Avilés (España).- El director de cine británico Sam Mendes declaró en Avilés que con su ópera prima, “American beauty” sufrió “la maldición del Oscar”, hacer grandes películas de Hollywood, y no le envia- ron guiones durante años.
“Con el Oscar la gente da por sentado que han cambiado las prioridades que tienes, entienden que ya no quieres estar en el teatro y, sin embargo, yo quería, o que no quieres hacer películas de pequeña envergadura y yo sí quería”, explicó este realizador en un encuentro con el público asturiano en el teatro Palacio Valdés.
Su primera película, que le valió la estatuilla de oro de la Academia de Cine en 1999, centró buena parte de su intervención, aunque también se refirió a su trabajo dirigiendo a la que fuera su esposa, la actriz Kate Winslet, que compartió cartel
Sam Mendes, que traerá el próximo 26 de agosto al Palacio Valdés su último montaje sobre “The tempest”, de William Shakes-peare, reconoció haberse sentido libre en la elección del elenco de sus películas y con otros aspectos importantes de la producción.
En ese sentido, dijo tener muy claro desde el principio que quería a Paul Newman para “Camino a la perdición” (2002), un actor al que admiraba tanto que, cuando se le puso al teléfono, no pudo evitar “tartamudear” por los nervios.
A la pregunta de un espectador sobre qué película le hubiera gustado haber dirigido, respondió que “Taxi driver”, si fuera americano; “Vértigo”, como inglés que es; “Los cuatrocientos golpes”, si fuera francés; “Todo sobre mi madre”, si fuera español; “La dolce vita”, si fuera italiano, “y si fuese sueco, cualquiera que dirigió Ingmar Bergman”. (EFE).

Del.icio.us
Digg
Google
Yahoo
Meneame
Facebook

