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Publicado 12/11/2009
Opinión
“Sueño con la paz, pero los terroristas no están interesados en ella“
La comunidad internacional exige a Israel “paciencia infinita“
Autor: Bernardo Ptasevich

Como en los viejos tiempos de nuestros juegos infantiles seguimos jugando y haciéndonos los distraídos. Frente a nosotros, el lobo sigue acumulando armas, municiones y explosivos para usarlos en contra de Israel y otros países de Occidente. Si continuamos siendo displicentes, se va a comer a Caperucita Roja, a la abuelita y a todo lo que su voraz apetito pueda alcanzar. Mientras tanto el cazador pasa por alto todas los avisos, todos los mensajes y todos los hallazgos que indican claramente cuales son las intenciones de la bestia al acecho.
Por segunda vez un barco con destino a los terroristas es interceptado. En el interior de 16 contenedores se encontró un arsenal impresionante cuyo origen iraní y su destinatario Hezbollah se dan por seguros a pesar de la desmentida de ambos.
Yo no fui!, dicen a viva voz; pero las evidencias dicen otra cosa. ¿Cual es la duda que puede quedarle a la comunidad internacional sobre las intenciones de Nasralah y sus secuaces? ¿Para qué ellos necesitan esas armas?
Los Gobiernos de Occidente solo pueden pasar por alto estos hechos en forma mal intencionada, ya que tienen las pruebas irrefutables de la operativa liderada por Irán que llena de armas al terrorismo. Todo nos lleva por un camino prácticamente sin retorno y hacia un nuevo conflicto armado.
Sólo falta saber cuando será y de qué manera se encenderá la mecha para que detone el enfrentamiento, cual será el escenario y si los terroristas actuarán en forma independiente o conjunta. Es lamentable saber de antemano que eso sucederá y que nada se puede hacer para evitarlo. Ni la ONU ha cumplido con su cometido, ni la comunidad internacional esta interesada en el asunto, ni los Gobiernos democráticos del mundo han percibido el peligro que representa esta situación para sus propios países.
Pensar que el problema es del otro los hace tan inocentes como Caperucita Roja, tan débiles como la abuelita y tan distraídos como el cazador que no atina a defenderse. Pero como en todo cuento, habrá un final, y en este caso no será un final agradable. La violencia que se generará con esas armas y la respuesta que recibirán cualquiera sea quien decida comenzar la lucha, traerá otra vez victimas civiles, familias destrozadas, propiedades destruidas y sobre todas las cosas una nueva decepción para quienes desean vivir en paz y sin peligro.
Así como se dice que en todas partes se cuecen habas, sabemos hoy que en muchos sitios se está cocinando muerte y destrucción. En el Líbano, en la Franja de Gaza, en Irán, en Siria, que apoya a los grupos terroristas, en Venezuela donde se está fabricando terrorismo desde el Estado, y en tantos otros sitios donde la muerte es idolatrada como si matar por matar convirtiera al asesino en héroe.
Hillary Clinton declara en estos días respecto a Irán y su programa nuclear que “la paciencia no es infinita“. Claramente se refiere a la paciencia de los Estados Unidos, que se ve desairado y tratado con displicencia como se trata a quien uno cree que no le puede causar daño alguno.
No se refiere en absoluto a la paciencia de Israel, quien tiene que soportar a diario declaraciones referentes a su desaparición del mapa por un Ahmadineyad fuera de sus cabales y su socio latinoamericano Chávez, quienes son recibidos con todos los honores en cuanto foro democrático mundial se lleve a cabo. En esos sitios se les da platea, difusión y plataforma para enviar sus mensajes de muerte y sus amenazas.
Sin embargo, la comunidad internacional exige a Israel “paciencia infinita“. Cuando no la tuvo y decidió defenderse fue acusado de los peores cargos como violador de los derechos humanos. Pero bastaría mirar quienes son los acusadores, quienes integran las comisiones en la ONU y votan, para darse cuenta el motivo de las condenas.
Un ladrón que huía de la Policía al verse cercado comenzó a gritar: “Ahí va el ladrón, ahí va el ladrón“, pudiendo de esa forma desviar la atención y evitar ser atrapado.
Los defensores oficiales del terrorismo en esos organismos hacen lo mismo, gritan que otros hacen lo que ellos realmente hacen, logrando por ser mayoría condenar a los demás por sus propias culpas.
En cada caso que tratan, ven reflejadas como en un espejo imaginario sus propias violaciones a los derechos humanos. Consiguen un chivo expiatorio de sus culpas, señalan con el dedo a quien se defiende por necesidad queriendo convertirlo en quien mata por placer, cuando esa no es la realidad. Un juicio emitido por jueces que no son justos, no es un juicio justo.
No hay autoridad moral en esos jueces, en esas organizaciones, ni en sus integrantes, para juzgar a Tzáhal por la última operación en Gaza. Israel se defendió y va a volver a hacerlo cada vez que sea necesario, como lo ha hecho durante 60 años. Nadie podrá evitarlo con ningún tipo de resolución ni otras artimañas. No se puede entender como se ponen del lado del terrorismo en lugar de ayudar a enfrentarlo. No cuentan que para los extremistas, Israel es el primer enemigo, el más importante, el que más trasciende y con el que buscan hacer notar sus acciones y su poder. ¿Cuándo entenderán los europeos y el resto de los países occidentales que ellos se encuentran en la misma bolsa? ¿No fueron suficientes los atentados de Nueva York, de Madrid, de Argentina? ¿Cuantos muertos tuvo el mundo sin que un informe como el de Goldstone tuviera efecto sobre los terroristas? ¿Es que ellos pueden matar, volar edificios llenos de civiles, derribar aviones asesinando a los pasajeros y la tripulación, sin violar los derechos humanos?
Se han olvidado de Lockerby y han otorgado a Muamar Kadafi la posibilidad de opinar sobre las acciones israelíes como si se tratara de un gran estadista y un gran defensor de la paz del mundo. Los dictadores de los países musulmanes que no respetan ni el mínimo derecho de sus ciudadanos también se han convertido en jueces de las acciones de Israel.
El miedo y los intereses económicos hacen que los gobernantes transen en lugar de enfrentar, que se asocien con sus enemigos queriendo convertirlos en amigos, algo que se transformará pronto en un boomerang poniendo en grave peligro a sus pueblos. El abrazo del oso pronto los tendrá entre sus garras.
Irán se comporta como los usureros con su deudor. Saben que tienen agarrados a muchos gobiernos por negocios y deudas, por promesas de compras y de ventas, o quizás por prebendas que nadie quiere que salgan a la luz.
Es así que muchos países se ven obligados a apoyarlos, a no atacarlos ni enfrentarlos en la vía diplomática por temor de que los aprieten con sus compromisos de pagos o que dejen de comprar sus productos. Los que tienen convenios comerciales con Irán no quieren perder dinero o explicar a sus votantes los errores cometidos. Por esa causa se arriesgan a perder vidas que valen mas que todo ese dinero, van a ver peligrar sus repúblicas, sus gobiernos y a sus pueblos.
No hay mucho por hacer. Israel tendrá que asumir el personaje del cazador del cuento y enfrentar solo o prácticamente solo los peligros actuales, como siempre lo ha tenido que hacer. Su socio y principal apoyo está hoy en manos dubitativas, con un Gobierno que cree poder negociar lo innegociable y acordar con quienes no quieren acordar nada.
De no haber profundos cambios no se puede esperar demasiado por ese lado. Los ciudadanos del país del norte no están muy de acuerdo con el enfoque de su Gobierno referente a distintos temas entre los que según las encuestas está el manejo de la situación del futuro no tan lejano con un Irán atómico.
Quienes son religiosos de cualquier credo pueden empezar a rezar. Quienes no lo son que vayan tomando sus precauciones, porque el camino de la paz está lleno de piquetes y piqueteros. El aprovisionamiento de armas conocido y desconocido nos indica que tendremos nuevos enfrentamientos en breve plazo.
Lejos de ser mis deseos, esa es la realidad. Sueño con la paz, pero los terroristas y quienes los apoyan no están en absoluto interesados en ella. Israel, con sus errores o sus aciertos, es el único en Oriente Medio que la tiene como objetivo, es el único que da pasos como para lograrla.
No hay con quién, no hay cómo, por ahora no hay cuándo, no hay sueños que pronto puedan convertirse en realidad.

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Comentarios
2. Poco habría que agregarle
Autor: yossi
3. Poco habría que agregarle
Autor: yossi
4. Tremendo artìculo
Autor: Yaccob
5. que tal, feo esto
Autor: rey
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