Roma.- El Festival de la Canción Italiana de San Remo da inicio a su sexagésima edición, sesenta años en los que el certamen, que inspiró el de Eurovisión, ha pasado por altos y bajos en su calidad musical e interés popular, pero siempre sin abandonar la polémica.
Algunos de los protagonistas de la música italiana de hoy y de siempre (como es el caso de Toto Cotugno o Irene Grandi) volverán a darse cita en el Teatro Ariston de San Remo, la localidad costera del extremo noroccidental del país que desde 1951 celebra lo que es ya una fiesta de interés popular en el calendario de Italia. Quince artistas competirán por el premio de la categoría de consagrados, mientras que otros diez lo harán en la de nuevas generaciones, un espacio que se creó en los años '80 del siglo pasado y del que salieron, entre otros, Eros Ramazzotti y Laura Pausini. A los concursantes se les unirá una larga lista de estrellas internacionales como invitados especiales, entre los que se destaca la cantante estadounidense de ascendencia puertorriqueña Jennifer López, quien durante años ha sido el nombre más buscado por la
Pero más allá de los invitados especiales de este Festival, el asunto que más interés ha despertado en las últimas semanas en torno al concurso ha sido la polémica sobre dos de los participantes en la máxima categoría: Morgan, el excéntrico co-presentador de la versión italiana del programa de cazatalentos “X Factor“, y Povia, aquél que pusiera en pie de guerra a los homosexuales del país el año pasado.
Lejos de toda disquisición, la organización de San Remo, de la que ahora se encarga la cadena pública de televisión RAI, ha preparado cinco noches de espectáculo musical en el que se incluye una sesión de “leyendas“, en la que participará Miguel Bosé, y otra de duetos el viernes, que contará con el grupo Jarabe de Palo cantando con Fabrizio Moro, uno de los aspirantes al premio.
Un certamen que en otro tiempo servía para elegir el candidato italiano al Festival de Eurovisión (Italia participó por última vez en 1997) y que, con seis décadas a sus espaldas, busca una nueva seña de identidad para la música del país como la que supuso en su momento el “Nel blu dipinto di blu“ que, en la voz de Domenico Modugno, ganó en 1958. (EFE).

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