Funcionarios de seguridad declararon que temen que el incendio de la mezquita cerca de Nablus podría dar lugar a ataques de represalia de palestinos contra judíos.
El primer ministro, Biniamín Netanyahu, ordenó a los servicios de seguridad a encontrar a la gente que produjo el incendio y extremistas judíos son sospechosos de haberlo perpetrado.
El incidente más grave tras la profanación de la mezquita se produjo el sábado por la noche, cuando una mujer israelí, de 22 años, resultó herida después que un palestino la apuñaló en la espalda mientras esperaba en una parada de autobús en en el cruce de Gush Etzion.
Otra de las personas esperando en la parada del autobús resultó ileso. La mujer fue evacuada por un equipo de Magen David Adom en el Hospital Hadasa Ein Kerem en Jerusalén. El atacante escapó y la Policía rastrea el área en busca del sospechoso.
El incendio obligó al Ejército y a la Guardia de Fronteras a aumentar su presencia en la zona de Nablus para prevenir nuevos ataques de extremistas judíos y las represalias de los palestinos.
Fuentes de seguridad comentaron que las represalias son una gran preocupación porque el atentado incendiario "ofendió los sentimientos religiosos de los palestinos."
"El ataque contra la mezquita fue una provocación peligrosa que podría causar una conflagración mayor e innecesaria", destacó un funcionario de seguridad.
Oficiales de Tzáhal, desplegados en Judea y Samaria, expresaron que algunos colonos pueden aumentar su oposición a la congelación temporal de la construcción de asentamientos haciendo blanco en la población palestina, como el "precio" político.
Ataques como los incendios provocaron ataques similares por parte de palestinos, que el Servicio de Seguridad Interior califica como "ataques populares". Estos incluyen actos que requieren poca planificación como apuñalamientos, lanzamientos de piedras y arrojar bombas incendiarias.

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