Señor Director:
Tengo la mala costumbre de llamar a las cosas y los hechos con su nombre verdadero, no se si comentar esta experiencia públicamente, ni tampoco si será publicado, pero el intento creo que vale la pena.
Acabo de salir de una internación en el Hospital Asaf Harrofe, donde permanecí casi una semana. Y lo que allí vi me ha llenado de indignación y hasta diría de vergüenza nacional.
No se porque razón yo no la experimenté en mi misma, por estar en un lugar mucho mejor, es decir en una habitación de 2 camas. Eso no quita que lo que mis ojos vieron no me llene de indignación y de algunas preguntas.
Este Hospital es digno de admiración, una ciudad, en donde el modernismo, la alta tecnología, la atención profesional, el servicio de atención al enfermo merecen el mejor de los elogios.
Dado que hay más enfermos que lugar, han cubierto todos los pasillos con camas donde permanecen los enfermos por días y días. Se asemeja a un campo de refugiados o a un hospital de campaña en épocas de guerra. Mis ojos y mi sentido común no lo aceptaban, nunca me imaginé que en Israel tuviese que presenciar un espectáculo tan deprimente.-
Recalco una y cien veces que la atención personalizada de todo el personal desde el que limpia hasta los magníficos médicos, los del laboratorio, todos, sin excepción, ofrecen a los pacientes lo mejor de sí mismos.
En esos pasillos estuve solo una noche, me hicieron todos los exámenes, excelente atención, pero, ver esa cantidad de camas en línea a lo largo de los pasillos, fue la sensación más desagradable que he sentido, más fuerte que el problema por el que tuve que permanecer ahí.
Permanecer ahí es como estar en el escaparate de una vidriera, desde muy temprano, es un paso de personas: 1) pasan los de seguridad, 2) pasan los de limpieza,3) los estudiantes con un guía les cuenta las maravillas del nosocomio, 4) un médico con un grupo de visitas le informan sobre la salud de los pacientes,5) las que reparten el desayuno y las otras raciones,
Y si tienes la suerte de no tener un vecino que toda la noche tosió, “yo con una afección pulmonar”, o de otro que se queja por alguna razón y llama a la enfermera, a pesar del timbre, quienes no pueden atender a todos por más voluntad que tengan. No hablemos de la dificultad que tienen de pasar las sillas de ruedas con los pacientes.
Sr. Director: ¿quien es el responsable de esta situación?, que no hay presupuesto para ampliar y hacer más departamentos de internación?, por qué en Ashdod no se hace un nuevo hospital? porque “intereses” que desconozco obstaculizan la construcción de uno nuevo”.
Mi pregunta es la siguiente: si disminuirían un poco, por no decir bastante, el presupuesto para los partidos religiosos y harían menos sinagogas, menos ieshivot, menos gente que no trabaja y vive del erario público; si los sueldos de los funcionarios y políticos no fueran tan elevados, etc., el ciudadano común, el padre que manda a su hijo al frente sin saber si volverá, el hombre común de este bendito país, el que paga altos impuestos, que se levanta todas las mañanas para ir a su lugar de trabajo, ¿no merece, cuando está enfermo, permanecer durante su internación, en un lugar acorde con su situación de ciudadano, que cumple con todas las obligaciones como tal?
El servicio de salud no es gratis, todos pagamos, unos más otros menos, los pasillos del hospital están colmados de placas de donaciones de familias de renombre, que habrán contribuido con su aporte para que este funcione. ¿Dónde estamos nosotros, los indignados, los millones de ciudadanos que permiten que esto ocurra?
Hace 16 años que vivo en Israel y sostengo fervientemente que cuando tenemos un problema de salud no nos merecemos esto, como ciudadanos de cuarta, en Israel, uno de los países más avanzados del mundo, y que tengamos que vivir esta situación me parece intolerable, pues así lo veo yo.-¿Ud. que opina?.-

Del.icio.us
Digg
Google
Yahoo
Meneame
Facebook
Twitter


RSS