El presidente de Israel, Shimon Peres, invitó a su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva (foto: der.), a sumarse al proceso de paz en Oriente Medio, al tiempo que éste pidió dialogar con "todos" los actores del conflicto, incluido Irán.
"Venga, señor presidente, y encienda la luz de la paz en Oriente Medio", le dijo Peres a Lula en Brasilia tras un encuentro privado entre ambos.
Lula, a su turno, respondió que todos los países de la región "pueden contar con Brasil para la construcción de una paz duradera, cuyas repercusiones positivas traspasarán las fronteras de Oriente Medio y beneficiarán a toda la humanidad".
El mandatario brasileño, sin embargo, apuntó que la paz no será posible "sin concesiones" y sin que se dialogue con todas las partes involucradas en el conflicto.
Lula, quien recibirá en Brasilia el próximo 20 de noviembre al presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, y tres días después al líder iraní, Mahmud Ahmadineyad (foto: izq.), sostuvo que "si no se conversa con todas las fuerzas políticas y religiosas", cualquier proceso de negociación "se transforma en un club de amigos".
En su opinión, "los interlocutores están todos identificados, las dificultades son conocidas y las soluciones existen", pero la paz y la reconciliación solo serán alcanzadas a través del diálogo y la reconciliación".
El gobernante brasileño defendió sus intenciones de conversar con Ahmadineyad incluso el malestar que causará entre los judíos el hecho de que reciba a quien proclama "la destrucción de Israel".
Insistió en que la paz solo podrá ser alcanzada mediante el "diálogo con todos" y afirmó que siempre que "se conversa se puede extraer una palabra o una coma que sirva para construir la paz, lo cual sería imposible si se aísla a uno u otro interlocutor.
Peres valoró "la postura contra el terrorismo y contra las amenazas de otros países" que mantiene Brasil y reiteró que Israel está dispuesto a retomar las negociaciones de paz con los palestinos y con Siria. No hizo ninguna alusión a Irán ni a Ahmadineyad.
Asimismo, apoyó las iniciativas del primer ministro, Biniamín Netanyahu, para limitar los asentamientos judíos y aseguró que "nada es más urgente que la paz" y "nada justifica más derramamientos de sangre".
Acotó que Israel sabe que "las guerras nada dejan" y que no tiene ni tendrá intenciones de "gobernar a los palestinos ni a ningún otro pueblo", pues de ser así "perdería su postura moral". EFE y fuentes propias

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