El hecho de no tener reservas de combustibles naturales le crea al país la dependencia de la importación y su consecuencia inmediata es la necesidad de pagar en moneda extranjera el combustible que requieren la población, la industria y el transporte.
Además, la no existencia de hidrocarburos propios impide desarrollar programas sociales aprovechando los excedentes de dinero que produce.
Es por eso que fue tan bienvenido el descubrimiento de gas natural hace aproximadamente una década frente a la costa del sur del país y más recientemente la probable aparición de gigantes yacimientos de gas natural en las concesiones Tamar (frente a Hedera) y Leviatán, unos 120 kilómetros al oeste de Haifa, ambas en pleno Mediterráneo. A comienzos de semana, geólogos afirmaron que en Leviatán podría haber también una gran reserva de petróleo.
El oro negro apareció en las perforaciones efectuadas en Rosh Haaín por la compañía Guivot Olam que últimamente provoca nerviosismo entre los inversores que adquirieron sus acciones con comunicados contradictorios en referencia al volumen de combustible y las posibilidades de explotarlo en forma comercial.
Al mismo tiempo, esta especie de ``fiebre” de noticias relativas a los combustibles tiene aspectos negativos. El más relevante es la polémica desatada en cuanto algunos ministros, particularmente el de Finanzas, Iuval Steinitz, opinaron que el porcentaje de las regalías que pagan los consorcios concesionarios de los diversos yacimientos no es un asunto ``sagrado” y podría modificarse, aún en forma retroactiva.
El ministro fue más lejos y designó una comisión, encabezada por el reconocido profesor de Economía Eitan Shishinski, que tiene el cometido de analizar la situación actual y dar recomendaciones de cara al futuro. A tal punto preocupa la actuación del comité a los consorcios que el mismo director general de Noble, accionista importante en más de uno de ellos, llegó al país para conversar con Steinitz y, como para reforzar el hecho de que cuenta con el respaldo del Gobierno de Washington, concurrió a la reunión con un diplomático de la Embajada.
En las últimas semanas aparecieron avisos de páginas enteras en algunos periódicos, acusando a quienes están de acuerdo en elevar el porcentaje que pagan los consorcios de ser cómplices de un convenio secreto para favorecer la compra del gas egipcio que llega a través de un ducto desde El Arish.
Las cosas se complicaron más cuando en algunos avisos se acusó a Shishinski de actuar en contraposición de intereses debido a que su esposa trabaja en el Nuevo Fondo de Jerusalén, cuya postura está firmemente a favor de elevar el porcentaje para aplicar el dinero en programas sociales
Steinitz convocó a una conferencia de prensa para expresar su rechazo a la campaña de deslegitimación de Shishinski y los ataques contra su persona además de amenazas a él y su familia.
Los parlamentarios ``olieron” que el gas es una buena fuente para atraer la atención de los votantes y la prensa. Es así que el diputado Carmel Shama, de Likud, presentó un proyecto de ley que propone aumentar las regalías. La diputada Sheli Iejimovich (de Avodá) es la autora de otro que crea un fondo nacional de ganancias y a ella se sumaron otros colegas.
Emplear el dinero en programas sociales
Los gremios estudiantiles no podían quedar al margen. Emitieron una declaración en la que hablan de la oportunidad irrepetible de emplear el dinero para mejorar el nivel de la enseñanza y dedicar a la investigación los fondos que fueron recortados en los últimos años, además de facilitar el acceso a la educación terciaria de muchachos que no cuentan con recursos para pagar los estudios.
Después de estas consideraciones surge en forma natural la pregunta: cuánto pagan los concesionarios que ya explotan yacimientos de combustibles en Israel. El pago se divide en tres: un 12% del valor del combustible, el IVA que en el momento es de 16% y otros tributos que agregan 6% más.
El Centro de Investigación e Información de la Knéset, reunió datos valiosos sobre el tema. En Estados Unidos los consorcios abonan el 51% y como promedio, en los países occidentales el total de dinero que vuelcan las compañías al Estado es un 53%.
En Israel no solamente que el porcentaje es muy inferior sino que descendería en el futuro porque el Impuesto a la Renta de las compañías caerá en forma pronunciada hasta el año 2016 si el Gobierno continúa al aplicación del plan que puso en marcha años atrás.
Es difícil precisar cuanto dinero está en juego. Para tener una idea, un Instituto del Gobierno norteamericano determinó que en esta región del Mediterráneo existen reservas de gas y petróleo por unos 540.000 millones de dólares. Como las comparten Israel, Chipre y el Líbano, un tercio equivale a 180.000 millones y si la mitad se convierte en impuestos, la cifra es enorme.
El camino todavía es largo. Primero debe conocerse el informe de la comisión, luego vendrán en forma simultánea el debate oficial y el de la opinión pública. Por último el tema llegará al Parlamento y de allí saldrá la palabra final.
Mientras tanto, muchas instituciones voluntarias, oficinas de relaciones públicas, lobbystas de la Knéset, medios de prensa y políticos intentan sacar ganancias en provecho propio.

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