esa ruta nos manejemos dignamente y entreguemos todo lo que hemos aprendido después de tantos kilómetros recorridos.

Del.icio.us
Digg
Google
Yahoo
Meneame
Facebook

