Portada -> Notas
BusquedaBúsqueda Archivo de Aurora
Publicado 14/01/2010
Tribuna Abierta
Desear algo con tal fuerza que pueda convertirse en realidad
El sueño de un ciudadano israelí
Autor: Bernardo Ptasevich

Vivo un sueño: el soldado Guilad Shalit fue liberado al fin, luego de tanto sufrimiento, de tanta expectativa, de tantas falsas negociaciones y de tantas dudas. El pueblo de Israel festeja, los soldados festejan.
Los palestinos civiles respiran aliviados. El secuestrado era ya una carga peligrosa para ellos y un detonante peligroso de una nueva guerra en su territorio. Sus padres festejan y podrán al fin dormir tranquilos esta noche. Ellos que han hecho todo para lograr el objetivo, que no han cedido a ninguna presión y que cada minuto de su tiempo lo han dedicado a contactarse con las más diversas autoridades y personalidades mundiales presionando para liberar a su hijo.
Esta mañana en un operativo sin precedentes, comandos israelíes realizaron sorpresivos ataques simultáneos que culminaron con la liberación del soldado sin que se produjeran víctimas de ninguna de las partes. Solamente hay algunos heridos leves, un precio muy bajo para la importancia de la operación.

La ONU objetará la forma del operativo:
el haber ingresado sin permiso a territorio palestino

Los israelíes coparon simultáneamente los sitios desde donde se podía impartir la orden de “apretar el botón”” que eliminaría a Shalit, de producirse un intento por liberarlo y a la vez irrumpieron en forma sorpresiva en el sitio que estaba recluido del cual todavía no se han brindado detalles.
Los secuestradores fueron sorprendidos por la exactitud y rapidez de las acciones no atinando a ejercer ninguna acción defensiva de las que tenían previstas. Como era de esperar no se encontraron en esos lugares líderes importantes del Hamás ni personas que tuvieran significativa relevancia en el movimiento ya que estos dirigen sus operaciones malvadas desde cómodos escritorios generalmente en otros países que los cobijan, en oficinas con aire acondicionado y todas las comodidades.
Nuestro Ejército ha recobrado la admiración y la confianza de los israelíes y del mundo entero, esa que habían perdido en largos periodos de inacción y de operativos fallidos. Los Servicios Secretos le proporcionaron los datos necesarios para la localización del lugar de reclusión de Shalit. Esta vez el Gobierno podrá exhibir ante los ciudadanos un logro positivo, lo que le proporciona aire para encarar otros temas que están pendientes. Nuestros enemigos volverán a tener cuidado cuando quieran atacarnos o producir secuestros sabiendo que del otro lado habrá capacidad para resolver las situaciones que se presenten.
Pero esto no puede quedar así. Es como si al recuperar el botín de un robo al banco los ladrones quedaran exi-midos de culpa y cargo. Hay secuestradores, hay dirigentes terroristas culpables, hay responsabilidades. Hay que perseguirlos, capturarlos y castigarlos con la ley, como corresponde.
Dejar las cosas como están es otra forma de alentar la repetición de los hechos. Shalit está en casa, se encuentra en buen estado y es abrumado por los medios de prensa de Israel y del mundo. No ha podido darse cuenta de la verdadera situación y del futuro que transitará. Se ha convertido sin quererlo en un héroe nacional, en un símbolo de la lucha entre Israel y sus enemigos, y ya nunca podrá tener la vida que ese chico debió disfrutar en el tiempo de su cautiverio. Se terminó su sufrimiento efectivo, no vera más a sus captores ni escuchará más sus tortuosas palabras que seguramente lo hicieron sentir en varias ocasiones que estaba en sus últimos momentos de vida. Pero esta historia no termino para él.
En sus sueños de cada noche, en sus pensamientos de cada día, estarán presentes esos largos tres años, esos interminables momentos de angustia que no podrán borrarse de su mente y que seguramente lo acompañaran durante el resto de su vida.
La cruel realidad informativa no le dará paz, será incluso utilizado políticamente sin su consentimiento. Los homenajes y agasajos le harán cada año revivir lo pasado, golpeará en su cabeza y en su alma como un martillo de repetición que lo hundirá en sus recuerdos con lujo de detalles.
Nunca volverá a ser el de antes. Sus padres intentarán protegerlo como lo han hecho en su ausencia. Tendrán que ayudarlo en lo posible con profesionales adecuados. Debemos permitirle una vida lo más normal posible dentro de la realidad que le toca vivir. La carga de ser un ídolo, algo que no fue su decisión, es muy difícil de sobrellevar, en lo emotivo, en lo psicológico, hasta en lo físico.
Ese chico que se fue totalmente inocente ha vuelto curtido y moldeado por la terrible experiencia y esperemos que tenga la fuerza suficiente para soportarla estoicamente porque no tiene otra poción. Israel está de fiesta, nada puede hacer cambiar esa realidad. Sin embargo los problemas subsisten, los peligros no han desaparecido. Los enemigos han sido golpeados en su orgullo y sabemos cual será su reacción.
Lejos de amilanarse por la derrota, buscarán venganza, vendrán por más soldados. Si lo permitimos, vendrán por civiles, procurarán atentados y tirarán proyectiles a nuestro territorio, algunos de ellos recién adquiridos e ingresados por los legalizados túneles de Gaza.
No tienen códigos y debemos estar preparados para cualquier tipo de incidente que generen. Las organizaciones de derechos humanos no harán ninguna declaración de alegría por la recuperación de la libertad de Shalit y hasta acusarán de ilegal la operación realizada. La ONU objetará la forma del operativo, el haber ingresado sin permiso a territorio palestino. Nos criticará por no haber sido más corteses, por no haber entregado asesinos en canje en lugar de realizar el operativo de rescate.
La Unión Europea pedirá explicaciones ante la osadía. Exigirán, ya que ahora tenemos al soldado en casa, que entreguemos a los asesinos como muestra de buena voluntad y a favor de una supuesta pacificación de la zona.
Seguirán actuando en apoyo de los derechos especiales de los palestinos, esos que conservan hagan lo que hagan, maten a quien maten y tiren lo que tiren en territorio israelí. Ahmadineyad vociferará ahora más que nunca que “hay que hacer desaparecer al atrevido Estado de Israel”” que sin permiso ha recuperado a su soldado. Hugo Chávez gritará a los patriotas de Latinoamérica que quieran oírlo que esto es una muestra más de la agresión judía y de los deseos expansionistas de los sionistas, justificando así su carrera armamentista y su agresividad con los vecinos de Venezuela. Evo Morales acompañara con un guiño cómplice y otros gobernantes de Latinoamérica adherirán con su silencio.
Los ciudadanos de Israel continuarán su vida normal, irán a sus trabajos como cada día, los chicos concurrirán a las escuelas y los jóvenes a las universidades. Los programas de estudio ya no podrán excluir el tema que formará parte de la historia y debatirán sobre lo acontecido. Los nuevos soldados prestarán servicio un poco más aliviados y orgullosos de saber que el país y el Ejército no los abandonarán en caso de pasar experiencias como las de Shalit. Los gobernantes tendrán un pequeño recreo pero no será muy prolongado, respirarán un poco de aire puro que les durará hasta el próximo acontecimiento, ese que los enemigos no tardarán en producir.
¡Cuanto daríamos por que esta historia se convierta en realidad! Si es cierto que “el secreto”” es desear algo con tal fuerza que al final se convierta en realidad, los invito a desear todos juntos, con sus familias, con el Gobierno, con sus compañeros del Ejercito, con toda la gente de bien que hay en el mundo. Lamentablemente hay muy pocas posibilidades de éxito. Nuestro Gobierno está transitando por otros caminos, quizás los únicos que le son posibles. El crimen perfecto no existe, pero al parecer los secuestradores lo están haciendo muy bien y nuestros Servicios Secretos no han logrado hasta ahora develar el misterio, saber en qué lugar se encuentra Shalit y de qué forma podría ser liberado.
¿Los milagros? Pensemos por esta vez que existen los milagros y que de producirse estarán del lado de la justicia, que operarán a favor del secuestrado y no de los secuestradores. Que una luz se cuele por los vericuetos de las negociaciones y se produzca lo inesperado, una liberación del soldado que sea acompañada por la derrota de los violadores de la libertad, de todos los derechos humanos que sin embargo no son incluidos en ninguno de los reclamos de las falsas organizaciones que los proclaman.
Este es mi secreto, el secreto que deseo con todas mis fuerzas se haga realidad y debe ser el secreto de todos nosotros. Quiero despertar un día y encontrarme con esta noticia en los diarios, ya no como la imaginaria situación que plantea esta nota sino como una noticia verdadera que recorra el mundo con un único titular que diga: “Guilad Shalit está en libertad””.

Compartir:
     Del.icio.us      Digg      Google      Yahoo      Meneame      facebook


Agregar Comentario
Nombre:
E-mail:
Mostrar No mostrar
Pagina Web:
Titulo:
Comentario



 
La vejez

Una forma original, novedosa y amena de abordar, instruir y orientar acerca del proceso del envejecimiento....

Más

 Precio
45 NIS. Comprar
25USD. Comprar

Latinoamericanos en Israel

Vivencias, anecdotas e historias sobre la presencia de los latinoamericanos en Israel....

Más

 Precio
40 NIS. Comprar
20USD. Comprar

Poemas hispanos

Colección de poemas inspirados por el viaje a España de uno de los más destacados poetas israelíes....

Más

 Precio
40 NIS. Comprar
22USD. Comprar

La Gloria de Jerusalén

Serie ordenada de fotografías de los lugares venerados y santuarios del Judaísmo, el Cristianismo y el Islam, así como d...

Más

 Precio
99 NIS. Comprar
36USD. Comprar