La vida nos envuelve en una gama muy amplia de gustos, sabores, olores, colores y texturas; es un conjunto extenso que gira a nuestro derredor, que difícilmente podríamos definirlo.
En ocasiones el ser humano tiene un fuerte deseo por algo, deseo muy personal, que lo lleva a una persecución constante para saciar esos placeres, explorando la forma de cómo complacer ese apetito; en la vida cada cual encuentra diferentes tentaciones, que le llevan a deleitar ese gusto.
El apetito más que un fenómeno biológico es imaginación, es un estimulo físico que nos hace soñar con algo deseable.
Cada cual encuentra satisfacciones en diferentes cosas; los hay quienes se deleitan con música, otros buscan el arte en los museos, los hay quienes encuentran el placer en la lectura, muchos gustan de saborear un manjar delicioso, aunque no sean golosos. En pocas palabras, podríamos decir que los humanos tenemos apetitos que siempre buscamos como satisfacerlos.
Nuestros sentidos, el olfato, el oído, la vista, el tacto y el gusto, desarrollados diferente en cada persona, nos llevan a poder satisfacer esos apetitos.
Los que se encargan de satisfacer esos apetitos y gustos son artistas, escultores, escritores, poetas, periodistas, artesanos y cocineros.
Es bien sabido que el hambre, como la saciedad de ésta, son producto de un complejo rompecabezas neurobiológico.
En la satisfacción de esos gustos, de esos instintos, los que tratan de proporcionarlos necesitan romper el compromiso que tienen con la sociedad. Considero que para que un trabajo de cualquier tipo de los mencionados quede bien hecho, el que lo realiza tiene que ir con su vocación, para poder satisfacer sus metas e ilusiones en lo que realiza.
El cocinero podrá dar sabores y colores especiales a los platos preparados, para agradar la vista y el paladar, despertar
Los que escriben en periódicos y revistas tienen que dar a sus lectores artículos, de interés, siempre deben de ir en búsqueda de una buena historia. En una palabra: hacer periodismo.
Creo que no es correcto usar datos inventados como algunos los han usado, no hay que confundirlo con literatura, aunque en ocasiones se incluya elementos de ficción en los reportajes, cuando se escribe sobre alguna actividad cultural. El escritor para dar más interés puede usar la mezcla de lo policíaco, lo psicológico, lo sorpresivo, para crear un estimulo y hacer despertar un apetito por la lectura, siempre desenvolver las ideas y puntos de vista del que escribe.
El escritor narra un suceso, cuenta un cuento, se remonta a situaciones que existen en su mente, se va a recuerdos de otros tiempos, que los relata según la realidad en la que vive ahora.
Los que se dedican al arte tributan a los museos las obras que van a exponer, para que esa exposición artística pueda complacer al publico que llega a deleitarse de ellas.
La pintura también es un relato de una época, una situación, un momento. Existen sueños y fantasías del pintor, por medio de la fuerza que le da a los colores plasmados; los que pintan surrealista sacan de lo profundo de su mente los colores y las formas que dan.
El que crea en ocasiones pide que se le deje por un instante sumergirse en la locura de algunos artistas, olvidar las reglas que impone el hombre, no temer a la aventura de vivir en un mundo surrealista, ni en pintura ni en escritura, nunca, nunca dejar de soñar, hay quien dice cuando deje de soñar.
“Mándame rosas blancas'', y digo que cuando esto pase se vive pero se deja de crear, de sentir.

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