Al comenzar el nuevo decenio, en varios marcos del país se seleccionó lo más destacado de los últimos diez años. En varios marcos se eligió la obra “Hamlet” del Teatro Hacámeri como la pieza más importante del decenio. Además, en estos días se festejó la función 800, aunque en realidad ya van unas 825, todas colmadas de público. Muchos espectadores la ven por segunda o tercera vez, ya que se trata de una experiencia única para todo público.
Y si mencionamos este éxito del Teatro Hacámeri, no podemos dejar de destacar que en las estadísticas publicadas por el Centro de Investigación de Finanzas que depende de la Municipalidad de Tel Aviv realizó los análisis pertinentes para el año 2009 e informó que precisamente esta institución es la que preside la lista de la mayor cantidad de obras presentadas y el número más alto de espectadores por obra.
El Teatro se fundó en 1944 y en 2008 tenía la cifra récord de 1.472 piezas; en el mismo año se presentaron unas 650 funciones de diferentes obras y las vieron 325.000 espectadores en todo el país (ya que el teatro lleva las piezas también a otras ciudades de la periferia). En total, vieron las obras del Hacámeri en Israel y en el exterior más de un millón de personas.
Cuando se repartieron los premios de teatro en 2005, año en que se estrenó “Hamlet”, no hubo mucho suspenso en cuanto a qué obra ganaría, porque ya se sabía que “Hamlet” era la ganadora del Premio de la Academia y aún sigue en cartel.
Es una pieza con enorme valor teatral y gran calidad artística, concebida por Omri Nitzán (premiado varias
Con respecto al actor Itai Tirán, es importante adjudicarle junto a Omri Nitzán, los laureles por esta obra que tiene éxito, principalmente por su excelente y emocionante actuación, que logra conmover al espectador, a lo que se sumaron la interesante y renovadora concepción escénica del ingenioso director.
La historia de Hamlet es conocida y se usa en ella el texto clásico, pero interpretado de tal manera que no resulta extraño a pesar de ser clásico. Toda la concepción está muy bien ajustada a un estilo moderno.
La obra es justamente una fusión de estilos, pero conserva intacta la pieza como la escribió Shakespeare. Y lo más novedoso es que se interpreta en una sala especialmente diseñada y construida para esta obra en el Teatro Hacámeri (hoy al presentarse en otros escenarios del mundo se exige la misma construcción).
En la misma, las butacas se hallan a ambos lados de un amplio pasillo que lleva a dos puntas, las que también son sitios de escena. Y como la trama transcurre, se mueve en los espacios y se presenta en varios puntos de dicha sala, las sillas son giratorias, para que el espectador pueda seguir el movimiento constante de los actores. Esta idea agrega una gran dimensión a la excelente actuación de todos los actores en general y la de Tirán en especial.
En el momento de recibir el merecido premio a la dirección de esta pieza, comentó Ni- tzán: “En la larga travesía realizada para resolver el enigma llamado Hamlet, hemos descubierto su secreto, tal como lo escribió Shakespeare, escondido en la misma pieza”.

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