La polémica acerca de la aceptación de las diversas corrientes religiosas por el establishment israelí nunca termina. Por el contrario, se avivó al conocerse el documento redactado por rabino jefe sefardí, Shlomo Amar. Acusa a conservadores y reformistas y a quienes los respaldan, inclusive políticos, de provocar un gran daño a la sociedad israelí.
El rabino Amar solicitó a sus colegas del país que presionen a ministros y diputados para detener la intervención de las corrientes reformista y conservadora en asuntos relativos a la relación entre el Estado y la religión.
El texto deja entrever claramente que hasta hace poco tiempo, la mayor influencia de estas corrientes era en el extranjero pero ahora se extiende también con mayor peso e influencia a Israel.
“Cada judío tiene la obligación de actuar contra esta tendencia, sea en forma oral o escrita, cada uno dentro de su comunidad”. El rabino recomienda también rezar plegarias por estos temas particularmente en esta época de festividades.
El texto finaliza en un tono más tolerante, expresando que aguarda que los conservadores y reformistas regresen a la senda correcta: “Son nuestros hermanos de sangre y aunque se hayan apartado del camino de la Torá que nos enseñaron nuestros padres por muchas generaciones,
El movimiento reformista reaccionó a la carta con una declaración oficial. Afirma: “Las palabras del rabino Amar demuestran por qué la sociedad israelí requiere una amplia variedad de voces judías, entre ellas las de comunidades conservadores y reformistas que impidan concretar el intento ortodoxo de dominar el judaísmo en Israel presentando un solo judaísmo, que se impone por la fuerza y es intolerante”.
Añade que semanas después de la intervención política del rabino Amar en el proceso de redacción de la ley de conversiones, vuelve ahora y “demuestra que no está en condiciones de representar al pueblo de Israel con su espectro de comunidades y corrientes”.
El tema de las conversiones en Israel, para el que aún no se encuentra la fórmula que permita unificar criterios y dar respuesta a la necesidad de cientos de miles de olim que viven en el país al amparo de la Ley del Retorno pero no son judíos, es el que trae consigo más encono.
La última propuesta, impulsada por el partido Israel Beitenu, que lidera el ministro de Relaciones Exteriores Avigdor Lieberman, fue un intento evidente de contemplar estas necesidades pero por el momento quedó congelado.

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