Santiago.- El terremoto, que dejó ya cerca de 800 muertos, un número aún no establecido de heridos y cientos de miles de damnificados; midió 8,8 grados en la escala Richter, según la Oficina Nacional de Emergencia, se produjo a las 3.36 hora local del día sábado 27 de febrero y recordó a los chilenos que viven en uno de los países más sísmicos del planeta.
El Gobierno de Chile declaró zona de catástrofe el territorio afectado, que abarca una larga franja de casi 1.000 kilómetros desde la región de Valparaíso hasta la de la Araucanía, y calificó el fenómeno de ``cataclismo de dimensiones históricas''.
``Desde el año 1960 (fecha del terremoto de Valdivia, el mayor de la historia) nunca habíamos tenido un terremoto así'', dijo el ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma.
Durante toda la jornada y los días posteriores se dejaron sentir réplicas, agravando así los numerosos daños, que incluyen puentes y pasarelas peatonales caídos, cientos de casas destruidas y barrios enteros anegados por olas gigantes en algunas ciudades costeras.
El fuerte sismo causó, además, un tsunami que puso en alerta a todos los países limítrofes del Océano Pacífico, aunque su fuerza fue menor que lo previsto.
El maremoto atravesó con la velocidad de un avión el mar abierto y provocó alertas en medio centenar de naciones y territorios a miles de kilómetros, desde Alaska hasta Rusia, Australia y la Antártica, además de en la costa sudamericana.
Islas en el Sur del Océano Pacífico y el estado de Hawai ordenaron evacuar las zonas costeras, pero las olas no alcanzaron la altura que se preveía y no se registraron daños significativos excepto en Chile.
Movilización internacional
Los ofrecimientos de ayuda de la comunidad internacional no tardaron en llegar. Los mandatarios de los Gobiernos y Cancillerías del mundo, desde todos los países del continente americano, Europa, países del Medio Oriente y Asia, extendieron su mano solidaria al Gobierno y la población chilena.
``Le hemos hecho saber una vez más a la presidenta Michelle Bachelet que los pueblos de Chile y Palestina se encuentran juntos en solidaridad y fraternidad'', fue el mensaje del presidente palestino Mahmud Abás.
``Israel se mantiene al lado del Gobierno chileno y el pueblo de Chile y expresa su total solidaridad con ellos ante los eventos devastadores que ha causado
El papa Benedicto XVI expresó en el Vaticano su solidaridad. ``Mi pensamiento está en Chile y con las poblaciones golpeadas por el terremoto que ha causado numerosas víctimas e ingentes daños. Rezo por los fallecidos y me siento espiritualmente junto a las personas afectadas por esa grave calamidad'', dijo el Sumo Pontífice ante varios miles de personas que asistieron en la Plaza de San Pedro al rezo del Angelus.
Caos y desazón
Mientras siguen las estimaciones con respecto al número de muertos, heridos y damnificados por el sismo que afectó al 80 por ciento del territorio chileno, el Gobierno saliente y el entrante intentan mantener la calma entre la población y seguir con los deberes nacionales estipulados, como el cambio de mando presidencial previsto para el próximo 11 de marzo. Pero la realidad es que el caos y la desolación aún reinan en el país trasandino.
Las localidades costeras y del interior de las ocho regiones afectadas permanecieron varios días con las calles vacías y los comercios cerrados. Se declaró ``el estado de catástrofe'' y luego ``el toque de queda'' en las regiones del Maule y del Bío Bío, las más afectadas por el sismo, que con esta medida tendrán mejor protección militar y mayores contingentes de tropas y policiales
También hay innumerables casos de saqueos en varias regiones, que se hacen imposibles de controlar para las autoridades. Los carabineros tampoco han podido evitar que en Chillán, 40 kilómetros al sur de Santiago, cerca de 300 presos se escaparan de la cárcel local.
La presidenta chilena anunció un acuerdo con las principales cadenas de supermercados para la entrega gratuita de productos de primera necesidad en las regiones del Maule, Bío Bío y algunos sectores de La Araucanía, con un listado de lugares de distribución como parte de un plan de emergencia para ayudar a los al menos dos millones de damnificados.
Tras reunirse en La Moneda, sede de Gobierno, con los mandos de las Fuerzas Armadas y de seguridad pública, Bachelet informó del envío a las regiones del Maule y Bío Bío de 11.850 soldados, 50 aeronaves para establecer un puente aéreo, dos fragatas y una barcaza. Los militares tienen la doble misión de garantizar el orden público y la seguridad, y además entregar la ayuda humanitaria.

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